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TÚ Y YO SOMOS TRES

La mula Toñi y el presidente de RTVE

Ferran Monegal

Toñi, la mula de Canillas (El Paisano, TVE).


En la localidad malagueña de Canillas de Aceituno, El paisano Pablo Chiapella (TVE-1) ha encontrado  a un campesino que cada vez que tiene que montar a su mula le cubre la grupa de forma terrible. Además del bozal, el cabestro, las bridas y las cinchas, le va colocando sobre el lomo capas y más capas de mantas y cubiertas, en forma de pisos. Parece mentira que pueda moverse esta sufrida mula, que se llama Toñi, sepultada bajo el peso de tanta gualdrapa y cobertura. Ese instante de la mula subsumida ante tanta carga sobrevenida se ha producido el mismo día en que se han hecho públicas las apasionantes maniobras políticas en busca de alguien que pueda presidir RTVE con garantías. ¡Ah! Qué metafora les ha salido en El paisano, seguramente sin pretenderlo en absoluto.

Bien mirado, el perfil para presidir RTVE suele ser exactamente igual que el de la mula de Canillas de Aceituno. Se trata de una criatura que sea capaz de soportar sobre su grupa al menos dos mantas, dos gualdrapas, de peso gigantesco. En primer lugar la carga constante de la influencia del político –y de su partido– que le haya dado el cargo tan graciosamente, a dedito. Y en segundo lugar, tiene que aguantar el peso de la hipoteca (en forma de contratos de programas y servicios) que le va a cobrar el potente productor que también haya contribuido a su nombramiento desde la sombra, desde despachos influyentes y comisionistas del negocio televisivo. O sea que nada más ser investido con el cargo, lo que le va a caer encima a ese presidente va a ser tremebundo.

En el caso de Canillas de Aceituno, Toñi, la mula, soporta estoicamente la carga sobrevenida. Con un coraje y una profesionalidad colosal, se pone en marcha y el peso no le aparta ni un milímetro de su camino. Pero en el caso de los que acaban de ser destituidos de TVE, o sea el presidente cesado y su apparat de serviles censores y productores amigos, hemos visto que han hecho exactamente al revés de lo que hace la mula. Se han desviado constantemente del camino que debe seguir una televisión pública.

Ahora, los propios trabajadores de TVE temen que, con el mismo método electivo, el desastre se reproduzca. O sea, control político y lucro sin escrúpulos. Ese es el secreto. Manejar la información y a la vez nuestro dinero. Es un negocio muy bueno. Al fin y al cabo paga el pueblo.

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