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EL PERIODISTA GRABARÁ LA CELEBRACIÓN DE SU ANIVERSARIO

Un 'tomb' por Puyal

El creador del fútbol en catalán vuelve a TV-3 por los 40 años de 'la transmi'

Emilio Pérez de Rozas

Joaquim Maria Puyal, en una clase magistral de una retransmisión deportiva, en el 2008. / EMILIO PEREZ DE ROZAS

Joaquim Maria Puyal, en una clase magistral de una retransmisión deportiva, en el 2008.
Joaquim Maria Puyal, con su equipo (Josep Vives, Jordi Basté, Pilar Calvo, Santi Carreras y Antoni Bassas) y las copas de Europa y Liga que ganó el Barça en 1992.
Joaquim Maria Puyal, durante la retransmisión de un partido en el Camp Nou, en su programa La TDP, en el 2011.

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Muchos cientos de madrugadas, las que nacen tras las noches del Camp Nou, Joaquim Maria Puyal (Barcelona, 1949) se acercaba a la radio y recogía a cuantos querían cenar con él. Una noche, solo se apuntó uno. «Hagamos una cosa, ven a casa y comemos cualquier cosa», le dijo el maestro al alumno veterano.

Poco de Puyal, pensó el amigo y compañero de curro. Muy del 'Quim', meditó mientras iban en el coche. Cuando llegaron, no había qué cenar. «Haremos una tortilla y pan con tomate», anunció el comunicador que lleva décadas cautivando a toda Catalunya, licenciado en Ciencias de la Información y Filología Románica («tú, Jordi, vienes de la farándula; yo de la palabra», le dijo el otro día, muy, muy cariñosamente al monstruo Évole, al Robin Hood de la tele, en el Cercle de Economia), creador de formatos exitosos como 'Vostè pregunta', 'Vostè jutja', 'La vida en un xip' o 'Un tomb per la vida'.

Y cuando vio que su amigo empezaba a preparar la tortilla, le gritó: «¡Deja, ya la haré yo!» Y, cuando el colega empezó a cortar el pan para masajearlo con el tomate, volvió a gritar (simpáticamente) y a repetir: «¡Deja, deja, ya lo haré yo!» Y el amigo se sentó. Y observó. Sin extrañarse por un solo gesto de Puyal, perdón 'Quim'. «Es un enfermo de la perfección, meticuloso hasta el dolor de cabeza, con un nivel de autoexigencia que no tiene sentido», me dice.

Y sacó un huevo para cada uno. Y dos preciosos boles. Y rompió el huevo con una exquisitez de cirujano. Y puso la clara en un bol y la yema, en el otro. Y batió la clara como el que hace encaje de bolillos. Y, luego, la yema. Y no hizo una tortilla, ¡hizo una crepe! Lúcida, preciosa, brillante. Y no les cuento cómo hizo el pan con tomate, porque me mataría si descubro su secreto. Y cenaron. Y yo traiciono al amigo común, sí.

Y lo hago porque ese ser que hasta de la tortilla a la francesa hace una deliciosa crepe ha sido también inventor de la radio. Y la tele. Y este domingo, no el 23 de agosto pasado, cuando empezó la Liga, este domingo, cumple 40 años de su novedosa, maravillosa e histórica idea de retransmitir el fútbol en catalán. Puyal, en estos 40 años, no ha contado el fútbol, ni los goles, ni las derrotas y triunfos del Barça. Ha hecho cultura. Nos ha instruido en catalán. Ha respetado y magnificado la lengua de la mano de orfebres del lenguaje como mi amigo Jordi Mir. Ha creado en el aire, en las ondas, escenas inolvidables, que no sé si eran goles, o postes, ¡me da igual! Ha dibujado con su voz momentos para la memoria colectiva. Un placer.

Está enfermo de la perfección. Y lo sabe. Y no diría que le gusta. Simplemente, cree que no se puede vivir, ni trabajar, sin la meticulosidad que hay que tener para hacer una tortilla (por cierto, él no se deja fotografiar en la cabina de transmisión «porque Ferran Adrià tampoco deja entrar a nadie en la cocina cuando cocina») y la autoexigencia de vivir permanentemente revisando lo que hace, inmerso bajo el interrogante de si estará o no bien hecho. Puyal, que no 'Quim', lo revisa todo, menos el modelo de la 'TdP', 'la transmi'.

REGRESO AL FUTURO

Y, a menudo, siempre, constantemente, Puyal refuerza su talento con la autoexigencia. Y, de pronto, se le ocurre, ¡cielos, por fin!, celebrar los 40 años de aquella idea que le compró Ràdio Barcelona y le patrocinó La Caixa: «Me juego lo que quieras a que no hay nada que haya sido patrocinado, durante 40 años, por la misma empresa siendo lo feliz que es La Caixa con esta idea». Por eso, el sábado 4 de junio, en CosmoCaixa, Puyal, que no el 'Quim', se inventará un 'tomb' por su vida. ¡Mentira!, un 'tomb' por la vida del Barça, por la vida de todos, por la vida del 'més que un club', por la vida de su tribu.

Joaquim Maria Puyal

PERIODISTA

"No nos tienen que oír porque lo hagamos en catalán, sino porque lo hacemos bien"

Por eso, en esa maravilla de programa, al que le seguirá, dicen, un fiestón en Luz de Gas, aparecerá la vida de cuatro décadas prodigiosas: de radio, de 'transmi', de Barça, de fútbol y de felicidad de la gent blaugrana. Con Antoni Bassas descubrirá la llegada del mestre Johan Cruyff (y Basilea, y hasta Venables); con Jordi Basté, otro monstruo, la creación del 'dream team'; con Manel Fuentes recorrerá el estallido de Pep Guardiola como técnico, y con Ricard Torquemada, el catedrático de los sistemas, acabará por destapar al tridente de Messi&Cia. Y, todo eso, con la presencia de Pep, Andoni ZubizarretaXaviPuyol y grabaciones, dicen, con Stoichkov Koeman. Y alguien gritará «¡Urruti t'estimo!»

Y todo eso, y más, aparecerá en TV-3 el domingo 5 de junio por la noche, en prime time, como debe de ser ¡caray! Y Puyal volverá a la pequeña pantalla (catalana) 22 años después. «No nos tienen que oír, porque lo hagamos en catalán, nos tienen que oír porque lo hacemos bien», dijo un día.

Cuando oigan el programa y lo vean el domingo, acuérdense de cómo hace las tortillas a la francesa. Perfectas. Pura crepe.