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TÚ Y YO SOMOS TRES

El canalla Sandoval, cosido a puñaladas

Ferran Monegal

Zulema y Sandoval (’Vis a vis’, Fox). 

Sangriento, brutal, extraordinario final. Pero epílogo blando. Estoy hablando del último capítulo, el cierre definitivo, de Vis a vis (Fox), la mejor serie que se ha creado en el telehipódromo nacional en los ultimos años. Les decía que el epílogo ha sido blando. Esa moraleja que nos cuentan cuando la serie ya ha acabado, y que resulta que una de las encarceladas acaba de doméstica azafata de avión, y otra de virtuosa asistenta social.... ¡Hombreee! Tan fieras y guerreras damas, carne de presidio, material patibulario de primera clase, no merecían este epílogo redentorista y flácido. Olvidemos pues el epílogo, y vayamos a lo que ha sido el capítulo final, esa gran kermesse de las presas amotinadas, sensacional baño de sangre, a la altura de lo que han sido las cuatro temporadas.

Hay una escena colosal, cuando el canalla director de la cárcel, Sandoval (Ramiro Blas) se encuentra cercado en su despacho. Zulema (Najwa Nimri) le comunica que está acabado. Sandoval le dice, intentando encontrar un punto de piedad: «Sos lo que sos gracias a mí. Te voy a contar una historia que ocurrió de verdad. Desde el puerto de Boston, en 1921, decidieron exportar bacalaos a Shanghái. Los bacalaos llegaban a su destino y no sabían a nada. Estaban insulsos. Apelmazados. Viajando tranquilamente en la pecera, se relajaban. Hasta que les metieron otra especie, los peces gato, que les mordían durante todo el viaje. Y entonces el bacalao recobraba su fiereza, su tono muscular, su sabor. ¡Necesitaban sentir el aliento del miedo para volver a ser verdaderos bacalaos!». ¡Ahh! Qué terrible parábola la de Sandoval. Según su retorcida mente necesitamos ser torturados, sistemáticamente, para fortalecer nuestra personalidad. O sea, es la perversión extrema de aquel adagio: quien bien te quiere te hará llorar.

Pero no le sirve de nada a Sandoval ese canto a la maldad. Acaba rodeado por las reclusas, cosido a puñaladas. Los guionistas se han inspirado en la Roma clásica. Hace ahora 2.063 años atrás, los senadores esperaban al tirano. Cuenta Plutarco que fue Publio Casca el primero en lanzarle a Julio César un tajo en la garganta. El último puñal, en la ingle, fue el de Bruto. A Sandoval, la puñalada más letal se la propinó Saray (Alba Flores). A la gran Zulema le correspondió el honor, y la satisfacción, de verle agonizar. Cara a cara.

Temas: Vis a vis