tú y yo somos tres

Cáncer: enfrentarse al miedo

Asunción Balaguer y Laia Costa, en ’Polseres vermelles’ (TV-3). / Ferran Monegal

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Ferran Monegal
Ferran Monegal

Crítico de televisión

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Esta segunda temporada de Polseres vermelles (TV-3) sigue siendo excelente, pero se aprecia una obsesiva búsqueda del lacrimal del espectador. La constante incrustación de ilustraciones musicales que resalten la emoción, resulta abusiva. En el capítulo del lunes, por poner solo un ejemplo, el diálogo entre Cristina (Joana Vilapuig) y Lleó (Àlex Monner), en el que se evidencia la tristeza de su rompimiento, ya era lo suficientemente intenso. No hacía falta incrustarle también la estrofa «Després de tantes nits estrellades que ens han convertit en amants», del estimable álbum 5.000 nits de Josep Thió, para provocar un aguacero de lágrimas que inundase Catalunya entera. Este uso y abuso de los temas musicales para producir más aflicción es un recurso discutible. Parece que no se fían del talento expresivo de las actrices y de los actores, y les ponen reiteradamente las muletas musicales por si no llegase hasta nosotros la suficiente dosis de desconsuelo. Pues que sepan que nos llegaría igual, porque los intérpretes son estupendos. Por cierto, cabe celebrar el fichaje de Asunción Balaguer en el papel de Encarna. Su diálogo con Rym (Laia Costa) ha sido extraordinario. Le cuenta Encarna que ella también sufrió cáncer, y que tiene ambos pechos extirpados. Y viendo que Rym está hundida, añade: «Cuando las mujeres perdemos un pecho, a todas nos nacen muchos miedos. Miedo a mirarte. Miedo a que te miren. Miedo a tener sexo. Son miedos normales. Lo que hay que hacer es enfrentarse a ellos». ¡Ahh! Bravísima escena.

BÁRCENAS .- El colosal anuncio de Luis Bárcenas, ayer, demandando al PP por despido improcedente, ha transformado el sarcasmo de El intermedio de la noche anterior en un ejercicio suave. Hasta flojo. Se esforzaban Wyoming y Gonzo por entender la incomprensible explicación de la señora Cospedal sobre los pagos a su extesorero. Y claro, no hubo manera de entenderlo. Conectaron con un asesor laboral titulado que se quedó flipando ante la alocución de Cospedal. Dijo: «No tiene ningún sentido», y los socarrones mordedores dibujaron bien dibujado el patetismo de la situación. Pero a la vista de la declaración de ayer de Bárcenas, resulta que El intermedio del lunes se ha quedado corto. ¡Ahh! Se constata que en este culebrón el mejor guionista, el más corrosivo, el que mejor retrata lo que sucede, es el propio Bárcenas. Propiamente.