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ENTREVISTAS EN 'TELETODO'

"Las mujeres de 'El Ministerio...' son absolutamente independientes"

Las actrices Cayetana Guillén Cuervo y Macarena García hablan de sus respectivos papeles en la serie de TVE-1, que acaba de estrenar la tercera temporada

Olga Lerín

Macarena García y Cayetana Guillén Cuervo, en el Gran Teatre del Liceu.

Macarena García y Cayetana Guillén Cuervo, en el Gran Teatre del Liceu. / ÁLVARO MONGE

Los fans 'ministéricos' están de enhorabuena. Al regreso a TVE-1 de 'El Ministerio del Tiempo' se suma, en esta tercera temporada, la incorporación de un puñado de actores con pedigrí. Entre estos destaca Macarena García (Madrid, 1988), ganadora de un Goya ('Blancanieves'), en el papel de combatiente de la Resistencia durante la segunda guerra mundial. Compartirá tramas con Cayetana Guillén Cuervo (Madrid, 1969), la brillante funcionaria Irene Larra. Ambas explican su experiencia a 'Teletodo'. 

Macarena, ¿tiene la sensación de que si ahora un actor no está en 'El Ministerio...' no es nadie? Macarena García: Ja, ja, ja. No. Hay muchas cosas por hacer, pero es verdad que para un actor es como la gran oportunidad. Desde fuera, cuando veía a los actores de 'El Ministerio...', decía: "¡Qué suerte formar parte de ese proyecto, que se ve que está hecho con tanto cuidado y tiene ese prestigio y ese cariño del público!". Soy muy exigente con mis decisiones en el trabajo, demasiado, a veces, porque lo que busco es hacer cosas en las que crea y me parezcan valientes. Y este es el proyecto televisivo que más cumple con esos requisitos. 

Es decir, dio el sí con los ojos cerrados. M. G.: Claro. Es de los proyectos en los que no hay dudas. Tenía la suerte de que ya sabía lo que era. Si me hubieran llamado solo para un 'cameo', también lo hubiera hecho.
Cayetana Guillén Cuervo: Tanto los personajes episódicos como los 'cameos' los hacen gente maravillosa. Parte del éxito de la serie se debe al trabajo de 'casting' de Amado Cruz. Es una labor muy rigurosa y, en ese sentido, nunca se baja la guardia por muy pequeña que sea la cosa que se debe contar.

Según Javier Olivares, creador de la serie, la tercera temporada incluye los tres capítulos iniciales más espectaculares. C. G.: Es así, porque Javier ha querido que las misiones tuvieran más aire, se sacaran más de plató y siguieran subiendo de calidad. La demanda del fan de 'El Ministerio...' es muy exigente y hay que corresponderle. Javier, que es historiador, es una persona muy rigurosa con su trabajo y no va a permitir que en ningún caso la calidad sea peor. Antes cierra el quiosco.

Macarena García

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"No me voy a camelar a nadie. Es lo 'guay' de mi personaje: no busca un amor romántico"

En esta temporada, 'El Ministerio...' sale al mar. ¿En aspectos como este se ha notado la aportación de Netflix? C. G.: Nosotros nos seguimos dejando la piel: la dinámica sigue siendo matadora. Y eso continúa exactamente igual. Pero sí que es verdad que hay más exteriores, y los exteriores es dinero, porque es más tiempo de rodaje. Y ahí sí que se nota la presencia de Netflix. Parece una tontería, pero no lo es para nuestra industria. Aunque estemos hablando de ficción, que casi es primera división, es una industria que da trabajo. La crisis se ha superado en el sector gracias a la ficción.  

La producción es tan prestigiosa como para que hasta en EEUU se permitieran el lujo de copiarla con el título de 'Timeless'. C. G.: 'Timeless' es un plagio absoluto. Tienen una cápsula de metal con una bola que se abre y se cierra que es la máquina del tiempo. Y dices: "¡Pero cómo vais de fuertes!"

