tú y yo somos tres

«Ya no tengo fuerzas para odiar»

El billete de Ferran Monegal.

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Se nota que en Tele 5 han dado las órdenes precisas acerca de todo lo que se refiera al casoMarta del Castillo.Después de la protestadísima entrevista a la madre delCuco,y la subsiguiente, sonora y masiva retirada de anunciantes, laberlusconianacúpula de Mediaset España ha debido poner firmes a todas sus escuadras. Y se ha notado. El trabajo que en la madrugada de ayer nos presentaron bajo el título1.000 días sin Martaha sido impecable, una labor insólita en Tele 5. Sin cotillas especulando, sin mineros de la víscera escarbando y arañando, sin ni siquierahormigas blancaspululando por allí, incluso sin los inevitables presentadores tensionando, ni música dramática, ni rótulos escalofriantes y llamativos, o sea, sin ninguna de las habituales y perversas estrategias que en esta cadena abundan, nos han presentado un documental serio, estrictamente informativo, del que cabe resaltar los emocionantes momentos en queEva,la madre deMarta,leyó la carta que ella y su marido han escrito aMiguel Carcaño,el autor material de los hechos. Desde la serenidad, pero también desde el dolor más insoportable del mundo,Evaleía:«Yo ya no tengo fuerzas para odiar, Migue, porque en casa te seguimos llamando Migue. Te suplico una vez más que me recibas. Solo quiero oírte, no reprocharte. Dime donde esta el cuerpo de mi hija».Un mensaje, una carta, una súplica, queMiguel Carcañose ha negado repetidamente a atender.

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Conclusión televisiva: ha intentado Tele 5 corregir con este trabajo limpio la desastrosa huella que dejó con la intolerable entrevista de pago a la madre delCuco.Celebremos el cambio de estilo. Pero no deja de ser triste que esta moderación y respeto que ahora exhiben les haya sobrevenido por miedo a que los anunciantes se retiren en masa; no solo deLa noria, sino de toda la cadena.

LLUCIÀ SOLDADOR.- SigueLlucià Ferrer(L'aprenent, TV-3) intentando aprender oficios. Esta semana quería ser soldador. Se presentó en una industria de soldaduras y, armado con un soplete, hizo verdaderos estragos. Más que soldar, lo que hizo es estropear. El encargado acabó por decirle:«Te voy a mandar a una obra que está haciendo un amigo. Allí las soldaduras son más bastas, más de batalla».O sea, para la soldadura fina no sirves, amiguito. ¡Ah! Son útiles estos ejercicios deLlucià:sus fracasos como aprendiz nos sirven para valorar la dificultad, el mérito, el indiscutible arte de los oficios.