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'MALAS COMPAÑÍAS'

Cristina Pardo: "En Andalucía la corrupción es más sibilina"

La periodista navarra, que estrena en La Sexta una nueva entrega de su programa sobre corrupción, confiesa que cuando dejó 'Al rojo vivo' se pasó "tres días llorando"

Juan Carlos Rosado / Madrid

Cristina Pardo, presentadora de Malas compañías en La Sexta. 

Cristina Pardo, presentadora de Malas compañías en La Sexta.  / ROBERTO GARVER

Cristina Pardo regresa a La Sexta rodeada de sus ‘Malas compañías’ (domingo, 21.30 horas), que está vez hacen de las suyas en Andalucía. La colaboradora de EL PERIÓDICO nos cuenta su experiencia en la tierra de los famosos ERE y desvela algunos de los momentos más interesantes de los dos programas (25 de marzo y 1 de abril).      

-¿Le ha quedado bien este ‘Malas compañías’?

-Para mí, es la mejor entrega de las tres que he hecho.

-¿Qué vamos a ver?

-En el primer capítulo nos preguntamos si la Junta de Andalucía ha establecido una red clientelar para garantizarse el voto, la paz social y que los parados no se la líen. Hemos hablado con el alcalde socialista de Dos Hermanas (Sevilla), Francisco Toscano, que nos dice que él es la mayor empresa de contratación de su pueblo. Contrata gente durante seis meses, porque en ese momento tienen derecho a recibir una prestación estatal. A los seis meses les echa y contrata a otra gente. Al final, uno se pregunta si tú vas a votar en contra de tu jefe.

-¿Y qué más?

-Parte de ese dinero que se utiliza para garantizar la paz social es el que queda reflejado en los cursos de formación y en el caso de los ERE. La cuestión es si el dinero que se le da a la Junta para crear empleo y abrir empresas se termina destinando a la paz social. Se va a ver que los ERE no eran el último recurso, sino que se forzaban con una alegría tremenda y con la complicidad de los sindicatos.

"Un imputado me llamó gilipollas, y esa es la cara que se te queda cuando les oyes"

-¿Qué cuenta el expresidente de la Junta José Rodríguez de la Borbolla en la entrevista final?

-Él justifica todas las ayudas que se han dado y la manera de proceder. Dice que la jueza Alaya ha puesto floripondios a la instrucción para adornarla. Exculpa a su hermano y a Chaves y Griñán, pero lo entrevistamos porque en un acto del PSOE llegó a denunciar el clientelismo interno que había en su partido. Al final me entraba la risa, porque escuchaba cosas que no podía entender que se dijeran.

-¿Qué sorpresas nos aguardan en el segundo capítulo?

-Para mí, es el mejor. Hablamos con tres de los cabecillas del 'caso ERE', según la juez. El primero es el sindicalista Juan Lanzas, al que llamaban 'El Conseguidor' y que, según su madre, tenía dinero para asar una vaca. Luego están el abogado laboralista Carlos Leal y el exdirector General de Trabajo de la Junta Francisco Javier Guerrero. Lanzas y Guerrero no nos querían atender, pero les hicimos un asalto en un bar por separado. Finalmente, terminaron hablando y contaron cosas muy interesantes.

-Pero tengo entendido que uno de ellos le insultó…

-Sí, fue Juan Lanzas el que me llamó "gilipollas" por insistir con las preguntas. Me quedé bastante sorprendida, pero seguí preguntando. Cuando terminó la grabación dije que Lanzas tenía razón, porque cuando grabas este programa un poco cara de gilipollas sí que se te queda. Hablé con Lanzas después de la entrevista, pero en estos casos de corrupción intentan ser muy convincentes.

"Este 'Malas compañías' sobre Andalucía es el mejor de todos"

-¿Le pidió disculpas?

-No recuerdo si me pidió expresamente disculpas, pero vaya… No estaba contento con lo que había hecho. También es verdad que nosotros fuimos a asaltarle a un bar y nos contestó. El realizador del programa dice que a los cinco segundos se rindió. Yo no lo sé. Pero me imagino que le pillamos a las ocho de la mañana en el bar del pueblo rodeado de lugareños y con preguntas que no eran de su agrado. 

-¿Qué particularidades tiene la corrupción en Andalucía comparada con la valenciana y la catalana?

-La valenciana es muy burda por robar de la visita del Papa y de los fondos de cooperación con mucha ostentación. La de Catalunya también es burda, pero está siempre adornada de cosas, como el Palau, cuando en el fondo robaban del dinero para las viviendas sociales. Además, se ha utilizado el asunto de la independencia para tapar la corrupción. Y en Andalucía es como una corrupción más sibilina de acallar a la gente, colocarla y garantizarse el voto.

-¿Por qué ha abandonado a su queridísimo Ferreras?

-[Ríe] La verdad es que me costó mucho dejar 'Al rojo vivo', porque me pasé tres días llorando. El día de mi despedida estaba en el Congreso esperando a Francisco Granados y se me saltaban las lágrimas. Llegó Granados y parecía que la imputada era yo. Tuve suerte, porque se cortó la señal de La Sexta: si no llega a cortarse, hubiese aparecido allí como una plañidera. Para mí es como si me hubieran amputado una pierna, porque Ferreras es mi padre profesional.

"Dejar a Ferreras ha sido como amputarme una pierna, porque es mi padre profesional"

-¿Cómo va a ser ese ‘Liarla Pardo’ que está preparando?

-Es un programa de actualidad que se emitirá, en directo, seguramente el domingo, pero va a haber cierto cambio de registro, porque va a ser divertido y desenfadado. Espero hablar menos de Puigdemont.

-¿Y los próximos 'Malas compañías'?

-No tenemos grabado ninguno, pero si pudiera elegir lo haría en Madrid o Galicia. Lo que pasa es que Madrid tiene el problema de que está todo muy abierto todavía.

-¿Cuáles son para usted las malas compañías en el mundo de la televisión?

-Las que no generan buen ambiente, porque yo no sé disimular. Si no lo hay, no me sale. Las malas compañías televisivas son las estridencias o hacer cosas con las que no comulgas. Prefiero cosas que a mi padre no le pongan colorado.

-¿Y en la vida misma?

-La gente que está siempre lamentándose, porque son personas en las que hace mal tiempo. Me gusta la gente en la que hace buen tiempo.  

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