También es la temporada más cinematográfica, con episodios dedicados a Hichcock y Buñuel. C. G.: Nos encanta. Yo dedico media vida a dar visibilidad al cine español y a luchar por la dignidad de la industria. A través de 'Versión española', intento acercarlo a los telespectadores y que sepan en qué consiste nuestro oficio, porque creo que todos los prejuicios son por desconocimiento real de nuestra profesión. Nosotros también aprendemos mucho aquí, porque para prepararte los capítulos buscas todo el contexto histórico de lo que estás contando. 

Incluye a más de siete actores premiados con Goya y 30 nominaciones. Va a ser como la gran fiesta del cine... M. G.: Imagínese la calidad de la serie y lo que nos gusta para que todo el mundo diga que sí a los papeles episódicos. Eso es un lujo que no pasa en ninguna otra ficción.

Macarena, ¿cómo es su personaje? Es una agente de la Resistencia en la segunda guerra mundial, una luchadora incansable que quiere acabar con las injusticias y cambiar el mundo. Me han regalado una delicia de personaje. Como mujer me encanta, porque es difícil encontrar este tipo de papeles en el cine o la tele. Es una pena y todas las mujeres estamos luchando para cambiar las cosas. Me han ofrecido la oportunidad de hacer una mujer que no depende de un hombre, que no tiene un rol pasivo, que es activa en su vida, que toma decisiones, que es líder, fuerte y valiente. Estoy loca con este papel.

¿A quién se va a camelar con esos ojazos que usted tiene? M. G.: No me voy a camelar a nadie. Es lo 'guay' del personaje. No busca un amor romántico, sino otras cosas. Es un personaje lleno de capas, con inquietudes políticas, ideales y con un sentido de la justicia enorme. Y eso es lo que la mueve, por lo que da la vida y en lo que ocupa sus días y sus pensamientos.

Se intenta huir de las tramas típicas de los seriales. M. G.: Eso es muy importante, porque, al final, en la tele y el cine se generan referentes y para mí es básico que eso se empiece a modificar: va calando en el público inconscientemente. No todas las mujeres estamos bajo la batuta de un hombre, casi ninguna, de hecho; la mayoría tomamos decisiones, somos líderes y tenemos nuestras propias vidas.
C. G.: Y somos absolutamente independientes. Javier será estudiado como gran creador de personajes femeninos que han sido referentes en un momento de cambio para nuestra sociedad, en una época en la que los derechos sociales conquistados han estado tambaleándose un poco de la mano de la crisis económica. Una serie que ha calado tan hondo como esta tiene personajes femeninos que se han convertido en referentes para reafirmar opciones vitales. Eso está muy bien, porque ninguna de las mujeres está en función de un hombre, son todas motores de su propio personaje, de su propia acción y de las de las demás. Son jefas, sexualmente maduras y absolutamente independientes, y no están ahí en función de una historia de amor.

Cayetana, el personaje de Irene ha ido creciendo poco a poco y ha acabado comiéndose la pantalla. ¿Tiene usted esta sensación? C. G.: Ha ocurrido así, porque el personaje está muy bien escrito. El propio Javier le ha ido dando más vida y más posibilidades, porque ha visto que funcionaba muy bien. Es una preciosidad. Lo de los 'cayetaners' [fans de la actriz] tiene una connotación muy bonita para mí, porque no solo gusta el personaje, sino lo que tú representas asociado a ese rol. Por primera vez en una ficción, un personaje afronta su homosexualidad sin darle ningún énfasis a ello desde el punto de vista de los creadores: cuando se enrolla con una tía lo hace sin drama. Irene es consciente de que solo se vive una vez y de que cada minuto es responsable de ser todo lo feliz y consecuente que se pueda.

Y se ha convertido en un referente para el colectivo gay (LGTB). C. G.: Sí, Irene tiene un contenido de actitud vital muy bonito. Mi compromiso con la gente de la LGTB siempre ha sido muy fuerte y por eso ha habido una comunión ahí.

Después del tratamiento psicológico y de ganarse de nuevo la confianza de la patrulla, ¿qué futuro le espera a Irene? C. G.: Le pasará de todo. Va a responder a las expectativas de los seguidores de la serie totalmente y se van a saber más cosas de ella. No sabe lo que sufrí yo también como ser humano con la traición, porque te cuesta que tu personaje, tan entero como parece, sea desleal. Javier me decía que Irene es leal al Ministerio y que estaba haciendo todo lo que ella cree que es mejor, aunque en ese camino tenga que pasar por encima de ciertos seres humanos. El Ministerio es lo que le ha dado a ella la mano para salvarse. De alguna manera, juró lealtad para poder ser ella misma y eso sigue siendo así.

