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Ricard Ustrell: "La entrevista con Puigdemont no caerá bien a algunos"

"Revisaremos lo que es el exilio y lo que ha pasado este último año desde un punto de vista poco político, sino más humano", asegura el periodista

Marisa de Dios

Entrevista con el presentador de TV-3 Ricard Ustrell.  / JORDI COTRINA ((VIDEO: ASLI YARIMOGLU))

El 2018 ha sido un año de cambios para Ricard Ustrell (Sabadell, 1990). Después de dejar dos programa de éxito como 'Preguntes freqüents', de TV-3, y 'El suplement', de Catalunya Ràdio (donde logró el récord de audiencia de la emisora), ha vuelto a la cadena autonómica para ponerse de nuevo al frente de 'Quatre gats', un espacio de entrevistas con un toque reportajeado que le permite vivir la vida a otro ritmo y trabajar "con tiempo y con calma; todo un privilegio".

En esta segunda temporada de 'Quatre gats' ha analizado la extrema derecha a través de entrevistas con Marine Le Pen y Dilma Rousseff. ¿Cómo abordarán este domingo el tema del exilio? 

Habrá un protagonista, Carles Puigdemont, a través del cual revisaremos qué es el exilio y todo lo que ha pasado este año. Sorprenderán algunas cosas que se explican, porque no se han explicado nunca, ya que es una versión desde un punto de vista poco político, sino más humano. También habrá voces que contrastarán lo que nos cuente.

¿Qué voces? 

No puedo contárselo porque preferiero que la gente se deje sorprender. Sé que será un programa que no caerá bien a algunas personas. Pero nuestro objetivo siempre es el mismo: hacer periodismo, preguntas. Y revisar todo lo que ha pasado. No buscamos ofender, buscamos espacios de crítica, reflexión y construcción. Por eso contaremos con una larga entrevista con Puigdemont y con voces alternativas y críticas con él. Es un día para entender la situación personal de una persona que lo dio todo por el proceso de independencia.

¿Ha sido difícil conseguir la entrevista con Puigdemont?

Hace un año, en 'Preguntes freqüents', ya le hicimos la primera entrevista cuando se fue a Bruselas. Lo interesante ahora era ver cómo le ha cambiado la vida a una persona que era presidente y ha visto cómo el poder se le iba de las manos. 

Puigdemont será el primer protagonista de 'Quatre gats' no extranjero. Supone un cambio. 

La idea del programa es poder hablar de lo que nos pasa sin complejos. No perderemos nunca la mirada internacional, porque la gracia de 'Quatre gats' es aportar a TV-3 temas que no estamos acostumbrados a ver. Pero hemos tenido la oportunidad de preparar este especial con un protagonista que no ha querido hablar mucho de los temas que repasa ahora y hemos considerado que lo teníamos que hacer.

Aunque esta segunda temporada solo conste de tres entregas, como la primera, ¿siguen preparando nuevos programas?

No paramos, pero no tenemos prisa. El encargo de TV-3 eran nueve programas y no tenemos calendario. Los entregaremos a medida que los vayamos teniendo. 

No es una fórmula habitual de trabajar en televisión.

No es el periodismo de reloj. Estamos trabajando mucho, pero tenemos tiempo de pensar los temas, de hacer, de deshacer... Y eso cuesta encontrarlo en el periodismo. Hemos encontrado una fórmula que encaja con TV-3 y que nos permite vivir los temas con intensidad, pero de forma diferente del día a día, de la rutina y sin estar pendiente de lo que dice Twitter. Hemos intentado digerir más lo que está pasando y no tanto tragar. Es un privilegio, porque tengo la oportunidad de hacer las cosas con tiempo y con calma.

Este ha sido un año de cambios para Puigdemont, pero también para usted. ¿Cómo lo ha vivido?

Ahora bien, pero ha sido difícil. Para mí, la radio lo era todo, pero ahora estoy encontrando otra forma de expresarme a través de una tele pensada y artesanal, y estoy feliz.

Aún sigue vinculado a la radio a través del programa de Josep Cuní en SER Catalunya. 

Hago un espacio cada 15 días. Es una forma de no desconectar con lo que me apasiona, que es ponerme delante de un micro y hablar.

