24 oct 2020

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tú y yo somos tres

Achuchando a un jovencito

Ferran Monegal

Reconozcámosle a Merceditas Milá los esfuerzos que está realizando para que la ratomaquia Gran Hermano 14 (T-5) remonte el vuelo. El programa no va como iban las anteriores ediciones. No es un fracaso todavía, pero este invento de la flautista y los ratoncitos se basa en grandes audiencias. Y por ahora no las tiene. De modo que Merceditas se aplica con devoción y disciplina buscando el plus del show sobre sí misma. El otro día, por ejemplo, se puso a fisgonear los vídeos del concursante Danny, un joven que tiene novia en Almería, pero que las cámaras le han pillado arrimándose mucho a otra concursante de la jaula que se llama Susana. Él ha declarado que su amor sigue siendo su novia almeriense, y que a Susana solo la ve como una hermana. ¡Ahh! Pero este tipo de temática es ideal para Merceditas. Le viene de perlas. Se excita mucho. Y le sabe sacar mucho jugo. Decía, circulando por entre el público del plató, en plan sarcástica e incrédula: «¿Que la ve como una hermana? ¿Como una hermanita?», y entonces levantó de golpe a un muchacho que estaba sentadito en su silla sin decir ni pío, y mientras le pegaba unos achuchones tremebundos, restregándose sobre su cuerpo y adhiriéndose a él como una garrapata se adhiere a la piel de un corderito, exclamaba en tono temible: «¡A ti te voy a hacer las cosas que Danny hace a la que dice que es como su hermana! ¡Esto es lo que hace a una hermana! ¡Y esto! ¡Y esto!». Y aquel pobre muchacho del público no pidió socorro allí mismo porque con el meneo que le estaba propinando Merceditas ya no le quedaban fuerzas ni para decir ni mú. ¡Ahh! Estos magreos escénicos de nuestra admirada flautista son ejercicios que ella improvisa sobre la marcha para que la audiencia suba. Son totalmente inofensivos. Pero el pobre muchacho que había ido a pasar el rato a Gran Hermano en calidad de público, tardará en reponerse del susto.

EL CONGELADOR .- Exclusiva en los Esenciales Ana Rosa (T-5). Han conseguido imágenes del congelador en el que la parricida de Pilas (Sevilla) introducía a sus hijos. «¡En este congelador apareció el primer bebé muerto!», nos decía una voz en off con truculencia. Y la cámara iba enfocando el congelador de la cocina, y su interior, en el que había carne de ternera y una bolsa de judías. Gloriosa exclusiva. Nos ha extrañado, eso sí, que a este congelador no le hicieran también una entrevista.