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deportista entre fogones

Ona Carbonell: "Estoy acostumbrada a las críticas, también en 'Masterchef'"

La medallista olímpica asegura que antes de su paso por el concurso no sabía ni freír un huevo

Marisa de Dios

La campeona de natación sincronizada Ona Carbonell. 

La campeona de natación sincronizada Ona Carbonell.  / MAITE CRUZ

Este ha sido un verano movido para Ona Carbonell. La medallista olímpica capitana del equipo español de natación sincronizada ha estado al frente de la cuarta edición del campus en el que entrena a niñas que quieren iniciarse o perfeccionar sus habilidades en este deporte y les ha prevenido de la importancia de la fotoprotección solar como embajadora de ISDIN, pero también ha salido del agua, su medio natural, para ponerse a prueba en Masterchef celebrityTiene mérito para alguien que asegura que no sabía "ni freír un huevo".

¿En serio no sabía ni freír un huevo? De verdad. Siempre comía o cenaba en el centro de alto rendimiento o en los hoteles cuando viajaba. De hecho, mi familia se reía de mí porque me daba miedo hasta poner el agua a hervir. 

¿Cómo ha llegado una deportista de élite a un talent show de cocinaCon mi entrenadora decidimos que tenía que bajar un poco la intensidad porque llevo 14 años en la selección española entrenando muchas horas al día y, para llegar con la máxima ilusión, motivación y con el cuerpo bien de lesiones a los JJOO de Tokio, tenía que aflojar un poco. Y justo que estaba en un año entrenando menos, salió lo de Masterchef. Hice el casting pensando que no me iban a coger porque no tenía ni idea de cocinar y de repente me cogieron. Hablé con la entrenadora y me dijo que lo hiciera porque sería la única ocasión que tendría.

Y pasó de los entrenamientos maratonianos en la piscina a los sudores en la cocina. Tenía que prepararme porque, si no, pensaba que iba a hacer el ridículo y me echarían el primer día. Así que, como una histérica con la sincro, me puse a cocinar por las noches, a estudiar, cortando patatas y cebolla sin parar y yendo a todos los restaurantes que podía y más.

Tuvo de profesores a los hermanos Roca, nada menos… Sí, son muy amigos míos y, cuando les comenté  que entraba en Masterchef, me dijeron que fuera a verles, que me ayudarían. Cuando no entrenaba me pasaba con ellos mil horas al día.

        
                                            Ona Carbonell, persistente y trabajadora 

Pues, para no saber cocinar hasta ahora, se la está viendo bastante fuerte en Masterchef celebrity. ¿El deporte ha tenido mucho que ver en esa solidez que está mostrando en el concurso? Pues para mí ha sido muy difícil porque no estaba acostumbrada a la tele, y menos a un reality. Cuando había aparecido en televisión era por algo profesional, nunca había mostrado mi parte más íntima ni personal. El deporte me ha servido mucho para afrontar mejor los retos,  porque cuando me decían que algo no lo hacía bien, pensaba que la próxima vez lo haría mejor; si iba a la prueba de eliminación, pensaba que podía superarla…

También está siendo una de las concursantes que mejor sabe mantener el temple y la presión. Y sin entrar en conflictos. Eso es lo que me ha dado el deporte. Piense que nuestro deporte es siempre error y corrección. Nuestra entrenadora casi nunca nos puede decir que ha salido perfecto, así que por eso estoy superacostumbrada a recibir críticas constructivas y a entender que siempre hay que mejorar, que nunca es suficiente. Esto me ayudó, y más en un medio que no es el mío. Yo sabía que siempre lo podía hacer mejor, que los chefs son grandísimos profesionales, que ellos siempre te exigirán. Me lo tomé con esta perspectiva y nunca me enfadé, porque entiendo que forma parte del aprendizaje.

El otro campeón olímpico que ha pasado por Masterchef celebrity, Saúl Craviotto, ganó la pasada temporada… Saúl nos lo ha puesto muy difícil a Jaime [Nava] y a mí. Saúl para mí es un referente, como deportista es un crack y luego es una persona muy humilde y trabajadora. Lo primero que hice cuando supe que estaba dentro fue llamarle y ver  3.000 veces cada programa de su edición. Nos lo ha puesto difícil, pero luchar lucharemos hasta el final.

        
                                            El equipo azul acaba entre llamas 

Por cierto, ¿le queda mucho recorrido en la cocina de MasterchefLo único que puedo decir es que lo he dado todo, ha sido una experiencia maravillosa y por fin he aprendido a cocinar.

Cuando vio en la portada de Lecturas que Antonia Dell’Atte decía que iba a demandar a todos sus compañeros de Masterchef por acoso, ¿sabía desde un principio que no podía ser verdad, que sería una de sus bromas? Estaba segura que era una broma. Ni lo he comentado con ella. Los concursantes tenemos un grupo de whatsapp y no lo hemos comentado.

Con una de sus compañeras, Dafne Fernández, hizo mucha piña. Se le cayeron las lágrimas cuando la echaron. Para mí fue un apoyo muy grande. Las dos estudiábamos juntas por las noches, practicábamos juntas, y se creó una relación. Había trabajado muchísimo y tenía un hándicap mucho más grande que el nuestro, que es que estaba bastante embarazada, y este programa es muy duro. Para mí fue una pena que se fuera, porque pensaba que podía seguir más. Pero como falles en una eliminación no hay otra opción.

        
                                            Dafne se despide de las cocinas por todo lo alto 

¿Ya ha vuelto a la piscina? ¿Cuál es su próxima meta? Sí, ya estoy entrenando a tope. Mis objetivos es son mundial de Corea el próximo julio y, sobre todo, los JJOO de Tokio.

Vuelve a centrarse de lleno en el deporte, después de un año en el que ha estado en Masterchef celebrity e incluso ha hecho de modelo de Antonio Miró en la pasarela 080Este año sí que ha sido un poco de transición, pero unos juegos y un Mundial requieren de mucha preparación y ahora hay que centrarse en entrenar, en coger las asignaturas que pueda e intentar sacármelas en la universidad [estudia diseño] y en diseñar los bañadores nuevos de este año de la selección.

¿Cómo ha sido este verano su experiencia en su campus de natación sincronizada, donde además ha incorporado una campaña de concienciación sobre la importancia de la fotoprotección solar? El campus es una de las cosas más bonitas que puedo hacer para devolver a la sincro todo lo que la sincro me ha dado en mi vida. Es una experiencia muy gratificante porque ves la ilusión y la emoción de las niñas en primera persona porque hacemos todo juntas: las entreno, comemos, hacemos guerra de cojines… Y este año, con ISDIN, pensamos que era muy buena idea que las niñas entendieran que hay que proteger e hidratar la piel, y más en un deporte como el nuestro, en el que estamos expuestas al sol y al cloro. Y ha sido muy útil para los padres, porque si ves a un referente tuyo haciendo algo es más fácil que las niñas interioricen esa idea que si te lo dice tu padre o tu madre millones de veces al día.