24 sep 2020

Ir a contenido

tú y yo somos tres

Pintan a Rajoy de atracador

Ferran Monegal

Es interesante el giro que poco a poco va imprimiendo Pablo Motos en El hormiguero (A-3 TV). La mayor parte del programa se basa en la espuma, el show mitad espectáculo, mitad espot publicitario, sobre criaturas famosas que van pasando. Desde Carlinhos Brown, que el otro día se dedicó a mover los brazos y a menearse como si estuviera en plena rúa de carnaval, hasta la vamp Alessandra Ambrosio, que fue entrevistada con la única finalidad de anunciar una maquinilla depiladora, un artilugio por lo visto muy práctico que mantuvieron encima de la mesa todo el rato. No obstante, además de esta mezcla de gaseosa y propaganda, se reserva Motos muchas noches el primer cuarto de hora del programa para practicar la sátira política, los monólogos sarcásticos, o la creación de sketches de gran mordiente sobre la actualidad. Hace apenas 24 horas, por ejemplo, y tras anunciar el Gobierno la intervención de Bankia, salió Motos y advirtió: «Rajoy va a meter en ese banco el dinero que ha recortado en educación y sanidad». y acto seguido nos pasó un tremendo sketch, tan divertido como bárbaro, titulado Atraco al revés, en el que vimos a un doble de Mariano Rajoy entrando en una entidad bancaria pistola en mano. O sea, Rajoy pintado como atracador. Y lo más curioso, lo más acollonante, es que una vez dentro de la entidad vimos que atracaba a los clientes, robaba al humilde personal que hacía cola delante de los mostradores, y una vez conseguido el botín, lo entregaba al director de aquel banco, diciéndole: «Aquí Mariano Rajoy, un amigo, un siervo, un esclavo». ¡Ahhh! La humorística parábola fue de una corrosión admirable, digna del sarcasmo de Polònia o de El intermedio. O sea, que Pablo Motos ensaya la dentellada -cada vez de manera más habitual- y nos proporciona arranques de programa demoledores y cáusticos.

BUENAS NOCHES Y POCA FUENTE .- Y mientras Motos trabaja la sátira, Buenafuente, en la misma cadena, duerme una siesta extraña. Su programa semanal no solo no consigue audiencia significativa -que a mi modo de ver sería lo de menos-, sino que parece funcionar a medio gas. O sea, acaba de llegar como quien dice, pero parece que ya tiene las pilas gastadas. La ironía, la dentellada, el ingenio, el sarcasmo lúcido, que son sus mejores armas, todavía no aparecen por ninguna parte. ¡Ahh! A ver si ahora va a resultar que Motos, día a día, le va a ir comiendo el terreno de la mordacidad.