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Tú y yo somos tres

Puigdemont hace sufrir a Sanchis

Ferran Monegal

Vicent Sanchis entrevistó a Carles Puigdemont en Berlín. / TVC

Esta vez ha sufrido. Ha habido momentos de una aflicción muy injusta. No se lo merecía. Ha ido a Berlín con toda la ilusión del mundo, con ganas de agradar, con espíritu de servicio a la causa, y ha cosechado momentos de gran angustia. Estoy hablando, naturalmente, de la entrevista del director de TV-3, Vicent Sanchis, a Carles Puigdemonten algún lugar cercano a la Puerta de Brandeburgo.

El instante más cruel para Sanchis fue cuando, hablando de la necesidad de que se constituya Govern en Catalunya, Puigdemont dijo que sí, pero inmediatamente se reafirmó en la idea de crear paralelamente el 'Consell de la República' en algún lugar del exilio.

¡Ah! A pesar de ser Sanchis una admirable criatura, sin mácula de españolismo, abnegado impulsor de una Catalunya independiente, intachable y virtuoso en su convicción republicanista, a pesar de este cúmulo de méritos, quedó el hombre 'trasbalsat', sorprendido, digamos, y le salió del alma -no pudo impedirlo- decirle un poco pasmado, hasta con un punto de susto: "Entonces acabará habiendo una Generalitat dual, un 'Govern' en Catalunya y una 'instancia' fuera que ustedes llaman 'Consell de la República'. ¿Qué será eso del 'Consell de la República'? (...) ¿No chocará este 'Consell' con el Govern? ¡Eso es marear a la gente! ¿Quién formará este 'Consell'? Comín, Puig, Serret, usted mismo.... ¡Solo son cuatro! ¿Habrá alguien más? Concrete un poco".

¡Ahh! Puigdemont le lanzó entonces una mirada de aquellas que fulminan y, visiblemente airado, le respondió: "¡Usted da por hecho cosas que no son verdad!", añadiendo que, sobre el 'Consell', no le iba a concretar nada en absoluto. Y el bueno de Sanchis, afligido, le decía: "¡Solo se lo pregunto, 'president', solo se lo pregunto!". Y un dolor muy grande le invadía.

Hombre, yo creo que en algún momento de la entrevista, Sanchis se merecía de Puigdemont alguna frase, algún gesto, en reconocimiento a su labor en TV-3. En un tiempo récord ha transformado las instalaciones de Sant Joan Despí en el gran templo de las misas 'procesistas'. Ha conseguido que ya no haya televidentes, sino fieles devotos que comulgan. El fervoroso seguimiento que le ha dedicado a los exiliados, o al 'procés' en general, ha sido colosalmente efectivo. Francamente, en su piadoso viaje a Berlín, Sanchis se merecía un calorcillo. No un sufrir.

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