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TÚ Y YO SOMOS TRES

Chabelita, su niñera, un jamón y porom pom pom

Ferran Monegal

Chabelita, Dulce, el jamón y Patiño (T-5).

Navidad en Tele 5. Chabelita Pantoja de niña Jesusita en el pesebre del Deluxe. Dos horas meciendo la cuna Maria Patiño. Y al final, regalo navideño para Chabelita: de una caja roja de metro sesenta de altura que había en el plató desde el principio del programa emergió la niñera Dulce Delapiedra con un jamón en las manitas. Aquí lo portentoso es que Dulce haya sobrevivido encerrada en una caja sellada con celofán y papel satinado durante 107 minutos seguidos. Eso no lo hubiera conseguido ni el Gran Houdini. El jamón no era pata negra, pero la alegría fue infinita. Duró poco, no obstante. Enseguida la niñera y su niña comenzaron a arrearse de lo lindo. ¡Ah! Ya nos enseñaron en 2001 una odisea en el espacio que el hueso de un jamón es un arma terrible.

LA IRA .– En su particular repaso a los pecados capitales, Jon Sistiaga (#0, Movistar +) se ha detenido esta semana en el pecado de la ira. Decía: «Insultamos, odiamos, ardemos. Hay un lugar donde sucede todo esto». ¡Ahh! Creímos que estaba hablando de política, del conflicto processista, y de eso que llaman la red, la nube, internet, todo junto. Pero Sistiaga estaba hablando de fútbol. «¡El fútbol es el deporte de la ira!», decía. Las declaraciones de  uno de los líderes de los Ultra Sur del Real Madrid merecen un apunte. Advertía, tristísimo: «Ahora ya no es como antes. Aquello de '¡hijos de puta!' que les gritabamos a los contrarios; aquel recibirles con bengalas encendidas para provocarles miedo escenico... ¡Ah! Aquello era fantástico. Ahora ya solo se comen pipas. El fútbol es para hombres. ¡Es para machos!». Este delicado prenda se llama David. Visto en la entrevista de Sistiaga, su aspecto parecía inofensivo. Decía que un campo de futbol tiene la virtud de transformarle. Concluyamos la frase: en energúmeno.

MARIO ONAINDÍA .–  Sigue el PP a degüello contra la Administradora Provisional de RTVE Rosa María Mateo. No les gusta que intente recuperar la fiabilidad de la televisión pública. Por ejemplo, el viernes rescataron de las mazmorras en las que estaba confinado el telefilme El precio de la libertad (La 2), biopic sobre la vida de Mario Onaindía, interpretado por Quim Gutiérrez. Un trabajo excelente. TVE lo tenía secuestrado desde el 2011. Los que ladran contra Rosa María añoran la censura.