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TÚ Y YO SOMOS TRES

Faltaba Boadella

Ferran Monegal

Escena final en el palco de Tarragona (TV-3).


Se escuchó bien por TV-3 la pitada a Quim Torra en Tarragona (Inauguració dels Jocs Mediterranis). Fue cuando el alcalde Josep Félix Ballesteros, frente al micrófono, estaba presentando a las autoridades allí presentes. La potencia sonora de los pitos y protestas fue breve. Pero nos llegó nítida e intensa. Dicen los que lo lamentan que eso se ha podido escuchar tan estupendamente porque la señal televisiva del evento, la realización, estaba a cargo de TVE. O sea. que esta vez no añadieron ningún elemento sonoro, ningún himno, ninguna distorsión manipuladora, que tapase la realidad. ¡Ahh! Eso reconforta. Quizá llegará un día en que la tele retransmitirá siempre, fielmente, lo que ocurra, independientemente de quién la maneje.

El valor añadido de TV-3 a esta inauguración fueron los comentaristas Imma Pedemonte y Jordi Robirosa. Hicieron lo que pudieron. Fue hermoso el entusiasmo que imprimieron cuando iban saliendo a desfilar los atletas, con el rótulo del país correspondiente. «¡Comenzamos con Grecia; mira, ahora, Albania; mira Andorra, país de habla catalana oficial; mira Bosnia-Herzegovina...!», iban señalando con vehemencia. Y, al final, después de celebrar a Turquía y a Chipre, llegó el momento en que salió... ¿quién salió? ¡Ahh! Qué apasionante misterio. No sabíamos qué país era el que estaba sobre el césped. Decían: «Bien, ahora llega.... el momento que todos están esperando... los participantes de aquí... de casa nostra, que son la mayoría, son 398 pero muchos catalanes..» mientras las cámaras nos ofrecían hermosos planos de Mirea Belmonte ondeando la bandera española. ¡Ahh! Comprendamos a los esforzados speakers de TV-3: seguramente debían de estar mal situados y no pudieron leer la pancarta que ponía «Espanya» y que llevaba un portador junto a Mireia.

En casa, a nuestro canario flauta Papitu le interesó vivamente el palco de autoridades y lo que allí pudiera suceder. En estos lugares siempre se consiguen golpes de teatro estupendos. Pedro Sánchez, viendo que el que estaba a su derecha y el que estaba a su izquierda no se hablaban, realizó un virtuoso ejercicio de contorsionismo escénico. Se iba girando sistemáticamente. Rotaba a la derecha y le daba conversación al Rey; rotaba a la izquierda y se la daba a Torra. ¡Ahh! En esta comedia Papitu echó de menos a Boadella.
 

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