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TÚ Y YO SOMOS TRES

Anuncian el cierre de TV-3 (risas)

Ferran Monegal

Jair Domínguez anunciando el cierre (TV-3).


Preocupados por las intenciones de Vox, que desea cerrar Canal Sur, y más preocupados todavía porque parece que el PP ha accedido a estudiar el asunto, Toni Soler y Jair Domínguez han escenificado en Està passant (TV-3) un tremendo ejercicio. Les ha sobrevenido de pronto una pesadilla: han imaginado que PP, C’s y Vox conseguían en 2019 mayoría absoluta en el Congreso de Madrid. Y que la primera medida que tomaban era cerrar TV-3. ¡Ahh! Salió Jair vestido como vestían los presentadores de la tele del franquismo, y nos comunicó que esa sería la última emisión de la Televisió de Catalunya. Fecha en pantalla: 5 de diciembre de 2019. Toni Soler ya ni apareció porque se había fugado a Bruselas. Y Jair, dentro de un dolor profundo que le reconcomía, demostró un punto de alegría: «Me han fichado en TVE para hacer un programa con Cárdenas» dijo, mientras el cierre de TV-3 se consumaba con imágenes a toda pantalla de Rivera, Casado, Santiago Abascal, Felipe VI, Aznar sonriente y contentísimo..., y todo ello amenizado con el himno de España a toda pastilla.

Hombre, el sarcasmo del sketch ha sido interesante y bien construido, pero la situación que imaginan es inverosímil. No van a cerrar TV-3. No es este el camino. Y menos ahora que se han vuelto a repartir los cargos los políticos y han colocado a sus soldaditos en los puntos clave, con triunfo de ERC en el prorrateo, como ya adelanté que pasaría hace mes y medio como mínimo. No, no es el camino cerrar ni TV-3 ni Canal Sur ni ninguna otra cadena. Lo dije hace un año cuando se arbitró el 155. TV-3 no hay que cerrarla, hay que refundarla. Tiene que dejar de ser la tele privada en la que la han convertido, y volver a ser el canal público al servicio de los que la financian, que son todos los habitantes de Catalunya.

La advertencia del Està passant ha sido un buen ejercicio humorístico. Le ha faltado solamente un punto de ironía. Cuando hace un año circuló el temor –poco creíble– de que TV-3 podría ser cerrada, me contó un espía que Sanchis, el director, ya tenía preparadas cuatro o cinco cámaras en la puerta para que emitiesen la llegada de las tanquetas de la policía. La ironía, lo terriblemente desternillante, es que hoy, para cometer la tropelía de cerrar una tele, solo hace falta mandar al pirulí de Collcerola a un lampista con unos alicates, y que corte tres o cuatro hilos.