LA LUCHA CONTRA LA CORRUPCIÓN

'Salvados' pone de manifesto la desigualdad de la justicia

Jordi Évole charla con abogados, jueces y fiscales para entender los privilegios de los personajes públicos ante los magistrados

Jordi Évole en el rodaje de ’Justicia, ¿igual para todos?’ delante de la jefatura de Vía Laietana de Barcelona.

Jordi Évole en el rodaje de ’Justicia, ¿igual para todos?’ delante de la jefatura de Vía Laietana de Barcelona. / FERRAN NADEU

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A. C. / Barcelona

¿Lajusticia es realmente ciega? ¿Hay dos tipos de justicia, una para los ricos y otra para los pobres? Elperiodista Jordi Évoleha vuelto a escrutar la actualidad en el programaSalvadosdeLa Sextaeste domingo por la noche y ha buscado respuestas a estas preguntas.

EnJusticia, ¿igual para todos?, que como cada domingo ha congregado a centenares de personas en Twitter, esta vez a través la etiqueta#lasdosjusticias,Salvadosha destacado algunos de los casos decorrupciónmás importantes de los últimos años y las consecuencias que han tenido para los acusados. No en pocas ocasiones, al ser personajes públicos, han esquivado la cárcel y han recibido privilegios por parte de la justicia.

Évole ha conversado con abogados, fiscales, jueces y periodistas, entre los que se encuentra el redactor de tribunales deEL PERIÓDICOJesús G. Albalat, quien ha analiza el caso Palau en el queFèlix Millet desvió 35 millones de euros delPalau de la Música. “Millet entrará en la cárcel, pero saldrá en un corto plazo de tiempo porque confeso y está devolviendo el dinero. Por su avanzada edad [tiene 77 años], es posible que pida el tercer grado y solo acuda a prisión para dormir”, ha sostenido Albalat.

El periodista ha definido al empresario como “el saqueador confeso” porque confesó los delitos cometidos y ha calificado elcaso Palaucomo “el saqueo de una institución cultural catalana”: Millet desvió 24 millones de euros del Palau de la Música, según Hacienda. Según la institución cultural, en cambio, el saqueo asciende a 35 millones.

Millet pasó 12 días en la cárcel, pero no por el desvío de dinero sino por irregularidades urbanísticas del hotel Palau de Barcelona y acusado de tráfico de influencias. Millet, además, cargó las facturas de las obras realizadas en su casa a la entidad cultural y celebró la boda de su hija cargando las cuentas a la entidad.

Y dos años y medio después de que el caso saliera a la luz, el juez investiga dónde fue el dinero que Millet destinó a acciones culturales de una fundación vinculada aConvergència Democràtica de Catalunya. El sumario del caso está apilado en una mesa del despacho de Josep Maria Pijuan, juez de instrucción delcaso Palau. “El desvío tiende a los 35 millones y no los 24 millones”, ha indicado el magistrado.

La ciudadanía no cree en la justicia

La desconfianza de la ciudadanía aumenta con los casos de personas públicas, como es el caso del expresidente de la Diputación de Castellón Carlos Fabra (PP), quién “va más rápido de la justicia”, según el abogadoJaume Asens. “Por su instrucción han pasado ya ocho jueces”, ha explicado Asens. “A veces la justicia es ciega. Pero también es muda”, ha recordado el letrado.

Pijuan, por su parte, ha sido conciso: “Quien tiene más medios, tiene más opciones de salir impune. Estamos en un país en el que votamos a políticos corruptos”, ha lamentado en referencia al ex presidente de la Generalitat Valenciana Francisco Camps.

En una declaración polémica, sin embargo, Pijuan ha comparado a Millet con el cómico Barragán. El comentario ha corrido como la pólvora en Twitter, y muchos usuarios han coincidido en opinar que el juez de instrucción delcaso Palaupide que le recusen del caso.

“Hay una justicia de pobres y una justicia de ricos”, ha afirmado Asens. Más duro se ha mostradoJosé María Mena, ex fiscal jefe del Tribunal Superior de Justicia de Catalunya: “La justicia no es igual para todos, y lo sabe todo el mundo”. Mena no cree que eljuez Baltasar Garzónsea culpable aunque ha admitido que “se lo ha buscado”. “Garzón ha tocado demasiadas narices a demasiadas personas”.

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Ante la pregunta de si los ciudadanos confían en la justicia, Albalat es conciso: “La justicia que no es rápida no es justicia”. Mena ha recordado que los poderos fácticos  se filtran en la justicia con graves consecuencias para los jueces, “que no se venden pero sí que regalan para quedar bien”, ha dicho Mena. Según el exfiscal jefe, el poder político no tiene una gran influencia en la justicia.

Después de hablar con abogados, jueces y fiscales, enSalvados han sacado el agua clara: la justicia no es igual para todos, según los expertos jurídicos. Y los usuarios de Twitter también han coincidido en lamentar “que triste es” que los jueces reconozcan las desigualdades de la justicia. Otro de los temas más comentados en la red social ha sido el de las togas de los letrados: en la Ciutat de la Justicia de Barcelona se lavan cada dos meses.