24 oct 2020

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tú y yo somos tres

El ventrílocuo del Rey

Ferran Monegal

Sin discusión: la mejor noche de Fin de Año fue la de José Mota en TVE-1. No me refiero a las protocolarias campanadas, sino al especial previo, titulado Seven, los 7 pecados capitales de provincia. ¡Ah! Hemos visto a un Mota fantástico. Aparcada la Vieja'l visillo, jubilados por una noche los herederos del Tío de la vara, o sea, dejando en el armario su habitual y garbancero rupestrismo, construyó Mota un repertorio afiladísimo de parodias y sketches, transformándose en un humorista-caricato de penetrante mordiente con toques surrealistas. Hemos disfrutado con esta recuperación del artista incisivo, vitriólico, sobre la más ardiente actualidad, un arte que domina y que lamentablemente tan poco prodiga. Su recreación de Rubalcaba cantando a lo Antonio Molina aquello de Cocinero, cocinero, o sea, Zapatero, Zapatero, el futuro es muy oscuro estando en la oposición, fue una filigrana de un realismo tan descarnado como oportuno. La muerte del banquero (hacía de cadáver Santiago Segura), asfixiado por exceso de billetes de 500 euros, resultó una metáfora perfecta. Pero el golpe más sensacional fue la reinterpretación de la película El discurso del Rey, con la caricatura del Rey de España como protagonista. El logopeda (José Antonio Sayagües) intentaba curarle una rara enfermedad: resulta que el monarca Juan Carlos I había perdido el habla, el don de la palabra, y solo se expresaba imitando a los famosos televisivos. ¡Ah! La tragedia era horrorosa. Y Su Majestad acaba lanzando su tradicional mensaje navideño en plan mímica, o sea, el Rey solo movía los labios, pero era un ventrílocuo escondido debajo de la mesa -el propio Mota- el que recitaba de verdad. Quizá dirá algún exigente que ahí faltaba una vuelta de tuerca: el plus de una sarcástica recreación del yerno Urdangarín. Hombre, yo creo que este sketch ha tenido gran mérito y valentía. No es nada fácil morder a la monarquía desde Madrid. Menos aún desde TVE-1. Pintar al Rey como el muñeco de un ventrílocuo es un humorismo que no suele practicarse por allí. Saludable osadía.

UNA ROSA ROJA -. Sublime recital de Ana Belén la noche de Navidad en TVE-1. Mientras el realizador nos iba ofreciendo, entre canción y canción, primeros planos de una rosa roja, fueron apareciendo por el escenario Victor Manuel, Miguel Ríos, Serrat, Sabina... ¡Ahhh! Más que un recital, parecía la sublime despedida de los del clan de la ceja.