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TÚ Y YO SOMOS TRES

Cuanto más dinero tienes, finge ser pobre

Ferran Monegal

Queco Novell, en Ferrari por Argentona.  / TV3

Firma la idea Pol Izquierdo. Y la ejecuta Queco Novell. Estoy hablando de Trenquin tòpics, el programa que acaba de estrenarse en TV-3. Se trata de ir repasando los tópicos que nosotros, los catalanes, llevamos como una carga o un signo de identidad sobrevenido, muchas veces injustamente, y ver que hay de verdad o de mentira en ellos. ¡Ah! Es un ejercício hecho con mucha inteligencia. Sobre todo porque a Novell le desdoblan, con gran habilidad, en dos: él, y su conciencia, su alter ego dialéctico, o sea, el crítico de sí mismo, para entendernos. Con este sistema se aseguran diluir y matizar toda exaltación ombliguista del català entés com a pessebrista de la seva cultureta, como solía escribir afiladamente hace años mi querido Joan de Sagarra en Tele/eXprés.

Han comenzado hablando de ese tópico, ¡tacaños!, que siempre nos endilgan a los catalanes. Me ha gustado mucho la variante que Novell ha puesto en un momento dado encima de la mesa: el disimulo, la simulación, el guardar las apariencias, el fingimiento. ¡Ah! Este sí que es un terreno muy nostrat, sobre todo en las capas de alto standing político y económico. No deriva directamente de la tacañería. Es una estrategia existencial enraizada en el arte del disfraz y la ocultación.

En cierta ocasión, el patriarca de una de las familias más adineradas de Catalunya, apasionado de los coches, hoy lamentablemente fallecido, me dijo: «Yo poseo dos Rolls Royce y un Bentley, entre otros. Circulo con ellos por Suiza, cuando voy a mi residencia de Vevey. Por Catalunya voy en Seat. Hay que cuidar las apariencias». Es curioso, Queco Novell también ha elegido la automovilística para iluminar los tópicos. Se ha puesto a circular por Argentona con un Ferrari Testarossa. Invitaba al vecindario a dar una vuelta. Aceptaban todos. Pero algunos parecían tener la sensación de estar en pecado mortal ante tanto lujo. El lema es: cuanto más dinero tienes, disfrázate de pobre. Y todavía más en el caso de fortunas negras o sospechosas.

Recuerdo que en una edición de El convidat (TV-3, septiembre 2012) Jordi Pujol y su esposa, Marta, abrieron las puertas de una de sus casas, la de Premià de Dalt, a Albert Om. Consiguieron un paisaje enternecedor. Austeridad, orfandad mobiliaria, cuidadísimo clima de modestia, y tortilla de patata con humilde morralla de pescado como cena. ¡Ah! Qué puesta en escena más perfecta.