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Ser catalán en España, o negro en EEUU

Ferran Monegal

El diplomátco Cooper (‘Katalonski’, TV-3).

Ha tenido buena vista Josep Cuní. Dado que por ahora no le dan alpiste en TV-3 ofreciéndole programa propio, les ha hecho una oferta que sabía que no podrían rechazar: producirles un programa, Katalonski, dedicado a buscar criaturas a lo largo y ancho del mundo que sin ser de Catalunya hablen catalán. ¡Ah! Estos temas en TV-3 gustan una barbaridad. Si Miquel Calçada se pasó varios años buscando catalanes desperdigados por el planeta (Afers exteriors); si Ivana Miño invitaba a personas relevantes de los cinco continentes y los sumergía en Catalunya para que conocieran la maravilla de país que hemos montado (Catalunya experience), y si Joan Maria Pou seguía a los turistas, devolviéndoles la visita en sus países de origen en señal de agradecimiento por haber pasado por el Principat (Cases d'algú), ahora este Katalonski es otra ingeniosa vuelta de tuerca en busca de la catalanidad universal. O sea, y como asegura el subtítulo del programa: «¡El món parla català!».

 ¡Ahh! El hilo conductor de esta aventura lingüística y existencial es un joven islandés, Halldór Már Stefánsson, cantautor y guitarrista residente en Barcelona, cuya primera entrega ha sido circular por Nueva York y Washington. En un bar de Brooklin, por ejemplo, encontró un ambiente katalanoski colosal, porque estaban dando un Barça-Madrid por la tele (época Luis Enrique) y había mucha peña culé celebrando la victoria blaugrana. Buen arranque, sí señor: el pancatalanismo, sin el Barça, no sería lo mismo. Encontró luego en Washington a un profesor, y después a un estudiante, ambos judíos -el toque sionista Cuní siempre lo cuida de forma devota y delicada-, que también demostraron saber hablar la lengua catalana con una fluidez, y un fervor, admirables. En casa nos gustó mucho el encuentro con el diplomático Jullion Cooper, que dijo estar muy identificado con los catalanes y su relación con España, porque, dijo, «tenéis una dualidad similar a la de los negros de aquí». Y añadió: «La vida de un hombre negro en Estados Unidos no es la misma que la de un blanco». ¡Ah! Es un razonamiento que habrá gustado mucho en algunos ámbitos nostrats: entronca con la gesta de Rosa Parks.

La idea del catalanismo cósmico no está agotada. Dado el número de políticos fugados o exiliados, en la actual TV-3 un Katalonski refugiats sería recibido con agrado. Ánimo.

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