'Olor de colònia' llega a la tele

TV-3 estrena la miniserie basada en la novela de Sílvia Alcàntara, protagonizada por Pep Planas y Maria Molins

Pep Planas, Míriam Iscla y Maria Molins.

Pep Planas, Míriam Iscla y Maria Molins.

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OLGA LERÍN / Barcelona

Hace cuatro años, la novela 'Olor de colònia', de Sílvia Alcàntara, fue un insospechado éxito de ventas. En ella, la autora evocaba la vida de una colonia textil situada junto al río Llobregat en los años 50 a través de diferentes historias personales y colectivas. El realizador Lluís Maria Güell, director de 'Les veus del Pamano' y 'Ermessenda', ha sido el encargado de llevar la obra a la pequeña pantalla en forma de miniserie, que TV-3 estrena el lunes, 14 (21.50 horas), y el martes, 15, aprovechando que no hay 'Crackòvia' (este fin de semana no hay jornada de Liga) ni partido de Champions.

La trama está ambientada en el año 1953, en la Colònia Vidal de Puig-reig (Berguedà). El enclave forma parte de ese casi centenar de comunidades industriales que desde mediados del siglo XIX poblaron las riberas de algunos ríos catalanes (sobre todo el Llobregat y el Ter) y en las que compartían terreno la fábrica y los espacios de vivienda, servicios y ocio.

En la Colònia Vidal residió la escritora Sílvia Alcàntara durante 20 años y aquí es donde se ha rodado 'Olor de colònia', la adaptación de la novela del mismo título de la autora catalana y que evoca ese tiempo.

El rodaje de esta producción de Televisió de Catalunya y Diagonal TV ('Amar es para siempre'), con un presupuesto de 2.700.000 euros, se inició en noviembre del 2011 y recorrió otras colonias –como Cal Cases, Cal Marçal, Cal Prat, Viladomiu Nou y L’Ametlla de Merola– y también recaló en Barcelona.

«Es un homenaje a toda la gente que vivió y trabajó aquí y que levantó el país», comenta Guëll. Se calcula que en las épocas de mayor auge (los años 20 y las décadas de los 50 y los 60), la Colònia Vidal acogió a unas 110 familias, con cerca de 1.000 personas, en total. La fábrica en sí, alrededor de la cual se distribuían la escuela, la iglesia, el economato, el lavadero, las casas de los trabajadores y la torre del dueño, llegó a ocupar a unos 700 operarios.

Todo un éxito editorial

Publicada por Edicions de 1984, 'Olor de colònia' fue uno de los éxitos del 2009. Encabezó la lista de superventas durante más de 80 semanas (51.000 ejemplares, en 11 ediciones). A partir de un relato coral, Alcàntara evoca la vida cotidiana en el recinto y las complejas relaciones sociales que se establecen, presididas por el poder de la Iglesia, las pasiones insatisfechas, las intrigas y la servidumbre de la clase trabajadora.

Solo las primeras páginas desnudan a un amplio abanico de personajes descritos con precisión. «Hemos sintetizado la historia para construir un hilo argumental central, una complicada historia de amor», explica Güell.

Pep Planas ('Ventdelplà') y Maria Molins ('El cor de la ciutat') interpretan a Climent y Teresa, la pareja protagonista. «Mi personaje quiere ser muy honesto, pero carga con la rémora de un amor que no ha podido ser», cuenta Planas. Molins es la viuda del escribiente de la colonia y se identifica con ella en «las ganas de luchar por un ideal y ser feliz».

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No falta el malo de la película, el señor Boix (el veterano Toni Sevilla), cómplice de «los tejemanejes» del amo y aficionado a mujeres ajenas. Completan el reparto Míriam Iscla, Fermí Reixach, Miquel Gelabert y Greta Fernández, entre otros.

Al igual que en la novela, un incendio es el detonante de la trama. «Fue muy complicado –recuerda Güell–. Grabamos durante una semana, de seis de la tarde a seis de la mañana, en un hangar». Y gracias a la tecnología 3-D, se reproducirá un taller con unos 300 telares.