31 may 2020

Ir a contenido

tú y yo somos tres

Los canapés de Barberà

Ferran Monegal

Nada más comenzar la entrevista con el doctor Franco Berrino, reputado especialista en tumores malignos y su directa relación con los alimentos que consumimos, nos dijo Jaume Barberà (Singulars, El 33): «Les voy a confesar un secreto: el doctor Berrino nos ha criticado los bocadillitos de embutidos que le hemos ofrecido». Y el doctor, mirándose a Barberà con la ternura del profesor que mira a un colegial pillado en falta, le reprendió diciéndole: «No es sabio ofrecer bocadillos o canapés con embutidos. Hay alternativas fantásticas. Ofrezca usted a sus invitados avellanas, nueces, almendras... Son sanísimas y no engordan en absoluto». ¡Ahh! Le quedó entonces una cara de culpa a nuestro admirado Jaume que creímos que acabaría de rodillas, de cara la pared, y con los brazos en cruz. Estos encuentros y conversaciones que se practican en Singulars siempre nos iluminan. Las enseñanzas de Berrino son de un aplastante sentido común. Tiene un lema, una máxima, que dice: «No comas nada que lleve algún ingrediente que tu abuela no reconocería». Y Barberà disfrutaba saboreando estas sentencias; o sea que no descarto que a partir de esta semana el cátering de su programa acabe transformado en un humilde grana de capellà o postre de músic.

¡Ah! Hace años que seguimos en casa a Barberà. Ha experimentado una apasionante mutación. Sus muy habituales entrevistas a Santiago Niño Becerra, Arcadi Oliveras, o Edward Hugh, profundizando en las causas de la intolerable miseria con la que castigan a los más desprotegidos, le han transformado en el símbolo del periodista indignado de nuestro país. El pasado 10 de octubre volvió a invitar a Jonathan Tepper, economista afincado en la City londinense. Le preguntó si una Catalunya independiente sería económicamente posible. O sea, podría parecer que Jaume Barberà -en total sintonía con la seva- se consolaba de su indignación acariciando la utopía del independentismo. No obstante, la elección de Tepper nos proporcionó un plus. Tepper no tiene la más mínima relación con Catalunya. Ni sentimental, ni laboral. Es decir, habla sin excitación. «A mí, la independencia de Catalunya me importa un comino», comenzó diciendo. Y concluyó: «Visto su PIB, estaría entre el número 30 y 35, junto a Israel, Finlandia o Malasia». Hombre, es una de las pocas opiniones desapasionadas que hemos escuchado últimamente en la Televisió de Catalunya.