tú y yo somos tres

La indígena, la marquesa y el Rey

El billete de Ferran Monegal. / periodico

1
Se lee en minutos
Ferran Monegal
Ferran Monegal

Crítico de televisión

ver +

No es casualidad que la teleserieÁguila Roja(TVE-1) esté consiguiendo unos estimables índices de audiencia. Está muy bien hecha. Esta semana, las tropas delRey (Felipe IV) arrasan una tribu en Nueva España, en algún lugar de lo que hoy llamamos América Latina. Es una escena cruenta, una batalla tremenda, bien realizada, pero sobre todo bien explícita de lo que también significó eso que algunos llaman todavíaLa Hispanidadcon grandilocuencia. Aniquilada la tribu, se llevan a unos cuantos prisioneros que, al llegar a España, son asesinados públicamente, con gran regocijo del purpurado cardenal que asiste a las ejecuciones. La única que dejan viva -acabarán matándola luego- es a una hermosísima criatura llamadaAnauak (Chanel Terrero), porque elRey, al verla, flipa enormemente y manda a lamarquesa de Santillanaque la vaya preparando en una alcoba. Y la marquesa la prepara, efectivamente. Ese momento entre la marquesa y la indígena resume lo que fue el también mal llamadoDescubrimiento de América. Le dice la marquesa a la bella muchacha, al ver que duerme en el suelo:«¿No sabes cómo se usa una cama? El Rey ya está muy mayor para visitarte en el suelo». La indígena, intuyendo lo que le espera, responde:«En el viaje hacia España ya me violaron cada noche». Y la marquesa, con pérfida sonrisa, concluye:«Entonces ya sabes, perfectamente, lo que les gusta a nuestros hombres». ¡Ah! Qué retrato más certero de aquella España supuestamente gloriosa que iba por el mundocivilizandoa la fuerza, a golpe de espada, bragueta y crucifijo.

TRABAJO FIJO Y SEGURO -.Irónico y afilado comentario el que lanzó enBanda ampla (TV-3) el religiosoHilari Raguer, famoso y fínísimo monje montserratino. TratabaLídia Herediade cómo se adecúan, cómo se adaptan, las vocaciones en tiempo de crisis. Vimos de invitados aCocó Comín,Marina Rosell,Santiago Dexeus,Jordi Villacampa... Todos expresaron la necesidad de seguir la vocación (medicina, canto, baile, deportista...), a pesar de que la vida ahora te obligue a abrazar otros oficios, porque el mercado laboral está bajo mínimos. Entonces tomó la palabraRaguer, y dijo:«De todas las profesiones aquí mencionadas, la mía es la única en la cual hay crisis de vocaciones, y no obstante no hay paro y el trabajo está asegurado». ¡Ah! Es un dato incuestionable. Solución: ¡todos curas!