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ENTREVISTA

Carlos Latre: "Imitar tiene mucho de psicología, porque debes entender a los personajes"

El hombre de las 600 caras hace un repaso de sus 15 años de carrera y valora su experiencia como jurado de 'Tu cara me suena'

Inés Álvarez

El humorista e imitador Carlos Latre, rodeado de algunos de sus personajes favoritos.

El humorista e imitador Carlos Latre, rodeado de algunos de sus personajes favoritos. / XAVIER GONZÁLEZ

Lleva cinco años como jurado de ‘Tu cara me suena’ (A-3 TV), papel en el que cada vez se siente más cómodo. Lo compagina con su colaboración en ‘Más de uno’, en Onda cero, y la gira de su espectáculo ‘15 años no es nada’, donde echa una mirada atrás para iniciar una etapa de cambio. Carlos Latre (Castellón de la Plana, 1979) ya sabe qué quiere ser de mayor y no parará hasta lograrlo. 

–¿15 años no es nada? Así lo sugiere en su último espectáculo... 
–Sí, porque han pasado volando, pero siento que aún queda mucho por hacer. Cuando empiezas a recordar cosas de hace 15, 20 o 25 años, te das cuenta de que tienes una edad (tengo 36 años), de que hay muchas cosas vividas y caminos recorridos, pero también mucho por delante. Has tenido éxitos, fracasos, has conocido gente... Pero ves que solo estás al principio del camino. Yo ahora empiezo a saber qué quiero ser de mayor. 

–Y en ese tiempo se ha engullido a 600 personajes. ¿No sufre una crisis de identidad? 
–Ha sido un poco lo contrario. Como llevo tanto tiempo dedicándome a observar a la gente, me he reafirmado en mi propia personalidad, en cómo quiero ser yo y qué quiero ser. Antes era muy purista en la imitación y, en cambio, ahora soy más un captor de qué desprende la gente para luego copiarlo, imitarlo y mostrarlo. Para mí era importantísimo que la voz fuera clavada; ahora creo que es más importante que la gente vea en mí lo que recuerda del original. Y, luego, hacer reír claro. Imitar tiene mucho de psicología, porque debes entender a los personajes a los que copias, a quienes robas el alma para intentar que sea tuya. 

–Cuando hace una imitación, ¿tiene que pensar como el imitado? 
–Totalmente. Al principio, pensaba en la cara del personaje. Es como si tuviera una careta por dentro con el personaje. Una cosa un poco rara. Ahora, no; ahora soy el personaje. Uno de los cambios en mi vida fue pasar de imitador a irme a Londres a hacer teatro clásico. Es decir, trabajar el personaje desde la interpretación, desde su creación... 

"Tras 15 años de carrera, hay mucho

aún por hacer. Y

empiezo a saber qué quiero ser de mayor» 

–¿Y aún se puede ver a usted cuando se mira a un espejo? 
–Siempre me fijo en los gestos, las arrugas... En cómo era mi propia cara y cómo ha variado en estos 15 años, para luego ir amoldándome a lo que ha cambiado y lo que cambia el personaje. Es importante conocerte bien para saber a dónde quieres llegar y de dónde partes. 

–Tampoco podrá evitar clavar su mirada en los famosos, claro... 
–Sí, y a veces ellos me miran como diciendo: me estás observando. Pero no puedo evitarlo. He descubierto que mi trabajo es más psicológico que otra cosa. Y no solo el hecho de descubrir a los personajes y saber qué piensan y cómo son para extraer todo eso, sino que este mundo tiene mucho de psicológico... 

–¿El mundo del espectáculo? 
–Sí. El subirse al escenario, los miedos, la repercusión, el famoseo. Que tu vida esté expuesta sin que tú lo quieras. Cómo entiendes al público, cómo te entiende a ti; cómo te ven los jóvenes, cómo los mayores... Tantas cosas que tienen que ver con cómo lo analices tú y cómo lo sientas... Por eso es muy importante tener una estabilidad mental. Entiendo que muchos se vuelvan locos, porque hay mucha presión. Imagine yo, que empecé siendo un chavalín... Fue como una montaña rusa. 

–¿Algún personaje se le resiste? 
–Sí. Muchos no me salen desde la imitación, pero, al disponer de más recursos por tener una preparación más actoral, el abanico se amplía. Ya no es solo un gesto, una voz, una mirada; también es una forma de andar, un tempo al hablar... No todo el mundo te sale, pero sí de todo el mundo puedes sacar algo. 

