Ir a contenido

TÚ Y YO SOMOS TRES

Franco y Dalí: momias no comparables

Mezclan la exhumación de Dalí con la de Franco

Ferran Monegal

Dalí mezclado en el tema Franco (Cuatro). / Cuatro

Para dar más sensacionalismo al tema de la exhumación de Franco, en Cuatro al día (Cuatro) lo han ligado con Dalí, y han mandado a un reportero a Figueres para que el forense que le exhumó hace dos años cuente como encontró a Dalí cuando levantó la tapa de la caja, y cómo cree que van a encontrar ahora a Franco. El forense opina que si el dictador fue bien embalsamado, su cadáver estará en un estado aceptable. Aquí lo tremendo no es cómo esté la momia de Franco, aquí lo perverso es compararlo con el pintor de Port Lligat. Hay momias que no son comparables.

Dalí le exhumaron por una demanda de paternidad. A Franco le van a echar del mausoleo porque es una vergüenza mundial que sea venerado en un gigantesco catafalco, en donde también decansan, por cierto, a modo de relleno, centenares de sus víctimas desperdigados en osarios. Quizá la intención de este golpe televisivo sea provocar un impacto y resucitar la vieja especulación sobre si Dalí era un franquista redomado. En la web de la Fundación Francisco Franco se asegura que lo fue. Ofrecen tres datos. Que en una conferencia, en 1951, en el teatro María Guerrero de Madrid, Dalí exclamó en un momento dado: «Picasso es comunista, yo tampoco». Que en junio de 1956 Franco le recibió en El Pardo. Y que en 1964 le fue otorgada la Gran Cruz de Isabel la Católica. Hombre, son datos que no revelan la personalidad política de Dalí, caso que la tuviera o de que le interesase tenerla, que es muy improbable. La Gran Cruz de Isabel La Católica, pongamo por caso, tambien se la dieron al año siguiente a Konrad Adenauer, y nadie que esté en su sano juicio diría que este canciller, profundo demócrata, era un facha. En hispanistas acreditados, Stanley G. Payne, Raymond Carr, Hugh Thomas, Ian Gibson o Paul Preston, la figura de Dalí es dibujada como lo que fue: un genio, un provocador, un ególatra amante de sí mismo por encima de todo lo demás, y un profundo catalán que se divertía haciendo boutadisme folclorista nostrat.

Este nuevo programa Cuatro al día, nacido después de liquidar esta cadena sus informativos, es un contenedor. Una miscelanea con tendencia al impacto. Imitan el estilo magazine que los imperios ofrecen por las mañanas. Necesitan llamar la atención. Son devotos del clickbait, como el programa que les precede, Todo es mentira / Todo es tomate