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tú y yo somos tres

Catabàrnia: Albà contra Boadella

Ferran Monegal

Toni Albà, ‘president’ de Catabàrnia, en TV-3. / TVC

A pesar de que el acto de investidura de Albert Boadella como president de Tabàrnia -el martes 16 de enero-  fue silenciado en el TN vespre, este sábado, día 20, TV-3 nos ha ofrecido en directo a través de 'Preguntes freqüents' la proclamación de Toni Albà como president de Catabàrnia, que es como Tabàrnia pero a la contra. En esta ocasión también ha habido un vistoso corte de mangas, pero con el plus añadido de una pedorreta que Albà ha ejecutado con impecable perfección.

A nuestro canario flauta Papitu lo que le ha parecido más glorioso ha sido la parte del discurso que dice: "Aquí volem seguir sent el poble dels calçots, els castellers, de la Feria de Abril, dels hereus de la Trinca, de la Carmen Amaya, de Rubianes i del 'Polònia'". ¡Ahh! No sabría decirles si Carmen Amaya y Pepe Rubianes habrán quedado satisfechos por haber sido utilizados y metidos en esta guerra. Me parece que no. Pero como ya no están entre nosotros es difícil que se quejen.

Eso es como el otro día, en el penúltimo capítulo de Merlí, que hicieron salir al gran actor Francesc Orella disfrazado de Salvador Dalí  exclamando a todo trapo «¡Visca la República!», una expresión realmente pintoresca en boca de Dalí. Quizá estoy equivocado, pero me parece que eso de ¡Visca la República! Dalí no lo dijo dijo nunca. Lo que sí sabemos es lo que dijo antes de morir: «Viva el Rey, viva España y visca Catalunya». Previamente había hecho testamento legando su obra al Estado español.

¡Ah! La Historia a veces tiene golpes insoportablemente incómodos. Para algunos, sobre todo. En cualquier caso, los presidents de Tabàrnia y Catabàrnia tienen una ventaja enorme: por ahora se reducen a guerritas de cómicos. O sea, que producen hilaridad y entretienen. No desentonan con la carnavalesca realidad política que tenemos.

En este Preguntes freqüents ha debutado como presentadora y conductora Laura Rosel. Sigue la tónica de Ricard Ustrell, pero ha tenido momentos de picante y saludable intención. A Ernest Maragall le ha pasado el vídeo de aquel momento de su hermano Pasqual, en el Parlament, cuando acusó a Mas y a CDC de lo del 3%. Y Ernest, que ahora ha encontrado cobijo en el tren de rodalíes del pinyol indepe, hacía esfuerzos sobrehumanos buscando un argumentario contemporizador. ¡Ahh!  A partir de una cierta edad, el contorsionismo es un arte peligroso.