–¿Se ha visto imitado alguna vez?
–Sí. Cuando estaba en ‘Crackòvia’, un día, las maquilladoras nos empezaron a imitar. Y comprobé lo que se siente, porque hay muchas cosas que haces de forma inconsciente que la gente ve de ti y tú ni sabías. Por ejemplo, que muevo mucho las manos. O que, al llegar al plató a las seis de la mañana, me miraba al espejo para ver qué cara tenía. 

–En ‘Tu cara me suena’, además de valorar, se hincha a imitar. 
–Cada vez menos. Antes era imitación, imitación, imitación... Porque era lo que justificaba mi presencia. Pero, en la anterior temporada y, sobre todo, en esta, he visto un cambio: la gente tiene muy presente mi criterio como juez. Antes estaba aterrado por tener que valorar a compañeros como Flo o Santiago Segura. Pero aprendí que no pasa nada por decir las cosas; lo importante es cómo las dices. Ahora me siento muy tranquilo y me da la sensación de que las imitaciones no son forzadas. Es más fluido. 

"'Tu cara me suena'

me ha cambiado la vida.

Pasé de ser humorista e imitador para hacer

otras cosas"

–Lleva un lustro en el concurso de A-3 TV. ¿Seguirá, si continúa? 
–No lo sé. Depende de tantas cosas... Este año pensábamos que a ver qué pasa, y lo que ‘a priori’ era un problema, enfrentarse a ‘Sálvame’ e ir a la noche del viernes, se convierte en un revulsivo. El programa se revaloriza infinitamente, logra audiencias jamás vistas y todos estamos muy bien. Todo se ha dado de forma natural. Es increíble, fantástico. Ahora, durar... Nunca se sabe. 

–Ya parece imprescindible en el jurado... 
–Àngel Llàcer y yo somos los pilares, a ambos lados del jurado. Nos queremos mucho y trabajamos muy bien juntos. Me encantaría hacer algo con él. 

–¿Y con qué concursante montaría algo? 
–Con Edu Soto. Es brillantísimo, y vivimos mundos paralelos: el 'boom' televisivo, estar al lado de un grande, en su caso Andreu Buenafuente, que creó personajes como el Nen... Y con Roko, que es una fiera. Y muy buenas personas ambos. Cada vez más quiero estar rodeado de gente que me aporte cosas. Soy muy energético y no me gusta sentir vibraciones negativas. 

–Quienes concursan en ‘Tu cara...’ tienen un talante especial, ¿no? 
–Sí, y seguridad en sí mismos. Como Falete. O Sílvia Abril. Este programa le ha hecho mucho bien a mucha gente. Por ejemplo, hay un antes y un después de Mónica Naranjo. Aquí hemos visto a la de verdad, que es más cercana. Por su música e imagen muy dura se le veía más distante, más diva. A Llàcer, también le ha ayudado mucho. Y a mí me ha cambiado la vida. Pasé de ser humorista e imitador a hacer otras cosas, como presentar programas. 

–¿Le habría gustado hacer de concursante o habría sido injusto? 
–Yo ya llevo 500 personajes hechos en televisión, y he pasado la prueba con creces. Además, seré sincero: me da mucho miedo. Porque aquí te la juegas a la primera. ¿Lo haría? Seguro, porque le echo mucho arrojo a todo, pero lo pasaría mal. 

–¿Quizá Lolita le roba la audiencia a la competencia, ‘Sálvame’? 
–Creo que hay muchos factores. Pero es innegable que Lolita y los Flores son muy queridos. Y siempre tiene anécdotas con los cantantes que salen. Tiene noción de la televisión; sentido del espectáculo y del show; es humana y no teme mostrarse tal cual es. No es una cuestión de robarle audiencia a la competencia por un cierto target: ha encajado de forma natural. 

"En el mundo del espectáculo es muy importante tener una estabilidad mental"

–¿Empezó imitando a los maestros en clase? 

A los maestros, sí, pero del humor. Veía a Martes y Trece y flipaba, a Cruz y Raya... Escuchaba el Força Barça de Alfons Arús en la radio... Tenía 7 u 8 años y hacía lo que hacían ellos, me disfrazaba... Pero hice un clic al empezar a hacer mis propias voces. Uno de los grandes aprendizajes en la vida ha sido querer ser diferente. Martirio me dijo algo que me he apropiado: «Me gusta ir por caminos que no tengan huellas». 

–¿Y cómo pasó a ser profesión? 
–Me vi en una cena en la que estaban los jefes de Los 40 Principales. Me hicieron unas pruebas y a los dos meses debutaba en antena. La radio jamás la he dejado. 