¿Pero echa de menos el día a día de la radio? 

La verdad es que no. Pensaba que lo echaría más de menos. Pere Tàpias siempre me decía que la radio solo la puedes hacer bien si la quieres. En cambio, con la televisión es al revés, no funciona si no le gustas, por mucho que te esfuerces. He querido mucho a la radio, he decidido dejarla y ahora tengo el reto de que la televisión me quiera.

Pero su primer idilio con la tele fue breve. Los cuatro meses en los que presentó 'Preguntes freqüents'. 

Mi contrato era de cuatro meses y no decidí renovarlo porque, por mi situación personal, no podía compaginarlo más. Si me hubieran planteado un programa que durara un año, seguramente no lo habría hecho porque no lo habría visto factible. Además, no estaba hecho para mí.

¿Por qué?

No lo supe disfrutar porque había muchas cosas en mi vida: la radio, lo que estaba pasando en este país.... Los sábados dormía tres horas y me levantaba y hacía radio. Y había que arreglar eso. Aunque fue una oportunidad y estoy muy agradecido por lo que viví. En cambio ahora sí estoy disfrutando con 'Quatre gats' porque es un tipo de televisión pensada, que conecta con el periodismo.

Normal, sería complicado presentar un programa de política en TV-3 en la época del 1-O, la DUI y el 155. 

No solo no era fácil, sino que la situación no ayudaba a hacer bien nuestro trabajo. Era muy difícil explicar lo que estaba pasando sin que los protagonistas hablaran. Pero lo hicimos, con buenos resultados.

No todos los partidos serían tan reacios a hablar en TV-3. 

No se piense. El día después de la declaración de independencia, nadie del Govern ni del grupo parlamentario de Junts per Catalunya ni de la CUP quiso venir al programa. Me pareció un error gravísimo. No puede ser que un Gobierno haga una declaración unilateral de independencia y al día siguiente no dé explicaciones en ningún medio, y menos en uno público. La situación era tan confusa, tan borrosa, que eso se trasladaba también a nuestro trabajo, porque teníamos que explicar lo que estaba pasando y no lo sabíamos. Pero, al final, lo hicimos.

¿Ahora ve 'Preguntes freqüents', con Laura Rosel? 

Sí, alguna vez. Laura lo hace muy bien y es un formato que puede durar muchos años porque se ha encontrado un espacio los sábados por la noche para el debate y la reflexión que no existía en TV-3 y que está bien que tengamos en una tele pública.

Su sustituta ha sido protagonista de varias polémicas, como por llevar una camiseta de Puigdemont y por hacer una entrevista en catalán a un castellanohablante, el exalcalde de Medellín.

A mí también me caían palos, es inevitable. Al final, los periodistas tenemos que hacer nuestro trabajo, y aceptar las críticas. Ahora bien, a veces tendríamos que recordar a algunos que en nuestro trabajo existe un compromiso con la democracia, y no con ningún partido político ni ninguna ideología. Y eso hay mucha gente que lo confunde. Se añade otro componente: la obsesión social en etiquetar a los periodistas. ¡Es un grave error! Lo que tenemos que hacer como sociedad es protegerlos. Yo siempre lo comparo con el tema de la sanidad. ¿A que no señalamos a los médicos por si son independentistas o no, sino por si hacen bien su trabajo? Deberíamos entender que los periodistas somos profesionales de la información. Es una materia muy sensible la que tenemos entre manos. Falta consciencia periodística, dentro y fuera del sector.

Muchos no han confiado en los periodistas de TV-3, cadena que ha sido muy criticada por su forma de abordar el 'procés'.

Yo creo que TV-3 es una televisión plural. Lo que sí creo es que debemos revisar qué quiere decir neutral. Como hubo tanto ataque al medio solo por el hecho de ser ese medio, nos tuvimos que defender como fuera, porque el único objetivo era cerrarla o influirla, por lo que tocaba defenderse, y en ese escenario había poco espacio para hacer autocrítica. Pero hemos de recuperar la normalidad y poder criticar a los medios públicos, faltaría más.

¿Se puede ser neutral?

