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Tú y yo somos tres

TV-3, la mejor tele privada catalana

Ferran Monegal

Pilar Rahola, en Tot es mou (TV-3). / TVC

Con la puesta en marcha de 'Tot es mou' para llenar ampliamente la franja de tarde, el diseño que ha ideado el director Vicent Sanchis sobre TV-3 comienza a quedar bien perfilado. A pesar de los aparentes problemas monetarios -a mi juicio solo puntuales, hasta que JxCAT y ERC invistan a alguien- ha conseguido redibujar la cadena de una forma muy efectiva y brillante.

Prácticamente toda la cadena funciona ahora como un templo desde el que seguir conformando e impulsando la fe de casi dos millones de afiliados. Todo el canal está sembrado de habilísimos programas que hacen como se hacía en aquellas jornadas de ejercicios espirituales de antes: predicar el credo como única verdad y condenar a los muchos diablos que hay entre nosotros emboscados.

Había que ver en 'Tot es mou' las entusiásticas conexiones con Bruselas. ¡Ah! La posibilidad de tener honorables duplicados quizá a alguien le pueda parecer un guion digno de Alfred Jarry, el inventor de la 'patafísica', pero en 'Tot es mou' nos trasnsmitían entusiasmo, ¡todo está en marcha, todo va adelante! Hace unas semanas en su viaje a 'Trumplandia' (Cuatro), Josep Cuní nos enseñó a una predicadora en su iglesia de Laredo (Texas), llamada Church Miracle Center.

Exacto. Toda iglesia necesita agitadores expertos en propaganda. Quizá por eso Pilar Rahola le han puesto púlpito diario, porque para la buena salud del santuario, con sus sermones semanales en Preguntes freqüents no había bastante. Pilar roza la perfección en su apostolado. Su poder de inducción es insuperable. Molesta porque en los Goya no se dijo nada de los que están en prisión, dijo de Isabel Coixet, y de los otros catalanes que pudiera haber en la gala: "Es la progresía caviar, pijoprogre, y forman parte de la pomada (...) Yo conozco gente culta que cuando hablan de Catalunya se vuelven imbéciles". ¡Ah! Hemos disfrutado.

Las matemáticas no fallan. Solo que uno de cada tres de estos dos millones de fieles sintonice cada día TV-3, consiguen casi 700.000 espectadores, y eso significa una cuota de pantalla fantástica. El resto, el grueso de los cuatro o cinco millones de catalanes que quedan, ya no les hacen falta. Adiós a la Televisió Nacional de Catalunya. TV-3 se ha transformado en el mejor canal privado catalán, con casi dos millones de afiliados. Ahora solo falta arreglar el tema de quién paga el canal.

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