tú y yo somos tres

El ardiente teniente

El billete de Ferrán Monegal

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No hay manera de ver a ningún hombre lobo enLuna, el misterio de Calenda(A-3 TV). La audiencia estamos un poco moscas, francamente. Llevan no se cuantos capítulos emitidos de esta serie, que en teoría iba de licántropos, o sea, seres que se transforman en bestias feroces, pero nada, no hemos visto ni un colmillo, ni siquiera una cola de hombre lobo. En el capítulo de esta semana, en una noche de luna llena, parece que sí, que el jovenJoelse tranforma en lobo. Pero no nos lo enseñan. Solo hemos escuchado gemidos, gritos, aullidos, pero ni una imagen, ni un plano, ni una foto, de la transmutación de hombre a fiera. Hombre, dado que nos azota una crisis tan tremenda a lo mejor no tienen presupuesto suficiente para los efectos especiales que requiere la licantropía en movimiento. O sea, que a lo mejor la próxima semana nos ponen un episodio deElCoyote y el Correcaminos, que es una serie muy amortizada y que la venden a muy buen precio. Y a la espera del lobo, la audiencia nos entretenemos mirando los recalentones que se pega el teniente de la guardia civilRaúl Pando(Daniel Grao) cada vez que se acerca a la juezaSara(Belén Rueda). El otro día pasó una cosa muy tremenda. El tenientePandoestá casado conCarlota (Belén López) y vimos que ella, de pronto, cansada de la fría rutina conyugal, le pidió un poco de alegría braguetera. ¡Ah! PeroPandose negó:«No, ahora no tengo tiempo», le dijo a su esposa. No obstante, solo dos minutos después, ya estaba acariciando a la jueza (Belén Rueda) y el recalentón que pilló fue glorioso. Excitado como un mono, quería montar allí mismo una hoguera. Pero en vista de que la jueza no estaba por la labor, el teniente, encendido, volvió a casa, agarró a su esposaCarlota y le pegó un colosal meneo encima de la mesa, como aquellos que le pegabaJack NicholsonaJessica Langesobre el obrador de la cocina deEl cartero siempre llama dos veces. Moraleja: la esposa recobra la alegría al ver la fogosidad de su teniente; se ilusiona ante su fantástico ardor; pero -¡ay!- no sabe que él, en quien está pensando es enBelén Rueda.

¡Ahh! Esos son los peores cuernos: los cuernos de la imaginación. Contra ellos no hay defensa. Es la cornamenta más profunda, más perversa, más taimada, más cruel. En aquel bolero deAgustín LaratituladoPiensa en mí, dice una estrofa:«Piensa en mí, cuando beses». O sea, piensa en mí incluso cuando estés besando a otra. Demoledor.