29 oct 2020

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SERIELIZADOS FEST

Jón Gnarr: "Me cabrea que me digan lo que debo hacer"

El cómico islandés convertido en alcalde de Reikiavik repasa su trayectoria por la televisión y su inaudito éxito político en el Serielizados Fest

Carles Planas Bou

El cómico y exalcalde de Rekiavik, Jón Gnarr, en el Serielizados Fest. 

El cómico y exalcalde de Rekiavik, Jón Gnarr, en el Serielizados Fest.  / ROBERTO RAMOS

¿Se imaginan que Chiquito de la Calzada hubiese creado un partido político? ¿Que Pepe Rubianes se hubiese presentado a las elecciones? ¿Que Eugenio hubiese sido su alcalde? En Islandia no les hizo falta la imaginación, pues esa escena surrealista se convirtió en realidad el año 2010, cuando el popular cómico Jón Gnarr llegó a la alcaldía de Reikiavik.

En una Islandia golpeada severamente por la crisis financiera y la protesta contra los grandes partidos, la popularidad televisiva de Gnarr — premiado por series como ‘Næturvaktin’ ('Turno de Noche') — y su irreverencia le llevaron a un éxito político sin precedentes. Conocido como “el alcalde más 'guay' del mundo”, este genuino humorista con orígenes en la música punk y autoproclamado anarquista es el invitado del Serielizados Fest 2018, el Festival Internacional de Series de Barcelona. Y nada más llegar ya ha demostrado su humor indomable: se ha burlado del político Manuel Valls anunciando por Twitter que se presenta a alcalde de Barcelona

"Después de las elecciones me di cuenta de que fue parte de algo especial, algo único"

- Este mes se cumplen 10 años del inicio de la crisis financiera. Islandia se declaró en bancarrota tras vivir una de las peores caídas de la historia. ¿Fue tu victoria política resultado de ese colapso?
-Sí, fue una reacción a muchos niveles. Mi familia y mis amigos estuvieron muy afectados por la crisis y sentí que debía hacer algo por la gente. Mientras las protestas se sucedían contra el Parlamento mi padre estaba muriendo. Era un hombre muy político y me dijo que debía actuar. Para mi fue como “sí, claro, lo que tu digas”.


- Pero entonces creó su partido, el Mejor Partido, con promesas tan surrealistas como traer un oso polar al zoo de Reikiavik o regalar toallas en las piscinas públicas del país. Esa forma satírica de protestar contra el 'establishment' político, ¿fue una broma que se salió de madre?
-Totalmente. Era genial porque durante la campaña podía salir con las promesas más absurdas, no había límites, y todo era por la risa. Pero eso cautivó a los medios. Y hoy los medios tienen más respeto que la Iglesia. Después de las elecciones me di cuenta de que fui parte del algo especial, algo único, y que debía ser responsable con lo que había creado.

El cómico y exalcalde de Reikiavik Jón Gnarr, en el CCCB.   / ROBERTO RAMOS


- Al formar su equipo de gobierno tenías una cosa clara: no aceptaría a nadie que no hubiera visto ‘The Wire’.
-Cuando la descubrí me quedé absolutamente impresionado. Sentí que era el momento en que la televisión pasó a ser literatura, Dostoievski. Así que lo puse como condición (Ríe).

"Todas mi obras hablan de la guerra del subestimado contra la autoridad, de los niños contra los adultos"

- Fue expulsado del cole, en su serie ‘Næturvaktin’ ('Turno de Noche') se ríe de un jefe déspota parecido a Lenin y luego puso la política islandesa patas arriba. Siempre ha sido un rebelde. ¿Por qué tanto rechazo a la autoridad?
-El núcleo de todas mis obras siempre ha hablado de la guerra del subestimado contra la autoridad, de los niños contra los adultos. Utilizo el humor para satirizar sobre la autoridad. Y eso también se debe a mi padre, que también era como un policía para mí. No me gusta que me digan lo que debo hacer, siempre me ha cabreado. Al final acabo teniendo problemas en los controles de seguridad de los aeropuertos (ríe).

- Incluso siendo ya alcalde enfurruñó a la clase política al negarse a ceder el puerto a los comandos de la OTAN.
-Eso es algo que no me gusta nada de la política. Desde el final de la Guerra Fría, la izquierda europea hace campaña oponiéndose a ser miembros la OTAN, pero cuando llega al poder se olvida de ello, por qué realmente no quieren salir. Nuestra actual primera ministra es de esas. Pero, al final, va a las reuniones y aprueba misiones de esas en las que lanzan soldados desde los aviones. Esa doble moral es una farsa.

- Tras cuatro años al frente de la alcaldía de Reikiavik decidió retirarse y disolver el partido justo cuando las encuestas le daban como el favorito para volver a ganar. ¿Tan cansina es la política?
-Algunos rivales intentaron reírse de mí, pero nunca lo entendí. En política todo el mundo se ataca y se critica porque es el papel que deben interpretar para su público, pero después se van juntos a comer.

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