Depende. Yo creo que hay temas en los que no se puede. Como, por ejemplo, cuando hay una manifestación pacífica y la policía pega a la gente sin haber hecho nada. Ahí el periodismo no tiene que ser neutral, se tiene que poner siempre del lado de la gente. Ahora bien, en temas políticos, el periodismo no se tiene que poner de un lado. Hemos pecado de periodismo de trinchera, y nos hemos equivocado.

Hoy en día, que la política inunda todos los programas, incluso los que tienen un toque humorístico, como 'El intermedio' de La Sexta, ¿qué opina de la polémica de la bandera con Dani Mateo?

Me parece ridículo que se persiga la libertad de expresión de esta forma. ¡Solo faltaría que no pudiéramos sonarnos con una bandera! Me parece que cualquier idea, símbolo, himno, cargo institucional... ha de poder ser cuestionado, a través del humor o de la crítica. ¿Es esto una democracia, no? 

A usted incluso le propusieron como alcalde de Sabadell. ¿Nunca ha pensado entrar en política?

Sí que me lo propusieron... ¿cómo lo sabe? Un sector concreto, que quiere cambiar las cosas. Pero yo ahora quiero hacer periodismo, que es la manera que tengo de intentar aportar cosas a la sociedad. Lo que sí que creo es que debe haber una renovación absoluta de los políticos. Hay un fracaso de la política institucional generalizada. Y percibo que la gente quiere participar más activamente de las decisiones. Esta es una buena noticia. Es momento de entender la política como un arma de la ciudadanía, y no como un voto que delegamos.

¿La radio fue determinante para hacerse periodista?

Nunca lo tuve claro. Yo siempre quise hacer radio, pero no tenía sentimiento de querer ser periodista. Hasta que hubo un momento en el que me di cuenta de que no bastaba con hacer radio, sino que había que plantearse cosas y hacerse preguntas, y eso significaba hacer periodismo. Entonces empecé a interesarme por este oficio, que me apasiona.

Comenzó en las ondas con 13 años. Alguna vez ha dicho que ha aprendido muchas cosas gracias a la radio. ¿Y no le ha enseñado nada la televisión?

Es que la veo poco. De pequeño, me aburría en la hora del patio y, en vez de jugar al fútbol, porque era muy patoso, cogía un palo del suelo y papel de plata y jugaba a hacer radio. Escuchaba 'No ho diguis a ningú', con Jordi Basté, a Toni Clapés... y aprendía con ellos. La radio entró de una manera muy natural en mi día a día y por eso forma parte de mi vida. Siempre voy con una radio.  

¿Ahora escucha también a su sustituto en 'El suplement' de Catalunya Ràdio, Roger Escapa?

No he tenido tiempo. Escucho mucho 'Versió RAC1' de Toni Clapés, los Oscars ['La competència'], a Josep Cuní, la SER, la COPE a veces, algunas radios francesas... Pero me he desconectado un poco. Antes era más enfermo de radio que ahora.

Su nombre sonó como presentador de 'El matí de Catalunya Ràdio'. ¿Le gustaría un proyecto así?

Sí que sonó durante un tiempo. Y me lo tomé como un elogio. 'El matí de Catalunya Ràdio' de Antoni Bassas era el programa que escuchaba cada mañana cuando mis padres me llevaban al colegio. Tengo muy buenos recuerdos de cuando lo escuchaba. Es de los mejores productos radiofónicos que he tenido consciencia de escuchar, en mi contemporaneidad, junto con el 'Versió RAC1', 'El món a RAC1' de Xavier Bosch y de Jordi Basté después, 'La competència', 'La nit dels ignorants', Pepa Bueno, Carles Francino, Gemma Nierga y Àngels Barceló en la SER, y ahora Cuní en SER Catalunya. 

El reconocimiento profesional le ha llegado muy joven, antes de los 30 años. No es lo normal.

Y eso también lo he pagado, porque hay mucha gente que no acaba de entender qué haces aquí. Yo llevaba 10 años en Catalunya Ràdio, así que no fue tan extraño que acabara haciendo El suplement las últimas tres temporadas, ya que fue todo muy encadenado. Pero he sido un afortunado, lo que he vivido no es real. De la generación de periodistas que estudiaron conmigo, la mitad no tienen trabajo y los que lo tienen, muchos son precarios. Por eso siento el deber moral de denunciarlo.