tú y yo somos tres

Uñas de algodón

Robert Englund, con Pablo Motos en ’El hormiguero’ (A-3 TV).

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Ya sabemos quePablo Motosbasa su programa y su plató deEl hormiguero(A-3 TV) en una gran plataforma espumosa al servicio de la publicidad y del agitprop. Van pasando criaturas para ser entrevistadas, pero más que hacer entrevistas lo que en realidad hace es promocionar alguna cosa, hasta una marca de cascos musicales o una discoteca ibicenca, como la noche que invitó al pinchadiscosDavid Guetta.Es una estrategia inteligente y sobre todo curiosa:Motostransforma en vistosa y espectacular pirotecnia el viejo oficio de publicista o impulsor de ventas. A veces, no obstante, el desaprovechamiento de la criatura que penetra en el plató alcanza cotas sonrojantes. Es el caso este semana del actorRobert Englund.Venía a promocionar una interesante película tituladaDe mayor quiero ser soldadoque, incluso antes de estrenarse, ha generado polémica. Se trata de la historia de un niño teleadicto, un chaval que consume tanta televisión -programas de manifiesta violencia sobre todo- que su cerebro queda colonizado por completo y lo único que quiere ser de mayor es unkiller, un fiero elemento armado hasta los dientes. En esta películaRobert Englundhace el papel de psicólogo del niño; o sea, que la conversación conEnglundacerca de tema tan televisivo habría sido luminosa. LamentablementeMotos, incluso contraviniendo su propia estrategia de publicitar el filme, pasó del asunto olímpicamente. Solo escuchamos una breve pincelada, una pregunta absolutamente superficial y extemporánea, cuando le dijo:«¿Esta película es más terrorífica que tus nueve películas como Freddy Krueguer?», y automáticamente sacó Motosaquellos guantes con las uñas de navaja, aquellos dedos de cuchillo, y basó todo el espectáculo en revivir la antigua saga fílmica dePesadilla en Elm Street. ¡Ah! Triste, miope, colosal desperdicio.

INTESTINOS.- Solo 24 horas después de su estreno en Estados Unidos, el Canal Fox de Canal Satélite Digital estrenó la segunda temporada deThe walking dead. Es una serie en la que se ha rebajado el festivalgore de vísceras que tiene el cómic homónimo deRobert Kirkman,pero el producto televisivo sigue siendo atractivamente revulsivo. La escena en la que destripan a un zombi para ver si en sus intestinos hay restos de una niña desaparecida es particularmente atroz. O sea, que en esta segunda temporada se han esmerado. Solo cabe recomendar que vean esta serie fuera de las horas de comida.