29 oct 2020

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tú y yo somos tres

Se estrelló, pero con alegría

Ferran Monegal

Es fantástica la ilusión, la voluntad y el empeño que le pone el aventurero alpinista Jesús Calleja a sus peripecias por el mundo (Desafío extremo). En vista de que la cadena Cuatro le ha puesto a Frank de la jungla por delante en el horario de programación, a Calleja le ha debido entrar un pundonor muy sentido y se está esforzando enormemente para demostrar que sus hazañas son mucho más peligrosas todavía. Esta semana, por ejemplo, se fue a Laponia y se empeñó en volar en globo a 40º bajo cero sobre el heladísimo lago Inuri. Se pasó todo el rato explicándonos lo arriesgada que era su aventura. Y de pronto se puso a gritar: «¡Nos vamos a estrellar! Es la primera vez que voy a tener un accidente, ¡y lo sé!». Y efectivamente, ¡patapam!, la cesta del globo se precipitó contra el hielo y se pegaron un porrazo tremendo, sin consecuencias afortunadamente. Hombre, sin desmerecer el peligro que corrieron, la sensación que tuvimos en casa es que Calleja relataba la catástrofe excitado, pero con una alegría enorme. Estaba muy contento. ¡Ah! Hoy, para que una cadena te valore, tienes que estrellarte, descalabrarte, y si por un casual te mueres -Dios no lo quiera-, te hacen un funeral y ponen en tu tumba: «Murió, pero logró ser líder de audiencia».

EL DEBATE DE TV-3.- Hasta ahora, los debates políticos que montaba TV-3 los solía ganar Josep Cuní: siempre acababa siendo la estrella. Esta vez, en cambio, el moderador Ramon Pellicer ha querido, y ha sabido, ceñirse a su papel: ha estado perfecto sin sobresalir ni pretender ser protagonista en ningún momento. La velada ha sido amena por los cuerpo a cuerpo que se fueron sucediendo. Pero desde un punto de vista televisivo hubo un momento que merece atención. Fue cuando Artur Mas se dirigió a Alicia Sánchez Camacho y le advirtió: «Aquí el tema es si los catalanes tenemos derecho a votar en una consulta específica (...) ¿Acaso somos una cosa rara, o quizá es que no estamos en un Estado democrático? (...) Y a partir de la consulta todos los aquí presentes solo podemos hacer una cosa: escuchar la voz del pueblo». ¡Ah! Lo suscribo enteramente. Permítanme la inmodestia: el 7 de noviembre escribí en esta columna el mismo razonamiento. Iba dedicado a aquel 30 minuts titulado La independència, pas a pas. Debería tomar nota TV-3: la tele no debe instituirse en pastor del pueblo, sino en su servidor. O sea, antes que marcar dirección, esperen a la votación. Esperen a escuchar la voz del pueblo.