ENTREVISTA

Ivana Miño: "Como la gente cree que soy extranjera, me dan papeles de ese tipo»

La actriz de 'Ventdelplà' y 'Gran Nord' habla de su papel de 'guía' en el programa 'Catalunya experiencie' de TV-3

La actriz Ivana Miño.

La actriz Ivana Miño. / TVC

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INÉS ÁLVAREZ / BARCELONA

De Ivana Miño todo el mundo piensa que es extranjera, porque su físico rubio y su gran capacidad para imitar los diferentes acentos la han convertido en la intérprete ideal para hacer de australiana ('Ventdelplà'), rusa ('Grand Nord') o serbia ('Transgression'). Ahora, desempeña en TV-3 un papel muy nuevo para ella: el de presentadora de un programa, 'Catalunya experience'. Ahí da rienda suelta a su carácter aventurero, su infinita curiosidad y su inglés más que excelente.

–¡Cómo se desenvuelve en la lengua de Shakespeare! Por algo logró el Proficiency con solo 17 años. 

–Es que me fascinan los idiomas, los he estudiado desde pequeña y he trabajado con gente de fuera. Me gusta mucho imitar sonidos.

–Pero nunca imaginaría que lo usaría como guía en la tele. 

–No. Cuando me llamaron para hacer el casting, no entendía nada. Me parecía una propuesta muy rara, porque normalmente llaman a periodistas o gente más conocida de TV-3 en ese plano. Pero, como es un tema que me interesa, porque yo soy muy curiosa, me gusta explorar, los paisajes, pensé: ¿por qué no?

–O sea, que lo ha disfrutado

–Sí, mi labor ha sido conocer a gente de Catalunya, descubrir cómo son sus profesiones, sus tradiciones, su gastronomía... y, a la vez, curiosear sobre nuestros invitados: quiénes son, de dónde vienen, qué les gusta… Es un formato que no había hecho nunca, pero me pega mucho.

–En un año de rodaje debe de haber recogido muchas anécdotas. 

–Muchas. En cada capítulo hay anécdotas, momentos inesperados... Con Allan Hinton, el británico que tuvimos a principios de primavera, hicimos barranquismo ¡mientras nevaba! Y, claro, meterte dentro del río nevando fue toda una experiencia. Incluso para nosotros.

–¿Ha tenido que hacer cosas que le daban miedo? 

–Sí, dudé ante las que no había hecho antes. Como escalar. No lo había hecho en mi vida; mi primera vez ha sido en el programa. Me gusta hacer cosas nuevas, pero siempre sientes ese pinchacito de nervios. 

–¿Cree que han logrado sorprender a todos los invitados? 

–Sí, le hemos descolocado. Son blogueros de viajes, instagramers, un director de cine..., pero todos tienen el común denominador de ser viajeros. Y a todos, incluso al más experimentado, les hemos roto un poco los esquemas. Porque han vivido unos días llenos de tradiciones, gastronomía, deportes, paisaje... Y, además, ellos no sabían lo que les esperaba. Solo se les dijo que irían una semana a Catalunya, que recorrerían un par de zonas y qué debían meter en la maleta. Y ya está. Con lo que cada día era una sorpresa.

–Y para la gente de Catalunya, ¿cree que lo está siendo también? 

–Yo creo que sí, porque hay muchos rincones que yo no conocía de aquí, incluso de las zonas más populares. Además, todo lo hacemos de la mano de algún experto o de algún amigo local, con lo cual aún es más auténtico. Y un privilegio.

–Si la invitada fuera usted, ¿adónde le gustaría que le llevaran? 

–A dar la vuelta al mundo.

–¿Pasando por...? 

–Le diré los primeros países que me vienen a la mente, que son en los que he pensado últimamente: Mongolia, Rusia, Sudáfrica, Alaska –adonde me encantaría ir–, Australia, Turquía –me gustaría conocerla–... Volver a Noruega... 

–Y si le invitaran sus convidados a sus países, ¿se apuntaría? 

--Sí. Es que ya me han invitado todos. Porque acabas entablando mucha amistad. Lo que pasa es que con el trabajo que tengo no puedo escaparme. Ya veremos.

–El rodaje ha durado un año... 

–Sí, empezó en otoño del 2014. Con lo que se ve Catalunya en las cuatro estaciones del año.

–¿Y ese tiempo lo dedicó solo al programa? 

–No exclusivamente, pero sí que fue la prioridad del año. He podido hacer otras cosas, pero en base a esto. Teatro, no. Me hicieron alguna propuesta, pero tuve que rechazarla. Lo que sí he podido hacer es algún rodaje y un proyecto personal mío que tengo.

