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TÚ Y YO SOMOS TRES

¡Ay!, el día que TV-3 deje de enfocar Waterloo

Ferran Monegal

Ustrell, segunda visita a Puigdemont (TV-3). 

Me parece que tenía razón Ricard Ustrell cuando advirtió a nuestra compañera Marisa de Dios, antes de que se emitiera su encuentro con Carles Puigdemont en Waterloo (Quatre gats, TV-3)«El programa no caerá bien a algunas personas». Me atrevo a pensar que, con este «no caerá bien a algunas personas», se estaba refiriendo a la propia parroquia de fans y cheerleaders de Puigdemont. Efectivamente, en este segundo encuentro  –el primero fue hace un año, cuando Ustrell estaba en 'FAQS'– el paisaje que nos ha dibujado el entrevistador era mucho más realista, había mucha menos devoción.

Hubo un momento que a mí me pareció definitorio. Fue cuando estaban sentados en una mesa del despacho, tomando café en cápsulas de una Nespresso, y Ustrell le preguntó: «¿Teme usted que le olviden?». Y Puigdemont contestó: «No, en absoluto. Yo vine a la capital de Europa para poner un gran foco sobre mí, ¡no para apagarlo!»«Uno de los peligros del exilio precisamente es este –le advirtió entonces Ustrell–. A este foco, a esta llama que se ha puesto sobre usted, si desde Catalunya no se le da altavoz suficiente, ¡acabará apagándose!». Y Puigdemont hizo entonces un gesto, como apartando de sí tan tremendo espectro, y aseguró: «No, ‘¡la flama es la gent!’». ¡Ahh! Para alguien que se siente exiliado, el olvido tiene que ser algo horroroso, estamos de acuerdo. Por eso  Puigdemont se asía a la ilusión y hablaba de la gent, del pueblo, que es precisamente el gran recurso  imaginario que tanto han venido repitiendo:  «¡la voluntat popular, la voluntat del poble!». Y resulta que el sentimiento del pueblo catalán no es homogéneo. Está dividido, como mínimo, al 50%.

O sea, que no cabe la vía eslovena, que ahora se han sacado del sombrero, porque lo que no recuerdan, ni quieren recordar, es lo que le dijo precisamente el presidente esloveno Milan Kucan a Ricard Ustrell, en noviembre del 2017 en aquel FAQS de TV-3: «Para proclamar la independencia acordamos que debíamos tener como mínimo una mayoría de dos tercios». No solo la tenían: votaron a favor más del 90%.

Que Puigdemont crea que el foco sobre él lo mantiene el pueblo, es comprensible. Pero es una ilusión. El foco que le mantiene es TV-3. El día que TV-3 deje de mandar cámaras a Waterloo continuamente, el apagón será tremendo.