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ENTREVISTA

Marta García González: "Nunca pensé que sin pelo iba a ser menos"

La periodista murciana marcó un hito en la historia de la tele española al decidir presentar el informativo de 7 TV con las secuelas de la quimioterapia que recibió contra un cáncer

Inés Álvarez

Marta García González, editora y presentadora del informativo del mediodia en la television publica autonómica murciana 7TV.

Marta García González, editora y presentadora del informativo del mediodia en la television publica autonómica murciana 7TV. / EFE / MARCIAL GUILLEN

Llevaba muchos años ofreciendo las noticias en el informativo de la cadena pública murciana 7 TV y el pasado mes de diciembre pasó a ser ella la noticia. Tras superar un cáncer de mama con solo 34 años, la periodista Marta García González sintió que, en su caso, la normalidad venía por prescindir de pelucas y lucir su cabeza totalmente desnuda. Su valiente gesto, con el que no pretendía dar ejemplo de nada, ha ayudado a muchas personas tocadas por esa enfermedad maldita.

No debe de ser fácil recibir ese diagnóstico. Y siendo tan joven... Nunca pasa por tu cabeza que te vaya a pasar algo así, tengas las edad que tengas, pero con 33 años, que tenía entonces, mucho menos. Yo no me lo imaginé ni habiendo detectado el bulto ni habiéndomelo analizado... Nunca pesé que el resultado sería ese.

Estuvo casi seis meses de baja... Sí, la cogí en junio y me reincorporé en diciembre. Ya había acabado la quimioterapia y la radioterapia y me encontraba bien, con lo que quería volver al trabajo. Pero si me reincorporaba, quería hacerlo igual que me fui: con todas las responsabilidades. Y entre ellas estaba la de salir en pantalla para presentar. Lo que pasa es que antes tenía una melena larga morena y, al volver, me había afeitado el pelo. Lo había hecho unos días antes porque tenía pelusilla. Mis jefes me dijeron que fuera poco a poco. Estuve tres días cogiendo el ritmo y cuando vi que estaba preparada para presentar, dijeron que iban a pensarlo.

"Si me reincorporaba a la tele, tenía que seguir saliendo en pantalla"

No era una decisión fácil. No había un caso igual en la televisión en España. No. Por eso me dijeron que lo hablaríamos. Desde el principio dije: "Esta soy yo ahora y vuelvo a mi puesto de editora o no vuelvo más adelante". No valía eso de: sin pelo, no, y luego, sí. Porque soy la misma persona con o sin pelo.

¿Por qué no tomó la opción más fácil: la de la peluca? En una tele debe de haber muchísimas... Es que, en un principio llevaba una. Era de risa, porque yo era 'doña Pelucas'. Nadie se había comprado tantas: de pelo largo, de corto... No me veía con ninguna.

Y decidió prescindir de ellas... Sí, fue antes de volver a trabajar. Y si iba por la calle sin ella, no me la iba a poner para presentar el informativo. Formaba parte de la naturalidad. Yo ya estaba haciendo mi día a día así y tenía que ser así.

¿Encontrarse a sí misma era más difícil con ese artificio? Sí, hasta que me planté, porque me sentía más insegura con peluca. Estaba más cómoda así y no tenía por qué esconderme.

Es importante dar el paso de no ocultar la enfermedad. Eso es un proceso interior. Al principio, no me gustaba decirlo y los vecinos me preguntaban: "¿Estás de vacaciones?". Les contestaba: "Estoy arreglándome en el taller". Hasta que llegó el día en el que pensé: si yo no le he hecho mal a nadie,  ¿por qué lo tengo que esconder? Cuando te quitas la mochila de encima, hasta empiezas a ser más feliz.

"Si no le he hecho mal a nadie, ¿por qué me tenía que esconder"

Pero, en su caso, es muy valiente, porque en televisión prima la imagen. Yo me sentí segura en todo momento. Nunca pensé que sin pelo iba ser menos. Cuando pasas por algo así, tu escala de valores cambia. También me dije que he demostrado desde hace más de 10 años en televisión que sé hacer mir trabajo, que sé comunicar. Por lo que si solo funcionase por mi pelo largo, tenía que pensar en un cambio en mi vida. Y el resultado ha sido que sigo siendo la misma persona, dando las noticias igual.