–En su biografía figura que estudió Biología. 

–Sí, ya sé, no tiene nada que ver con lo que hago ahora...

–¿Qué pasó? ¿No consiguió dejar atrás su verdadera vocación? 

–Es que siempre he tenido el gusanillo del teatro. Lo hacía en el cole, pero, pasó lo típico, que lo acabas dejando, porque te tienes que centrar en los estudios y el teatro no es algo serio. Pero se te queda dentro y a mí no me gusta tener las cosas dentro [ríe]. Me gusta sacarlo todo. Lo que sí he hecho siempre es  bailar. Con lo que tenía un vínculo con el espectáculo.

–¿Y por qué no se ha dedicado a la danza de manera profesional? 

–Es que en España es muy difícil. No hay oportunidades. No es un país demasiado adecuado para ser bailarina. Aunque sí que he participado en un proyecto, Les Filles Follen, y siempre hago algo: clases de danza, alguna coreografía... Ahora estoy con una obra de teatro en la que yo me encargo de las coreografías... Y con Jordi Boixaderas hice el año pasado un espectáculo en el que él recitaba y yo bailaba y recitaba.

–Pero en la televisión es donde más se ha dado a conocer. 

–Sí, totalmente.

–Especialmente en las series de TV-3 'Ventdelplà' y 'Gran Nord'... 

–Sí, había hecho episodios en otras series, pero en 'Ventdelplà' estuve unas cuantas temporadas y en 'Grand Nord', en las dos.

–En 'Ventdelplà' hacía de australiana; en 'Grand Nord', de rusa. Acostumbra a hacer de extranjera. 

–Sí, sí. Como el primer papel con el que te das a conocer entre el público es de extranjera, la gente ya se piensa que lo eres.

-¿Y no tiene por ahí ningún origen del norte de Europa o del Este? 

–No, qué va. Soy catalana. Pero para el imaginario colectivo soy extranjera y, entonces, los papeles que me dan son de ese tipo. En la película 'Transgresion' hago de serbia; en otra, de rumana...

–Menos en 'Bandolera', que llamándose Lola... 

–No, allí era murciana [ríe], que a mí también me extrañó. Pero bueno, la experiencia fue muy chula. De hecho, como actriz todas las experiencias son bonitas. Incluso las más inesperadas. De todo aprendes: a transformarte, a probar...

–Su papel en 'Gran Nord' era realmente mágico. 

–Allí también era una Tanya, como en 'Transgression'. Sí, fue muy chulo ese papel. Y, aparte de lo que me aportó a nivel profesional, a nivel personal para mí supuso un descubrimiento, porque gracias a esa serie conocí el Pallars Sobirà, comarca de la que estoy enamorada.

–Y ahora habrá vuelto allí con 'Catalunya experience'. 

–De hecho, he vuelto muchas veces a ese lugar. Acostumbro a ir de forma habitual. Es muy especial.

–La serie también lo era. 

–Sí, también era muy curiosa. Yo la habría visto como telespectadora, si no hubiera estado implicada en ella. Porque tenía un humor muy...

–¿Surrealista? 

–Sí, muy surrealista. Estaba muy bien, era superinteligente. Y los personajes más alocados eran los que, en el fondo, tenían más sensatez. Porque eran más libres.

–¿Le gustaría participar en alguna serie de las que se emiten? 

–Me encantaría. Me gustan mucho las de misterio, de suspense... Pero, más allá de los géneros, lo que más me atrae es un buen guion y una propuesta arriesgada. Aunque luego acabas haciendo lo que hay, ¿eh? Pero, si me dan a escoger, de una serie pediría un buen guion y riesgo. Que no sea lo que esperamos siempre: esas series que cuando enciendes la tele, ya sabes qué pasará después. Eso no, que vaya más allá. Y es que la vida real es otra cosa, es espontánea. Pase lo que pase no te lo esperas... Y las series, últimamente, están tirando por ahí.

–¿Es más de drama o de comedia? 

–Me gusta todo. De hecho, comencé haciendo más drama, y parece que se me daba eso mejor que la comedia. Pero cuando trabajé en la serie Dinamita, con Tricicle, me volví loca. Me sorprendí mucho de mí misma. Con unos maestros como ellos, la experiencia fue brutal.

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–¿Y el cine? ¿Ha parado de hacer películas al llegar la crisis? 

–Pese a la crisis, he hecho cositas más underground, más alternativas..., pero no he dejado de hacer cine. Y, luego, tengo dos películas que se están editando aún. Mientras, esperemos que se recupere todo. Y se recuperará, seguro. Y, si no, nos lo haremos nosotros.