–No ha estudiado una carrera, pero ha tenido su propia universidad. 
–Sí, ‘Crónicas marcianas’. Ahí he aprendido todo durante seis años. Pero al salir, quise estar solo. Siempre he sido valiente y arriesgado. 

–De hecho, por eso le fichó Xavier Sardà. 
–Sí, en una rueda de prensa, me acerqué, le eché mucho morro y me fichó. Pero, tras ‘Crónicas...’ dije que tenía que darme muchos trompazos. Y produje mi propia serie: ‘El mundo de Chema’. Me arruiné, lo pasé fatal, pero me sirvió de mucho. Truman Capote decía: «Los fracasos son la sal y la pimienta del éxito». Y es cierto, cuando tienes éxitos como ‘Polònia’ y ‘Crackòvia’, o una gira con 350.000 espectadores, lo vives de otra manera. Nada es importante, ni el éxito ni el fracaso, solo el equilibrio. 

–¿Y el teatro en Londres y la danza en Broadway eran para mejorar? 
–Sí, vi que no solo de voces iba a vivir el hombre y me estuve formando en teatro clásico en Londres; en Nueva York... He hecho ballet y canto; ahora, latin jazz, salsa, tango, claqué... Todo ayuda a crecer profesionalmente. Y ya pienso en cuál será el próximo show, que tiene que ser mayor. Es que tengo una concepción yanqui del espectáculo: el hombre que canta, baila y hace de todo. 

–‘Yes, we Spain’ era un poco eso, ¿no? 
–Sí, pero era una experiencia más teatral. Al ver el ‘Non Solum’, de Sergi López, pensé en hacer una obra en la que todos los personajes fueran yo. Debía prepararme físicamente y adelgazar mucho, bailar... Y fue un éxito: nos colamos entre los 10 espectáculos más vistos de España. 

–¿Los programas ‘Crackòvia’ y ‘Polònia’ fueron otra gran escuela
–Sí. Pasaba por una mala época y, de repente, llega Toni Soler. Lo que he llegado a aprender de mis compañeros, que son actores todos... Me dio pena tener que dejarlo, pero es que grababas desde las seis de la mañana, a un ritmo frenético, y eran tres personajes diarios... Por eso me hizo mucha ilusión participar recientemente en el especial de los 250 programas de ‘Crackòvia’. 

"No tengo la sensación de que 'Latrevisión' fracasara. Y lo de 'Letris' fue por falta de paciencia de TVE"

Dice no temer al fracaso. ¿Lo fueron ‘Latrevisión’, ‘Réplica’, ‘Letris’ y ‘Uno de los nuestros’? 
–‘El mundo de Chema’ sí que no funcionó nada. Y ‘El topo’ lo tuvieron que retirar a los dos programas. Pero no tengo la sensación de que ‘Latrevisón’ fracasara, sino que era un mal momento. Lo de ‘Letris’, fue una falta de paciencia por parte de TVE. La cadena quería rejuvenecer la franja de la tarde y apostó por un formato muy novedoso en el que por primera vez los telespectadores jugaban desde casa con una aplicación. 

–Pero, dice, faltó paciencia. 
–Sí. Y no acabó funcionando. Aunque lo habría hecho, como ‘Caiga quien caiga’ y ‘Zapeando’. Por ‘Réplica’ apostaba mucho, pero no cuajó. Y en ‘Uno de los nuestros’, también se pecó de falta de paciencia, porque cambiando ligeramente el formato, habría sido un gran programa para un sábado por la noche; un rejuvenecimiento de los clásicos programas de la noche. Pero, en la tele, ya se sabe. 

–¿En qué otra piel disfruta más? 
–Me encanta hacer de Núñez, de Messi... Me hizo mucha ilusión ser el primer Messi de ‘Crakòvia’. Bea, la bruja Lola, La Pantoja de Puerto Rico, que supuso un antes y un después en mi carrera... Me gusta hacer de Julio Iglesias; soy un ‘julista’ emperdenido. Y... [imitando la voz de Izaguirre] Boris, por supuesto, que es como mi hermano venezolano; mi hermano divino, estupendo. Tenemos una muy buena relación y hablamos a diario.. 

–Veo que Carlos Latre ya tiene una aplicación para móvil. 
–Sí, como soy un loco por las tecnologías, tengo una empresa de aplicaciones personalizadas y revistas digitales. Pienso que lo digital, su mezcla con el papel, es el futuro. 

–¿Y cómo ve el suyo? 
–Internacional. Es algo que tengo que probar, sin dejar España. Y hacer cine: dentro de poco haré un papel dramático. Como dice Ferran Adrià: innovación, creatividad y no parar de pensar para ser el mejor