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TÚ Y YO SOMOS TRES

Catalán a secas, 'sense folre ni manilles'

Ferran Monegal

Pou, Català de lAny (TN vespre, TV-3). 

Gracias a que TV-3 este año ha incrustado al final de su TN vespre una conexión con la entrega del premio Català de l’Anyhemos podido disfrutar de un momento televisivo interesantísimo. Ha sido cuando el ganador, Josep Maria Pou, tomó la palabra y dijo que lo que más le gusta de este premio es «que se llama Català, Català a secas. Sin nada más. Sin colores. Sin ismos». Y añadió que ha habido momentos en estos últimos años en que se ha sentido como si fuera «un mal català». Un mal catalán porque no está de acuerdo «con muchas actitudes y comportamientos que me decían lo que es ideal, lo que es la perfección, y que me decían que ese era el camino; cuando lo que yo creo es que hay muchos caminos». ¡Ah! El instante ha sido ideologicamente nítido, pero con un plus de plasticidad televisiva añadido. Sin estridencias, suavemente, modulando el tono de su voz con esa capacidad que en Pou es maestría, ha dicho lo que sentía con el president de la Generalitat Quim Torra a su lado, a tres metros de distancia como mucho. Y además ese instante lo hemos visto en un Telenotícies, lo cual es una rareza colosal y superlativa.

Al dejar la conexión y volver a plató, el presentador del TN Toni Cruanyes ha advertido que ambos parlamentos, el de Torra y el de Pou, habían sido políticos. En el caso de Pou, discrepo. No creo que lo suyo haya sido hacer política. Ha sido la voz de un ciudadano seriamente preocupado que ha explicado lo que siente ante los movimientos que ve y los mensajes que escucha.

SUELDOS EXTRA EN TVE .–  El portal Vertele ha descubierto que unas cuantas criaturas que controlan los informativos de TVE han sido agraciadas en secreto con pagas extras. La razón de estos selectivos sobresueldos es sencilla: por su buena labor informativa ante la carga de trabajo extra que les ha sobrevenido desde el 1-O en Catalunya y el proceso independentista.  Hombre, apoyo totalmente la medida. Es justa. La carga ha sido dura. No emitir en directo los sucesos del 1-O –entre otros muchos– y trabajar contrarreloj manipulando las grabaciones que iban recibiendo, hasta dejarlas impecablemente distorsionadas para ser emitidas en los Telediarios, es una labor de mérito indiscutible. Han conseguido una prodigiosa síntesis: han fusionado el salario del miedo con la censura. Y sin escrúpulos.

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