ENTREVISTA

Tom Hiddleston: "El mundo es un lugar muy oscuro"

El actor británico protagoniza con Hugh Laurie la serie de la cadena de pago AMC 'El infiltrado'

El actor Tom Hiddleston, en la serie ’El infiltrado’.

El actor Tom Hiddleston, en la serie ’El infiltrado’.

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NANDO SALVÀ / BERLÍN

Ha trabajado para Steven Spielberg en 'War Horse' (2011) y para Jim Jarmusch en 'Solo los amantes sobreviven' (2013), y ha sido el malvado Loki para el universo Marvel. En la serie 'El infiltrado', intriga de espionaje basada en el libro homónimo de John le Carré que desde el 24 de febrero emite la cadena de pago AMC (martes, 21.00 horas), se convierte en agente del Servicio de Inteligencia Británico para penetrar en el círculo de confianza de un peligroso traficante de armas (Hugh Laurie).

-¿Qué le atrajo de su personaje en 'El infiltrado', Jonathan Pine?

-Que es un misterio hasta para sí mismo. Su uniforme impecable y sus modales refinados no son más que una máscara que lo protege de enfrentarse a su propio yo, a la turbulencia y el caos interno que lo azotan a causa de su pasado. Ese contraste genera una tensión que desde el punto de vista actoral es muy interesante. Y darle vida me dio la oportunidad de tratar de entender la psicología de un espía.

-¿Podría describirla?

-El modo que los seres humanos tenemos de darnos confianza y autoestima es contarnos nuestra historia a nosotros mismos: cuál es nuestra familia, qué educación tuvimos, cuál es la música que nos gusta. Así reafirmamos nuestra identidad, y luego se la presentamos al mundo: este soy yo. Pero a un espía se le niega ese privilegio, porque en su caso hay una supresión del yo, y una aceptación de que en nuestro interior hay mucha más multiplicidad de la que a menudo asumimos.

-¿Diría que, de alguna manera, un espía y un actor se dedican a algo parecido?

-Sin duda. Tanto el espía como el actor requieren una habilidad extraordinaria para aparentar, pasar desapercibidos y reinventarse. Y, como digo, ambos aceptan la mutabilidad y la maleabilidad del yo, y no solo del suyo propio. Como intérprete, me fascina investigar la identidad que quienes me rodean se han construido, y qué grietas tiene.

-¿Qué relación tiene con la literatura de John LeCarré?

-La venero desde que era un chaval. Es uno de los grandes narradores británicos. Y fue el diseñador del mundo de los espías tal y como lo conocemos. Nadie ha interpretado la realidad de la Guerra Fría como él. Pero lo que más me interesa de él es su robustez moral: cree en el bien y el mal, y siente una gran rabia contra quienes cometen acciones terribles y no pagan por ellas. Para crear a Pine yo me inspiré en esa rabia y la combiné con la mía propia.

-¿Qué le provoca rabia a usted?

Lo mismo que a Le Carré, en buena medida. He estado en presencia de gente que ha abusado de su poder de forma desalmada, y con ello ha causado un dolor profundo y duradero sobre gente inocente. Así es también el personaje que Hugh Laurie interpreta en -El infiltrado-; trafica con armas químicas sin pensar en las víctimas de esas armas, y es a causa de ese cinismo que el mundo es un lugar muy oscuro.

-Parte de El infiltrado se rodó en Mallorca. A priori, no es el primer sitio en el que uno situaría una intriga de espionaje.

-Rodamos en El Cairo, en los Alpes suizos, en la frontera entre Turquía y Siria, en Estambul, en Londres… Todas localizaciones fantásticas, pero me quedo con Mallorca. En la isla rodamos en Sa Fortaleza, una propiedad remota y gigantesca que es la más cara de España y es prácticamente inaccesible. Tiene una atmósfera llena de misterio, es casi un lugar mítico.

Tom Hiddleston

aCTOR

Los rodajes televisivos son demasiado rápidos, me ponen algo histérico"

-¿Tienen sentido los espías en este mundo actual, en el que todos nos vigilamos mutuamente a todas horas?

-Sin duda. Sigue habiendo muchos secretos, muchas conversaciones privadas detrás de puertas cerradas o en los pasillos de los órganos de poder. En muchos aspectos seguimos totalmente a merced de nuestros terrores. El pánico nuclear de entonces ha sido sustituido por el yihadismo de ahora.

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-Señor Hiddleston, ¿cuál es la mayor diferencia que ha notado entre el cine y la televisión?

-Los rodajes televisivos son demasiado rápidos, me ponen algo histérico. Pero la rapidez puede ser algo bueno, porque no tienes tiempo de pensar demasiado las cosas. Tienes 15 minutos para completar el plano, y no hay posibilidad de repetir. Eso te hace ser más instintivo.

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