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Aura Garrido: «'El día de mañana' no cuenta la historia desde un punto de vista único»

La actriz de 'El Ministerio del Tiempo' habla de Carmen, su personaje en 'El día de mañana', y de la Barcelona tardofranquista que refleja la serie

Inés Álvarez

La actriz Aura Garrido, en la presentación en Madrid de la serie de Movistar+ El día de mañana.

La actriz Aura Garrido, en la presentación en Madrid de la serie de Movistar+ El día de mañana. / MOVISTAR+

Durante tres temporadas ha sido Amelia Folch en 'El Ministerio del Tiempo' y su nombre quedará grabado en la enciclopedia de las series españolas junto a esa fenómeno audiovisual. Pero Aura Garrido (Madrid, 1988) siempre ha salido airosa de los papeles a los que se ha enfrentado, ya sea en series como 'Ángel o demonio' y 'El padre de Caín' o en las películas 'Stockholm' y 'El cuerpo'. En 'El día de mañana', de Movistar+, da vida a Carme, una joven enamorada que deberá remontar su vida, en la convulsa Barcelona tardofranquista.

¿Cómo ha vivido esta serie?
Con mucha ilusión, porque me encanta. Y  Carme es maravillosa. Desde los propios  guiones ya me entusiasmaron tanto el personaje de Justo, que es una pasada, como el mío. Y hay algo que me gusta especialmente, que está en los guiones y en la novela de Ignacio Martínez de Pisón, algo que era difícil de hacer adaptándolo a ficción pero han logrado, que es contar la historia de un personaje a través de las miradas de los demás.

La actriz, durante el rodaje de 'El día de mañana' en Barcelona / RICARD FADRIQUE

No es habitual. 
No. Estamos acostumbrados a que las historias de ficción audiovisual la cuenten desde un único punto de vista lineal que te dice qué pensar del personaje. Y esto tiene más que ver con la realidad, porque todos somos múltiples, tenemos muchas caras y nuestra esencia se conoce a través de las opiniones de los otros.

"Cuando se enamora de Carme es muy joven y llega a él con una inocencia absoluta"

Carme cambia mucho con Justo.
Ella tiene una tragedia familiar detrás, está en deuda un poco con su tío, porque la ha acogido y la ha cuidado. Le ha dado un lugar en el mundo y un trabajo. Y tiene una vida como tantas mujeres en ese momento. Pero, desde el principio, tiene una identidad y una voz propias. Y unas inquietudes. Tiene su trabajo y sale adelante. Y tiene carácter. Pero cuando se enamora de Justo, es muy joven, y llega a él con una inocencia absoluta. Creo que eso tiene que ver con el primer amor: que te entregas por completo, no esperas que pueda pasar algo malo, confías plenamente... Y cuando te vas dando golpes en la vida, vas poniendo muritos y barreras, lo cual no siempre es bueno. Carme tendrá que lidiar con todo lo que le pasa por culpa de Justo.

A usted le gusta especialmente que la serie haga un homenaje a su profesión.
Sí. Ella encuentra su lugar en el mundo a través del teatro y, en cierto modo, aprende a confiar. Y es que a través de los personajes muchas veces comprendes algo de ti misma. A mí me pasa como actriz

¿Había leído el libro?
Sí, pero leí primero los guiones.

"Hacer una época que yo no he vivido, pero sí mucha gente viva, me genera presión»

¿Ha preguntado a sus padres cómo era la vida en los años 60?
A mí, hacer una época cercana que no he vivido pero la gente de mi alrededor sí, me genera muchísima presión. Porque hay algo de memoria viva. Y es que puedes equivocarte en cualquier momento y pueden decirte que así no era. Sin embargo, del siglo XIX no hay nadie vivo y hemos llegado a un acuerdo de qué era lo que sucedió. Y algo muy curioso que a mí me pasó en el rodaje es que había muchas cosas que, por mucho que hubiese estudiado, hubiese leído o me hubieran contado –que mentalmente supiera, vamos–, al vivenciarlas en el cuerpo te cambiaba mucho la percepción.

¿Recuerda algo en concreto?
En la escena en la que se conocen Justo y Carme, que corren delante de los grises y se meten en un portal para refugiarse, ella va a salir y presencia la paliza de un gris a un manifestante. La primera toma que rodamos fue tan fuerte, que  me quedé bloqueada y tardé unos segundos en reaccionar. Esa memoria física me hizo replantearme muchas cosas. Obviamente, como actriz, eso es oro, pero como persona también me pareció muy interesante ver que no es lo mismo que te lo hayan contado a vivirlo tú.

Como le pasó con los hechos del pasado octubre en Barcelona...
Sí. Fue un momento muy convulso. A mí Barcelona es una ciudad que me fascina, he trabajado aquí y tengo muchos amigos... Pero esos días había una sensación de muchísima tristeza con todo lo que estaba pasando y me tocó mucho. Pero me pareció... –los adjetivos se quedan pobres–... interesante vivirlo aquí. No es lo mismo que desde fuera, porque no te lo están contando los medios o terceras personas.ç

Como Amelia Folch, en la serie 'El Ministerio del TIempo' RTVE

Con el filme 'Planes para mañana' recibió un premio, 'El Ministerio del Tiempo' fue un 'boom' y, ahora, 'El día de mañana'... ¿Todo lo que tiene que ver con el tiempo le da suerte?
–No lo había pensado, pero lo voy a empezar a practicar con los proyectos que me lleguen [ríe]. Aunque cada vez le doy más valor a lo que hago yo y no lo que viene después. Mi trabajo acaba cuando termina el rodaje. Una presentación, una entrevista, es algo residual, es decirle a la gente que eso está ahí y si quieren verlo, guay. Pero mi trabajo ya está hecho. Cada vez le doy más valor a lo que vivo en el rodaje, en los ensayos...

"Hace un año que acabó el rodaje de 'El Ministerio del Tiempo'
y aún nos siguen llegando mensajes"

Pero habrá disfrutado de lo que ha supuesto 'El Ministerio del Tiempo' para mucha gente...
Es muy bonito, sí, porque hace un año que se acabó el rodaje y aún nos siguen llegando mensajes; la gente continúa preguntando si habrá más temporadas. Sigue habiendo un interés y es precioso poder compartir un trabajo que les llegue tanto. Realmente es lo más bonito que te puede pasar.

¿Y su día de mañana estará lleno de proyectos?
Sí. El 3 de agosto estrenamos 'Solo', de Hugo Stuven, una historia real de supervivencia de un surfero. Y luego estaré en 'El tratamiento', sustituyendo a Bárbara Lennie, que es algo que me asusta hasta decir, porque es tan grande...

¿Le impone esa obra?
Y ella. La frase «Sustituyendo a Bárbara Lennie» es demasiado para asumirla [ríe]. Estaré dos semanas en julio con esta obra maravillosa que, cuanto más estudio, más me enamora. Es un regalo para mí. Y en agosto empezaré el rodaje de la nueva película de Daniel Calparsoro, 'El silencio de la ciudad blanca'.

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