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Laia Ferrer: "No estoy aquí por mi cara bonita"

El rostro femenino de la F-1 de TV-3 ha abandonado el 'paddock' a raíz de su futura maternidad

OLGA LERÍN / Barcelona

Laia Ferrer (Barcelona, 1982) es el rostro femenino de la fórmula 1 en Televisió de Catalunya desde el 2008. Juventud y entusiasmo por el oficio se dan la mano en una periodista que se ha hecho un huequecito en un 'circo', con acento masculino, reservado solo a unos privilegiados. La futura maternidad le ha obligado a abandonar el 'paddock'. Momentáneamente.

-¿Cómo fueron sus inicios?
-Soy licenciada en Comunicación Audiovisual. Cuando empecé, me gustaba más estar detrás de las cámaras. Trabajé de productora de programas en varias emisoras, entre estas Catalunya Ràdio. Me surgió la oportunidad de hacer un casting para 'TVist'. Me escogieron y de allí vino todo rodado. Estaba con Lluís Canut, con quien siempre hablábamos de fútbol y del Barça, porque soy muy culé. Él me decía que tenía que acabar trabajando en deportes, porque faltaban chicas.

-Dicho y hecho...
-Buscaban a alguien para motor y pasé el 'casting'. Llegaba de vacaciones un lunes, el martes hacía la prueba y al cabo de una semana ya me iba al Gran Premio de Valencia.

-Corre la leyenda de que los pilotos la miran mucho...
-¿A mí? (ríe). Sí que cuando llegas al 'paddock' por primera vez al principio te miran, sobre todo si eres mujer, porque sigue siendo un mundo dominado por los hombres. Pero ahora ya no. Yo siempre digo que la F-1 es como un 'Gran hermano', porque somos las mismas personas, unas 3.000, y nos vamos moviendo cada semana durante 19, 20 o 21 premios por diferentes partes del mundo. Es como una gran familia: tienes tus amigos, los que te caen bien, los que no¿ Al final, ya ni te miran.

-Tener un físico agraciado debe ayudar en esta profesión.
-En el mundo de la tele es un plus. Evidentemente, lo primero que entra en casa es por los ojos, pero pienso que después te lo debes trabajar, y demostrar que eres mucho más que un simple rostro. Si solo eres esto, hazte modelo, que te sacarán fotos y no tendrás que hablar. Pero también es un hándicap, porque, a veces, por el hecho de ser mujer y tener un físico que te puede ayudar, la gente te critica mucho más y te dicen eso de que te han puesto ahí porque eres un florero.

-¿Le molesta esa valoración?
-Al final te acabas acostumbrando y pasas de todo. Pero también me lo tomo como un reto para demostrar que estoy aquí porque soy periodista, trabajo muchas horas, me documento y lo puedo hacer bien.

-¿Qué es lo peor que ha oído sobre usted?
-«Mira esta nena que han puesto aquí...». Es el concepto de mujer florero. Considero que después de todos estos años en la F-1, como le comentaba, he demostrado un nivel técnico. Podría tener un cara a cara con cualquiera. Este trabajo es mi pasión, he estudiado mucho y me he documentado para estar a un nivel. No estoy aquí por mi cara bonita.

-¿Ha sido muy complicado acceder al mundo de la fórmula 1 por el hecho de ser mujer?
-No. Entré en la F-1 de la mano de Francesc Rosés, que lleva muchos años en esto y me abrió muchas puertas. Me presentó a todo el mundo y la gente me acogió muy bien. Es como todo: es difícil cuando entras en un trabajo nuevo o una escuela y tienes que ir conociendo a la gente. Además, la F-1 es un deporte superburocrático: para pedir una entrevista has de pasar por mil filtros y, al principio, no sabes por dónde tienes que ir, y te pierdes.

-Y a la inversa. ¿Se le han abierto más puertas?
-No, en el 'paddock' están acostumbrados a ver mujeres periodistas. Cuando llegué, no era la única. Todas las teles tienen una, dos o tres. Y hay muchas jefas de prensa e, incluso, alguna ingeniera.

-Coincide con Nira Juanco, de Antena 3. ¿Tienen buen rollo?
-Nira entró un año más tarde que yo y también iba un poco perdida al principio. Nos ayudamos, porque necesitas la complicidad de una chica en algunos momentos. Nos llevamos muy bien. Es verdad que hay rivalidad entre las dos cadenas, pero no la notamos y nos ayudamos en todo lo que podemos.

-¿Se puede llegar a establecer buena relación con los pilotos?
-No. Puedes tener una relación laboral cordial, pero es distante. Tú vas allí a trabajar y pasas muchas horas, pero ellos también. Coincides en algún momento y hablas un rato, pero es muy difícil establecer una amistad. Viven en otro mundo.

-¿Son tan inaccesibles?
-Sí, piense que son chicos que llegan hasta aquí muy jóvenes, con 20 o 21 años, que son los 20 mejores del mundo y mueven mucho dinero. Viven en una realidad totalmente diiferente a la nuestra. La crisis para ellos no existe.

-¿Cuál sería su podio ideal esta temporada?
-Me gustaría que ganase Alonso, porque ya lleva muchos años intentándolo y no lo ha conseguido. Creo que se lo merece, porque es uno de los mejores pilotos de la parrilla. Tampoco me importaría que ganase Raikkonen, porque considero que es un gran piloto, o Hamilton, que también me gusta mucho. Vettel me agrada, pero ya sería el cuarto Mundial consecutivo y esto no hace ningún bien a este deporte.

-¿Ha cambiado sus hábitos laborales por el embarazo?
-Al principio no me encontraba bien, pero he trabajado normal. A los siete meses he tenido que parar de viajar, pero seguiré colaborando desde la redacción. En octubre lo dejaré y mi idea cara al año que viene es seguir desplazándome. No empalmaré dos carreras seguidas, pero continuaré en la medida que pueda compaginar vida personal y laboral. Así tendré mi parcela para desconectar.