Macarena, ¿no le da cierta envidia esa legión de fans que arrastra Cayetana? A lo mejor usted también tendrá 'macareners'… M. G.: No pienso en ello [ríe]. Siempre deseas que tu personaje guste y llegue a la gente. Tu trabajo lo haces para el público. Es verdad que me meto en una serie que la gente adora, que se ha cuidado mucho, y sí que espero estar a la altura en ese sentido. Me esfuerzo para ello, pero nunca se sabe…  

En 'Blancanieves', una película muda y en blanco y negro, viajaba a los años 20. Ahora se traslada a la segunda guerra mundial en una serie que, a priori, no tenía el éxito garantizado. ¿Le gusta meterse en ese tipo de retos y salir triunfadora? M. G.: ¡Me va! [ríe]. Acabo de rodar 'La llamada', en la que hablo con Dios, imagínese... A mí, cosas sencillitas, no, ¡por favor! [y suelta una carcajada]. En la medida de lo posible, y eso es algo que decimos todos los actores porque es verdad, tienes que ser flexible con lo que te dan. No puedes ir tú alegremente eligiendo los proyectos. Si tienes la posibilidad de escoger y construir una carrera, eliges retos y cosas que te emocionen y en las que creas. No cualquier cosa. Yo tengo la grandísima suerte de estar en esa posición, en la que puedo ir tomando decisiones, y entonces intento hacer cosas que sean diferentes.

Como 'El Ministerio...' M. G.: Tenía muchas ganas de alejarme de los personajes más adolescentes y, para ello, he tenido que rechazar muchos papeles en proyectos grandes que en otro momento habría aceptado, porque estaba en la búsqueda del crecimiento como actriz y persona. Al final, ha llegado esto y ha sido el proyecto perfecto. Estaba en conversaciones con mi representante en la búsqueda de hacer un cambio como actriz.
 
Además, no se trata solo de un personaje episódico. M. G.: Me incorporo en el segundo capítulo y saldré hasta el final, porque seré agente en el Ministerio. Tengo mucho contacto con Irene y Ernesto [Juan Gea].

¿Cuál ha sido la trama más complicada de la temporada? C. G.: Más que una secuencia o una trama, la complejidad está en que, al ser un personaje a largo plazo, hay que tener siempre muy claro las directrices y no olvidarte nunca de que este responde como personaje y no como lo harías tú misma; tienes que hacer un ejercicio de distanciamiento en eso y ver que Irene tiene una vida paralela a la tuya, ante determinada circunstancia, que a veces no es lo que tú opinas. Y no es lo mismo en el cine y el teatro, porque esto son tres años.

¿Es esta la parte más difícil entonces? C. G.: En el día a día no hay tiempo de rectificar, y mantener esa coherencia es tu responsabilidad. No hay que olvidarse de que las series ahora se ven de un tirón y son como películas de ocho horas. Los seguidores son muy inteligentes y cada vez más exigentes. No son consumidores de basura: eligen lo que quieren ver y qué personaje quieren tener en su ocio, porque la ficción ha alcanzado un nivel muy refinado de contenidos.

Cayetana Guillén Cuervo

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"Al venir de una familia de actores, me resulta muy complicado decir 'no' a un trabajo si mola"

De esos viajes en el tiempo, ¿en qué época se quedarían? C. G.: La de la Residencia de Estudiantes, que visitamos dos veces:  con Buñuel, Lorca y Dalí, y con Las Sinsombrero, mujeres que se codeaban con ellos, aunque nuestros genios ni las nombraban. Es una época que me gustó mucho. Y también mola mucho ir muy lejos, al siglo XI. Me impone mucho cómo el ser humano ha podido sobrevivir en circunstancias tan poco amables, como el frío y la enfermedad… Había una humedad tremenda y una higiene imposible. Y eso lo hemos vivido, aunque a ti te ponen una toalla, pero a ellos no...
M. G.: Yo, a la movida de los 80. 

