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'TALENT SHOW' MUSICAL

'La voz' de los consejeros

Antonio Orozco, Niña Pastori, Miguel Poveda y Bebe se estrenan como asesores de los 'coachs' en las 'batallas' del concurso de Tele 5

Juan Carlos Rosado / Madrid

De izquierda a derecha, Miguel Poveda, Niña Pastori, Bebe y Antonio Orozco, asesores de ’La voz’.

De izquierda a derecha, Miguel Poveda, Niña Pastori, Bebe y Antonio Orozco, asesores de ’La voz’. / MEDIASET

Cualquiera que les vea puede pensar que acaban de estrenar zapatos musicales nuevos, pero no ha sido para tanto. Simplemente se han puesto manos a la obra para dar consejo a sus ‘jefes’, que no dejan de ser compañeros suyos. Son los cuatro asesores de ‘La voz 5’, una curiosa estirpe fundada por el ‘talent show’ de Tele 5 para mayor gloria del famoso concurso. Antonio Orozco, Niña Pastori, Bebe y Miguel Poveda han comparecido ante la prensa para explicar lo que sienten al entrar en liza como consejeros áulicos de sus colegas. Un papel que asumen desde este viernes, 27 de octubre (a las 22.00 horas) en las ‘batallas’ de ‘La voz’ con la ilusión del que cree estar haciendo algo importante fuera del escenario, su hábitat natural.

Antonio Orozcoun 'veterano del Vietnam' de este formato, se ha puesto a las ‘órdenes’ de Pablo López, que se estrena como ‘coach’ o adiestrador en esta edición. “El ‘casting’ es cada año más selectivo y creo que este año se ha producido una explosión de talento porque el nivel es bestial: como sigamos así no sé dónde vamos a llegar”, advierte el cantante barcelonés, consciente de que en épocas de carestía musical como esta donde “las oportunidades no existen”, ‘La voz’ ”sí que las da”. La relación del artista catalán con su 'coach' es “fructífera” aunque haya “desacuerdos” de vez en cuando. “Ya le he dejado bien claro a Pablo que no quiero que esté en la silla de jurado mucho tiempo”, bromea.

Niña Pastori es otra de las artistas ganadas para la causa del concurso, ya que regresa después de haber oficiado como asesora en la primera edición de ‘La voz kids’La cantante gaditana cuenta con la ventaja de ser “muy amiga” de su ‘jefa’ Malú, lo que sin duda ha contribuido a “disfrutar y reír mucho”. “Mi labor es complicada porque los concursantes se juegan mucho y tú tienes que elegir, pero al final se hace fácil porque nos gusta y aprendemos un montón”, confiesa antes de recordar su experiencia como jurado de concursos de flamenco junto a Miguel Poveda: “Esto es muy diferente porque aquí tienen que cantar delante de artistas a los que admiran, y eso lo hace mucho más difícil”.

Emoción y llanto

Poveda es uno de los novatos que se ha bautizado como consejero musical. “Veía el programa de vez en cuando, pero he tenido que pedir a los compañeros veteranos que me orientasen, aunque al final lo que tienes que hacer es dejarte llevar, sentarte y disfrutar”, revela el cantaor barcelonés, al que este “viaje emocionante” le ha hecho derramar alguna que otra lágrima: “Ha habido flechazos y situaciones con los que hemos llorado”. Y eso que Poveda era reacio a pisar platós fuera del escenario. “Al principio te da pereza, pero cuando pierdes ese prejuicio te das cuenta de lo hermoso que es estar de espectador: yo nunca pensé que iba a participar en este formato”, confiesa arrepentido de sus recelos.

Puestos a ser sinceros, el artista catalán descubre algunas de las neuras de Manuel Carrasco, el jurado con el que forma tándem y comparte “los mismos gustos musicales”. “Cuando salíamos de grabar, yo desconectaba pero él me llamaba para comentar cosas del concurso porque empatiza mucho y se lo toma muy en serio”, desvela. El pobre Poveda le aconsejaba que no se preocupara tanto, pero sin ningún éxito.

Alucinación virginal

La que entró totalmente ‘virgen’ fue Bebe, que desconocía por completo el programa de Tele 5. “Al principio tuve muchas dudas y estaba siempre con la boca abierta y alucinada de cómo lo hacían mis compañeros: no paraba de hacer preguntas al productor”, recuerda la cantante extremeña nacida en Valencia, a quien le ha tocado en suerte asesorar al mismísimo Juanes. “Me hizo mucha ilusión tener el privilegio de conocerle y trabajar con él, porque tiene mucho nivel”, subraya. Pasado el susto, Bebe se puso manos a la obra y pudo disfrutar de la “emocionante superexperiencia”. “La verdad es que el equipo lo hace muy fácil y divertido”, sentencia agradecida.