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EL ARCO IRIS EN LA PEQUEÑA PANTALLA

Diez series LGTBI que han normalizado la tele

El 'boom' del 'streaming' ha facilitado la producción de excelentes y orgullosas producciones

Manuel de Luna

Miguel Ángel Silvestre, en la serie Sense8, de la plataforma Netflix.

Miguel Ángel Silvestre, en la serie Sense8, de la plataforma Netflix.

La celebración este sábado, 30 de junio, de la Manifestación Pride de Barcelona da pie para plantearse una semana en la que sentirse orgullos@ de la televisión, un medio que, en lo que va de siglo, y gracias sobre todo a la revolución que han significado las plataformas por 'streaming', ha dado una nueva visibilidad a esta realidad social, y sobre todo ha ayudado a su normalización. Y con el añadido de ofrecer producciones brillantes y de calidad. He aquí una muestra (mínima, pero imprescindible y por orden cronológico) de lo que se ha plamado del mundo LGTBI en la -o tan- pequeña pantalla.

1. - WILL & GRACE (1998) 

Aunque se estrenó en las postrimerías del siglo XX, 'Will & Grace' explotó en la primera década del XXI (el pasado mes de abril se estrenó la novena temporada). Además de su longevidad, esta producción de la NBC tiene el honor de ser la primera producción protagonizada por un personaje abiertamente homosexual (interpretado por el actor Eric McCormack) que triunfó en el complicado mercado estadounidense. Con una estructura que recuerda vagamente a 'Friends', 'Will & Grace' se centra en Will, un abogado gay soltero, y su círculo de amigos y vecinos: Grace, con quien comparte apartamento (Debra Messing), el alocado Jack (Sean Hayes) y su secretaria beoda, Karen (Megan Mullally).      

2. - QUEER AS FOLK (2000)

A partir del dicho británico "There's nought so queer as folk" ("Nada es tan extraño [gay] como la gente"), en 1999 se estrenó en Gran Bretaña esta explícita serie sobre tres homosexuales de Manchester, que pasaron a ser de Pittsburgh (Pensilvania) en la nada recatada adaptación de Showtime en EEUU, una producción muy contundente -e incluso descarnada al mostrar las relaciones homosexuales- que impactó en la audiencia y en la que destacó, además de la excelente música, la relación entre los personajes del 'depredador' Brian Kinney (el actor Gale Harold) y el adolescente Justin Taylor (Randy Harrison).    

3.- THE L WORD (2004)

El lesbianismo también tiene su serie de referencia en la tele con esta producción sobre el devenir diario (familiar, profesional, personal...) de un grupo de amigas homosexuales de Los Ángeles. La naturalidad con la que se plantean las relaciones entre las 'L' (término más elegante que el despectivo 'Lesbian'), incluida la inseminación artificial, hizo que tuviera una gran respuesta -así como unas buenas audiencias- entre el colectivo LGTBI en EEUU; y también críticas muy favorables por su calidad.  

4. - STEVEN UNIVERSE (2013)

Como no podía ser de otra manera, el mundo de la animación también ha puesto su  granito de arena en la normalización, como es esta serie de Cartoon Network, la primera producción creada por una mujer en este canal (la brillante Rebecca Sugar). Está protagonizada por mujeres resolutivas, y quie mantienen una explicita relación sentimental entre ellas, un tema que se trata con tanta naturalidad como madurez. Y todo vestido con una trama que recuerda a los 'anime' japoneses: las protagonistas son las  Gemas de Cristal, guerreras alienígenas con superpoderes dedicadas a defender a la Humanidad. 

5. - ORANGE IS THE NEW BLACK (2013)

Uno de los grandes pelotazos de Netflix, y que asentó su éxito mundial, es esta historia carcelaria -en clave femenina- que se basó en un hecho real (que plasmó en un libro  Piper Kerman). A partir de la segunda temporada, la trama se 'independizó' del original y planteó  un apasionante melodrama entre reclusas en el que el sexo -que se muestra de forma bastante explícita- es uno de los referentes destacados. 

6. - TRANSPARENT (2014)

Un profesor universitario jubilado que siempre se ha sentido mujer alucina a sus hijo cuando les comunica que cambia de sexo.  A partir de este peculiar punto de partida se desarrolla una trama brillante, inteligente y muy creíble (la creadora, Jill Soloway, se basó en la experiencia de su padre) sobre una de las mejores series sobre la transexualidad que se han podido ver en televisión. Lástima que tuviera un final con triste paradoja. El protagonista, el actor Jeffrey Tambor, fantástico en su composición, renunció a la serie cuando fue acusado de ser un acosador sexual.

7. - LOOKING (2014)

Tal como su título indica ('Buscando'), esta producción de la HBO presentaba a un grupo de amigos homosexuales de San Francisco (una de las capitales mundiales del movimiento gay) en busca de pareja. Pese a contar con un equipo de guionistas homosexuales, el tener como referente a 'Queer as folk' jugó en su contra (las comparaciones son odiosas), e hizo que tuviera un pase discreto por las pantallas (dos temporadas), pese a su indudable calidad y excelente factura

8. - SENSE8 (2015)

Esta superproducción de Netflix no es propiamente una serie con temática LGTBI (es un exceso de todos los géneros posibles), pero tiene una serie de características que permiten colocarla en esta lista. Primero y principal, que sus creadoras son los hermanos Laurence 'Larry' y Andrew Paul 'Andy' Wachowski, quienes a partir del 2003 pasaron a ser las hermanas Lana y Lilly Wachowski, dos personas transgénero. Y en esta ambiciosa obra para la plataforma estadounidense ambad dejan muy claro que piensan de la sexualidad a través de los personajes interpretados por Jamie Clayton (una transexual que se casa con una lesbiana) y Miguel Ángel Silvestre (un galán de cine que sale del armario).    

9. - MERLÍ (2015)

Al igual que 'Sense8' -e incluso como la también juvenil 'Glee'-, esta exitosa producción catalana no es una serie centrada en la temática LGTBI, pero sí merece la pena incluirlka en esta selección por la brillante plasmación con la que muestra una relación homosexual entre adolescentes. La historia que protagonizan Bruno (David Solans) y Pol (Carlos Cuevas) plantea una relación que rezuma naturalidad, sin aspavientos ni morbo fácil. Y para rizar el rizo, también aparece un profesor transexual. Es un gran ejemplo de la ansiada normalización.    

10.- ANDY MACK (2017)

Que los tiempos están cambiando  lo demuestra esta producción de la Disney, una de las empresas audiovisuales más conservadora y más apegada a los valores  de la familia tradicional. Rompiendo con su tradición puritana, una de sus más exitosas producciones juveniles, 'Andy Mack' incluyó una -suave- salida de armario de un adolescente que confiesa (con mucho sufrimiento, eso sí) estar enamorado de un amigo y compañero. Después de esto, la normalización parece que sigue, lenta, eso sí, pero segura en la pequeña pantalla.    

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