Cayetana, ¿cómo se le ha quedado el cuerpo tras verse en el cómic de 'El Ministerio...', que se ha publicado hace unas semanas? C. G.: ¡Es la leche! Es un tebeo. A mí hijo, Leo, le ha hecho mucha gracia. Esta serie nos está aportando esas cosas que no te pasan en la vida. No solo hay que estar agradecido, sino responder con lo mejor de ti mismo el tiempo que haga falta. Y disfrutarlo a muerte. 

La vemos al mismo tiempo en '¡Atención obras!', 'Versión española' y 'El Ministerio...' ¿Cómo se sobrevive a ese ritmo frenético? C. G.: Estando muy organizada y teniendo muy poco tiempo para mí, porque mi prioridad es mi familia. Es el foco más importante, junto al trabajo. Hay otras épocas que no son tan intensas, pero cuando lo son, te tienes que mentalizar y saber que es así y llevar un orden. Hay días que sí te generan un poco de angustia, porque se solapan las cosas. Pero si tienes tus horas de sueño y tu ratito de sentarte y de no ir corriendo a los sitios, que es lo que genera más ansiedad… El fin de semana adelanto trabajo de estudio. Si no lo hago, me provoca muchos nervios.  

¿Esa saturación es una de las consecuencias de la crisis en la que estamos sumergidos? C. G.: He sido un poco educada así. Al venir de una familia de actores, me resulta muy complicado decir no a un trabajo si mola. He visto a mis padres toda la vida igual. Tienes la sensación de que siempre es un milagro que cuenten contigo, que eres un privilegiado. Me siento muy agradecida siempre que me llaman. Y a mí me gusta mucho todo. Al mínimo interés que tiene la cosa, me tiro. Y luego no sabes que se te va a juntar en el tiempo. Cuando eso ocurre, soy incapaz de dejar un compromiso a medias. He coproducido con el Centro Dramático Nacional 'El malentendido' y 'Hedda Gabler'. La gira ya estaba vendida, y salió 'El Ministerio...' No iba a dejar las funciones colgadas...
 
Y no contenta con todo ese trabajo, se metió en los fogones de 'Masterchef celebrity'. Llegó a ser finalista. M. G.: ¡Estás loca, loca! [ríe]
C. G.: Pero eso fue en verano. Y, precisamente, me daba oxígeno. Luego es muy duro, lo más duro que he podido hacer, porque soy nerviosa y allí no había nada preparado, ni una información. Fue como demostrarme a mí misma que sin esas armas que yo creo que son fundamentales para que yo funcione, también podía salir adelante. Y eso fue muy importante para mí. Sin tenerlo todo controlado, también podía funcionar, a pesar de las horquillas y los cortes en los dedos. Me lo planteé como un superreto y estuve durmiendo tres horas. Mi hijo me decía: "Por favor, que no te echen en el primer programa". Y yo llegaba a casa y seguía, seguía… Es como una metáfora: el que resiste, es el que llega a todo. Y al que se cansaba por el camino, pues le adelántabamos. Fue más una cuestión de resistencia y perseverancia que de hacerlo bien.

Cayetana, ¿'El Ministerio...' le ha reconciliado con la televisión como actriz? C. G.: Yo creo que sí. Lo último que había hecho era 'Amar en tiempos revueltos', pero esto es otra liga. Y he tenido la gran suerte de que hayan contado conmigo para la primera división. Me siento muy agradecida. Siempre hay que tener conciencia de que no eres insustituible y de que es una suerte maravillosa que hayan pensado en ti y no en otra persona.

Macarena, ¿su colaboración en la webserie 'Paquita Salas' y esta incursión 'ministérica' le han inoculado de nuevo el gusanillo de la pequeña pantalla? M. G.: De momento, eso es lo que tengo, y dos películas que voy a estrenar, 'La llamada' y 'Que baje dios y lo vea'. Me han salido un par de proyectos de tele que tienen buena pinta, pero no tengo ni idea. Yo no pienso en modo tele, cine o teatro. Me encanta todo y lo que me gusta es contar historias y que me interesen el personaje, el director y los compañeros, porque si no, básicamente, me aburro.