Ir a contenido

TÚ Y YO SOMOS TRES

El chef asesino

Ferran Monegal

El crítico gastronómico instantes antes de morir (Cuerpo de élite, A-3 TV).

Por muy podrida, sucia e insalubre que sea la comida de un restaurante, es prácticamente imposible que se muera un comensal, un cliente, encima de la mesa, mientras come. Normalmente los efectos nocivos de la basura ingerida comienzan a notarse cuando se hace la digestión, pasadas un par de horas por lo menos. Eso es lo que no ha tenido en cuenta el chef que nos han presentado en Cuerpo de élite (A-3 TV), un cocinero avinagrado que no soporta la crítica, y que cada vez que un crítico gastronómico visita su restaurante muere encima del plato, allí mismo. El mejunge que prepara este chef es letal. Se trata de un mezcla de erizo de mar encurtido sobre un cítrico oriental (mano de buda) y todo regado con esperma de pulpo. Quien come esta combinación muere a los pocos segundos. Pongo la receta para que esté advertido mi querido Pau Arenós, nuestro crítico gastronómico, por si en sus apasionantes aventuras por los fogones del mundo se encontrase con un plato parecido. Huya de él enseguida.

La segunda lección que se desprende de este capítulo de Cuerpo de élite es la intolerancia a la crítica. Una mala crítica despierta el instinto asesino de quien la recibe. A mí personalmente una noche, no hace mucho, en Polònia (TV-3), me mataron. Se lo conté aquí mismo. Pero duré muerto pocos segundos. Me resucitaron enseguida porque los polacos son buena gente y yo creo que en el fondo me tienen un cierto cariño. En general la tele considera que hay que erradicar el pensamiento crítico sobre ella misma. Lo importante es callar, embobarse y aplaudir.

Estos días de manifestaciones, protestas y críticas de los trabajadores de TVE contra la censura y la manipulación en la propia TVE, por ejemplo, el sanedrín que maneja los informativos se ha encargado de que los Telediarios no reflejen lo que ocurre. En TV-3, en cambio, mi canario flauta ha tenido una alegría. Me ha dicho, entusiasmado, que en esta temporada de Joc de cartes su conductor Marc Ribas está incentivando el espíritu crítico entre los chefs que compiten. El otro día, buscando el mejor guiso de caracoles de Catalunya, hubo momentos de tanta ferocidad crítica entre ellos, que Papitu temió que se arrancasen la lengua a golpe de palillos. ¡Ahh!  Es esperanzador que en TV-3, al menos en lo que se refiere a la cuina del cargol, se fomente la crítica.


 

0 Comentarios
cargando