Aunque reconocerá que estaba guapísima. Si su imagen llega a ser más dramática, sus jefes quizá no habrían aceptado. Es que yo sería la primera que no lo habría hecho, porque si hubiese tenido un aspecto enfermizo, tampoco habría vuelto al trabajo. Lo hice porque me sentía fuerte, estaba bien. Lo único que seguía eran los efectos secundarios del tratamiento. Si no hubiera podido tirar de mi cuerpo, si me hubieran quedado otras secuelas, habría esperado más tiempo en incorporarme. Pero es que estaba recuperada. Solo me quedaba el tema del pelo.

Decía que no sería justo no trabajar por no tener pelo. Yo podría entenderlo si no pudiese desempeñar mi trabajo. Si, por ejemplo, tengo que estar dándole al pedal del 'telepronter' y, como me he roto una pierna, no lo puedo hacer. Pero es que el trabajo lo podía desempeñar igual que siempre...

¿Y cuál ha sido el 'feed-back' de la gente? Ha sido bestial; brutal el apoyo. No me esperaba esta repercusión, que hubiera tanta gente que se solidariza. Porque, desgraciadamente, es rara la familia que no tenga alguien que haya pasado por esto. Mucha gente lo ha vivido de cerca. Entonces, se solidarizan. Incluso he recibido mensajes de otras pacientes que están atravesando por lo mismo que he pasado yo que me han pedido ponerse en contacto conmigo o que dicen que verme en la tele les ha dado fuerza. 

Menuda responsabilidad... Pero no es oro todo lo que reluce, ¿eh? Yo aún tengo mis bajones, mis días tristes... Los tuve durante lo peor de la enfermedad y los tengo ahora. No es que todo sea felicidad, ni mucho menos.

¿Se ha convertido en la abanderada de la normalidad ante ese mal? Creo que he ayudado a normalizar, pero eso de abanderada no me gusta. No, porque si una persona va cómoda con su peluca, eso también es normalidad. No hay que esconderse, pero normalidad es como cada uno se sienta cómoda. Igual una persona se pone peluca no por esconderse, sino porque le gusta más. Así se siente más guapa y más segura, que al final se trata de eso. Aunque si yo puedo ayudar... mucho mejor.

¿Conoce algún caso en que así haya sido? La gente con la que he hablado dice que les ha ayudado que yo haya podido superarlo y volver a la vida normal. Luego ellos son libres de tomar una decisión u otra respecto a su imagen. Pero fue curioso que, en un restaurante, salió la dueña a saludarme y me dijo que justo la semana en la que salí sin pelo en pantalla, dos de sus clientas se habían quitado la peluca. "Si esta chica lo ha hecho... Ya estaba cansada de la peluca", dijeron. "SI ella sale en la tele, no voy a salir yo a comprar así? Fuera peluca…". Si ha servido para ayudar, estupendo. Pero no lo he hecho para ser ejemplo de nada.

"La Asociación Española Contra el Cáncer hace un trabajo brutal"

¿La secuela que le ha quedado de la enfermedad es, quizá, una mayor implicación? Sí, la tengo. Porque tengo más interés en que se cuenten historias personales, en hablar de las nuevas investigaciones... Eso me ha hecho que quiera darlo mejor, darle más cobertura... Sí, porque desde fuera no eres conciente, por ejemplo, de que la Asociación Española Contra el Cáncer hace un trabajo brutal. Cuando yo enfermé, a mí me acogió la piscóloga y tuve un apoyo tan importante… Y, luego, están las ayudas que hace a la investigación, que consiguen que las quimioterapias no sean lo que eran. Como conozco desde dentro esa labor, por supuesto que voy a dar la máxima difusión. En 7 TV estamos preparando bien el tema para este Día Mundial Contra el Cáncer.

¿Se ha convertido un poco en embajadora de esa lucha? Todo lo que pueda.

Ahora ya luce más pelo, pero su lucha contra esa enfermedad continúa, ¿no?  Sí, el pelo me ha crecido un poquito más, pero sigo luchando, aunque es un tipo de lucha diferente.

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