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ENTREVISTA

Fernando Gil «Botsuana o Corinna son anécdotas ante todo lo que ha hecho el Rey»

El actor Fernando Gil encarna a Juan Carlos I en la miniserie biográfica de Tele 5 'El Rey'

JUAN CARLOS ROSADO / MADRID

Cristina Brondo y Fernando Gil, como Sofía y Juan Carlos, en la miniserie de Tele 5 El Rey. 

Cristina Brondo y Fernando Gil, como Sofía y Juan Carlos, en la miniserie de Tele 5 El Rey.  / MEDIASET

-¿Qué pensó cuando le propusieron encarnar al Rey Juan Carlos?

 

-Me entró tembleque. Ya había tenido la experiencia de hacer de Príncipe, en Felipe y Letizia. Son personajes muy comprometidos porque no los puedes mirar con la distancia que se mira, por ejemplo, a Enrique VIII. La gente tiene la imagen de ellos muy metida en su cabeza y es complicado que se crea que eres esa persona.

-En Felipe y Letizia les llovieron los palos por incurrir en la caricatura. ¿Ha aprendido de la experiencia?

 

-Claro, aunque yo no me llevé muchos varapalos. El tono de aquella serie era más romántico y tenía tintes cómicos. Parece que fue eso lo que se criticó. Pero la historia era muy entretenida y la vio muchísima gente. Esta es totalmente diferente: un drama histórico con tintes trágicos que no deja hueco a la comedia. El punto de partida del director era huir de la imitación, porque no quería que el público estuviera pensando si estábamos imitándoles bien o mal. Ha sido un trabajo más arduo y serio.

-¿Cree que la Casa Real se puede sentir molesta con esta miniserie?

 

-No lo creo. Se ha intentado reflejar los hechos tal y como vienen en los libros y recuperar una imagen que don Juan Carlos a lo mejor había perdido estos últimos años. Fue una persona muy importante para una época de España muy convulsa. Consiguió con paciencia e inteligencia llevar a cabo una transición modélica en la que no hubo violencia, salvo lo del golpe de Estado.

-¿Qué escena le gustó más grabar?

 

-Por ser una faceta mía que se ha visto menos en televisión, los pulsos que tengo con Arias Navarro. Francesc Orella y yo tuvimos un cara a cara muy bueno, nos entendimos a la perfección y saltaron chispas.

-¿Ha cambiado su opinión del Rey tras los últimos escándalos?

 

-Empecé a acercarme a él en el 2009, cuando grabamos Alfonso, el príncipe maldito. Yo hacía de Rey y tuve que estudiármelo. Las anécdotas que ha protagonizado en los últimos años resultan bastante livianas comparadas con todo lo que hizo. Su labor tuvo tanto peso que lo de Corina o lo de Botsuana me parece anecdótico.

-Con tanto papel regio, a partir de ahora no faltará a ninguna recepción de actores en la Casa Real…

 

-No sé. A ver qué les parece. Creo que les va a gustar, pero a lo mejor reniegan de la historia.

-¿Pasó algo gracioso en el rodaje?

 

-Sí. Grabamos desde noviembre hasta febrero en palacetes con mucho frío y teníamos que simular que estábamos en verano. Me acuerdo de que el director cortó de repente la escena y me repitió que no quería que imitáramos a los personajes. Yo le contesté: «Pedona, pero es que te judo que tengo la lengua helada y no puedo adticular palabdra». ¡Con la lengua congelada parecía el Rey!

-¿Y qué tal va la grabación de El Príncipe?

 

-Llevamos ya ocho capítulos y son demoledores. Hay cuatro o cinco giros argumentales que te dejan loco.  Es explosiva. A mi personaje le hacen especialista en comunicación y lleva todo lo de las escuchas.

-¿Es cierto que tiene a un agente de Hollywood detrás de usted?

 

-Pues sí. Me fui a trabajar un mes a Los Ángeles y un cazatalentos me dijo que tenía una calidad extraordinaria. Me está llevando la carrera en EEUU y de vez en cuando me llama para hacer castings.

-¿Se ve como Antonio Banderas?

-Mi problema es que no soy demasiado español y no sé inglés lo suficientemente bien como para medirme con actores norteamericanos. Estoy estudiando inglés como loco.

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