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PELÍCULA PARA TV-3

Un rodaje en las trincheras

'Ebre, del bressol a la batalla' narra las vivencias de la famosa Quinta del Biberón

SÍLVIA BERBÍS / EL PINELL DE BRAI

RODAJE 8 Un momento de la filmación de Ebre, del bressol a la batalla, en la sierra de Pàndols.

RODAJE 8 Un momento de la filmación de Ebre, del bressol a la batalla, en la sierra de Pàndols. / JOAN REVILLAS

Dos soldados, Pere Puig (Oriol Pla) y Fermí Quintana (Enric Auquer), están sentados en lo alto de una roca, en la Cota 705 de la sierra de Pàndols (Terra Alta). Una niebla espesa, y extraña para finales del mes de julio, les impide ver nada a pocos metros de distancia.

El segundo se lleva un pedazo de bacalao a la boca, pero inmediatamente lo escupe. Salado, como siempre. "Esto es una mierda", exclama. Destapa su cantimplora y se dispone a beber, pero solo caen cuatro gotas. "Tengo hambre y sed, ¡ostia!", exclama, mientras tira la cantimplora contra el suelo. "Siempre puedes comerte los piojos que tienes en la cabeza", le suelta su compañero, logrando arrancar una ligera sonrisa de su rostro cansado.

Ambos son actores, pero quizá en esa misma piedra u otras cercanas, hace 77 años, escuchó un diálogo similar que no formaba parte de ningún guion, sino de la vida cotidiana de unos jovencísimos soldados reclutados para la guerra.

Eran la Quinta del Biberón, formada por combatientes alistados apenas cumplidos los 17 o 18 años, que se desplegó en esas mismas colinas para entrar en combate contra las tropas de Franco. Desconocían que se iban a topar con la batalla más cruel de la guerra civil. Solo con suerte saldrían de ese infierno.

Se diría que aún resuenan sus gritos en los espacios de la batalla del Ebro donde se ha filmado 'Ebre, del bressol a la batalla', una película para televisión cuyo rodaje acabó el 31 de julio. Se trata de una coproducción de TV-3, Setmàgic Audiovisual y Enciende TV, que narra las vivencias de cinco jóvenes, prácticamente adolescentes, llamados a filas en la negra primavera de 1938.

Los nacidos en 1920, la Quinta del Biberón, fueron movilizados por el Gobierno el 28 de abril de 1938. "Recibieron un mes escaso de instrucción y en mayo participaron en las ofensivas del Segre, integrados en varias unidades, mezclados con veteranos y reclutas de otras quintas", explica David Tormo, coordinador técnico del Consorci Memorial dels Espais de la Batalla de l'Ebre.

Se calcula que la movilización afectó en Catalunya a unos 30.000 jóvenes. Una parte fueron enviados al Ebro. Sin aquellos miles de jóvenes inexpertos habría sido imposible recomponer las unidades republicanas que habían sobrevivido, maltrechas, al hundimiento del frente aragonés, ni configurar el Ejército del Ebro. Quienes no perdieron la vida, se dejaron en las trincheras la juventud e inocencia, como mínimo.

"Recuerdo la despedida en casa. Mi madre llorando. Veía los papeles de la caja de reclutamiento y decía: 'Eso sí que es un crimen, llevar a esta chiquillería al frente'. Y mi padre, pálido, solo me tocaba el cabello, mientras repetía: 'Tú siempre baja la cabeza en la trinchera y cuando os ametrallen los aviones, no corras nunca, que los aviones solo disparan a aquello que se mueve'», narra Martí Pagés, uno de los supervivientes de aquel grupo, en el libro '115 dies a l'Ebre. El sacrifici de la Lleva del Biberó', de Assumpta Montellà.

Una guerra feroz en primera persona para aquellos jóvenes sobre los que ahora dirige su atención la película que dirige Román Parrado: "Hay muchos filmes con la guerra civil de telón de fondo, pero esta es una película bélica en la que retratamos la pérdida de la inocencia", explica el realizador en Pándols.

Unos días antes, tras rodar varias escenas en Terrassa, el equipo llegó a los silenciosos escenarios reales de la Batalla del Ebro. Actores y figurantes pasaron la noche con el agua hasta la cintura en medio del río, a la altura de Flix; tomaron el castillo de Miravet, se hundieron en las trincheras de Vilalba dels Arcs y de la cota 402 de Corbera d'Ebre. También se han filmado escenas en Bot, Móra d'Ebre, El Pinell de Brai...,

Héctor Melchor tiene 22 años y es de Móra d'Ebre. "Me apunté de figurante, porque siempre me interesó mucho todo lo relacionado con la guerra civil. Mi abuelo luchó en Caspe con el bando republicano. En Flix y Miravet cruzamos el Ebro y cantamos 'La Internacional'», explica en el rodaje de Pàndols.

A su lado, otro grupo de figurantes porta ametralladoras auténticas llegadas del museo de Faión. Son miembros del grupo de recreación histórica Los Voluntarios de Faión que, junto a otras entidades, como Lo Riu de La Fatarella y la Cota 402 de Corbera d'Ebre, han colaborado en la producción. "Todos los figurantes se han volcado en este rodaje. Ha sido muy especial", destaca Román Parrado.

Temas: Cine

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