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TÚ Y YO SOMOS TRES

Sanchis se entrena para saltar al Parlament

Ferran Monegal

Vicent Sanchis con Inés Arrimadas (TV-3).

No ha sido a un periodista lo que se ha encontrado Inés Arrimadas en TV-3, ha sido un encuentro con un adversario político. Ha sido un cara a cara con un tirador de élite de otra cuerda ideológica. Equivocaron el planteamiento escenográfico del plató. En lugar de sentar a Sanchis en una butaca, deberían haberlo colocado en una trinchera. O sea, que no ha sido una entrevista lo que hemos visto la noche del domingo en TV-3. Ha sido un debate tenso, a veces incluso a cara de perro, entre la jefa de la oposición y un guerrero al servicio de una facción política diferente. Y ocurrió lo que tenía que ocurrir en estos casos en que en lugar de una entrevista lo que hay es un debate entre dos: se fueron disparando perdigonadas  mutuamente.

Sinceramente, no ha sido ninguna sorpresa. No podía ser de otra manera. No podíamos esperar que Vicent Sanchis hiciera de periodista, o de entrevistador. Desde que le colocaron al frente de TV-3  ya nos tiene ampliamente acostumbrados a que el periodismo no le interesa.  Lo suyo es otra cosa. Como agitador y propagandista al servicio de una creencia de país, de una religiosidad concreta –minoritaria todavía, según las encuestas–, es excelente. Sin la TV-3 que ha conformado Sanchis, el procés no sería el procés. No lo sería, al menos tal y como se ha desarrollado y repercutido en la sociedad catalana hasta ahora. De modo que su encuentro con la líder de la oposición tenía forzosamente que ser consecuente con su propia razón de ser, y de estar, al frente de esta cadena. No le hacía preguntas, le hacía reproches. No le planteaba cuestiones, se las debatía y le daba reprimendas. No era su intención hacer de entrevistador, ni que el personaje entrevistado se fuera retratando con sus respuestas. Su intención era plantarle cara de tú a tú, impugnarle opiniones, defender a los políticos de su cuerda –los que le mantienen en el cargo– y transformarse no en el entrevistador de la jefa de la oposición, sino en su oponente. Y hay que decir en honor a la verdad que lo consiguió.

Consiguió Sanchis hacer de la entrevista, discusión. Se erigió en coprotagonista, en el mismo plano que su oponente. Parecía que en lugar de estar en TV-3 estaba en el Parlament, debatiendo desde un escaño del PDeCAT con la líder del C’s en la bancada opuesta. ¡Ah! Bien mirado yo creo que  Sanchis se entrena. Prepara el nuevo destino que le espera.