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PONENCIA EN EL CAC

El secreto de 'El foraster'

Quim Masferrer apunta la autenticidad y la complicidad como factores del éxito del programa de TV-3

El actor y autor teatral ha grabado otro especial en el que muestra el 'paisaje humano' de Mercabarna

Inés Álvarez

El actor y autor teatral Quim Masferrer, de ’El foraster’ (TV-3) en su ponencia en Fòrum de la Comunicació del CAC.

El actor y autor teatral Quim Masferrer, de ’El foraster’ (TV-3) en su ponencia en Fòrum de la Comunicació del CAC.

24 horas en Mercabarna

El especial que ha grabado el programa 'El Foraster' en Mercabana -que aún no tiene fecha de emisión- ha sido todo un reto para el equipo. "Grabamos durante 24 horas seguidas", explica Quim Masferrer. "A las ocho, el mercado del pescado; luego, el de la fruta, y acabamos con el de la carne", añade. Como a ellos les gusta, los habitantes de este curioso mundo se mostraban con naturalidad: "Seguían pegados al móvil. Estabas hablando con alguien y, de repente, desaparecía", comenta divertido. Lo peor vino a la hora del broche final. "Tuve que hacer un monólogo a las siete de la mañana, con solo una hora para aprendérmelo", se admira Masferrer. El más difícil todavía.  

“Estoy muy contento de estar aquí. Pero, ¿no podrían haber convocado el acto a las cinco de la tarde?”. Así comenzaba Quim Masferrer su intervención en el Fòrum de la Comunicació del Consell de l’Audiovisual de Catalunya (CAC), este viernes, a las nueve de la mañana, con la legaña aún pegada por la resaca de la emisión, la noche anterior, del especial de ‘El Foraster’ sobre catalanes en Madrid. Había vivido una larga velada de felicitaciones por las redes -y algún que otro insulto-, en la que el programa había sido ‘trending topic’. Pero ahí estaba el ‘forastero más dicharachero’ intentando explicar, desde su inexplicable humildad, los secretos de ese fenómeno que siguen con devoción una media de 550.000 personas (24% de cuota de pantalla), y que tantas alegrías le ha dado los jueves a la tele catalana.

Acababa de aterrizar, agotado, de Formentera, donde había grabado otro especial en el que se recoge “ese sentimiento de isla” de los lugareños, y aún no se había recuperado del grabado en Mercabarna, que le había llevado a vivir durante 24 horas con los ‘habitantes’ de ese mundo de ritmo frenético que tanto maneja sardinas como peras. Pero aún sacaba fuerzas para hablar de ‘El Foraster’ como si lo hiciera de su hijita Xantal.

GENTE DE VERDAD

‘El paissatge humà’. Así tituló su ponencia Masferrer, porque es la búsqueda de las historias que esconden los habitantes de esos pueblecitos de menos de mil almas es la razón de ser del programa. “Gente de verdad. Porque lo que pasa es auténtico y el telespectador lo puede constatar cuando al fin de semana siguiente de la emisión hace la ruta de ‘El foraster ”, afirmó. Un circuito no comercializado (aún), que “llena los restaurantes y las tiendas de esos pueblos”, comentó feliz.

El programa se nutre de gente anómima que caza al vuelo tras aparcar su ‘pick-up’ naranja en el pueblo elegido, ya que, insistió, no hay un guion previo y juegan mucho con el azar. Pero siempre se llevan alguna historia curiosa o que llega a emocionar. “Que la gente las comparta es de una gran generosidad. El día que deje de ser generosa se acaba el programa”, reconoció. Y aseguró que, pese que, al llegar, ahora todos saben a qué van, han logrado preservar la “autenticidad”. Lo único que ha cambiado es que les llueven 'e-mails' de ayuntamientos que les quieren recibir.

CATALANES DE MADRID

Hacía 10 horas que se había emitido el especial en “el pueblo más grande de España” (Madrid) y había que hablar de él. Masferrer dijo que aunque esta vez habían propiciado los encuentros –800 'exiliados' habían respondido a su llamada en las redes-, ese programa mantenía, como el grabado en el hospital Vall D’Hebron, algún principio de su esencia: la del sentimiento de pertenecer a una comunidad. Y, que tópicos aparte, tenía una clara intención: “Ver si desde Madrid los catalanes nos podemos ver a nosotros mismos. Teorizar un poco de cómo somos”. Además, el ‘foraster’ más ‘foraster' acabó descubriendo cosas como que “en Madrid la leche se regala”y que “el catalán es erótico”, dos pequeñas perlas que dieron mucho juego en el monólogo final y que, además de los asistentes en el Teatro Calderón, no se quisieron perder 677.000 catalanes (23,1%) desde su propio sofá, en su emisión en TV-3.