27 nov 2020

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tú y yo somos tres

Carme Chacón, a punta de pistola

Ferran Monegal

Hemos otorgado en casa el primer premio del sarcasmo de la semana al golpe que le han propinado en Polònia (TV-3) a Carme Chacón. Muy bien caricaturizada, como siempre, por Mireia Portas, y con una celeridad francamente encomiable -presentaron el sketch el mismo día en que la ministra comunicó su renuncia a las primarias-, recrearon su comparecencia ante los medios con una filigrana de guión del que cabe entresacar dos dardos. Uno: «Mi decisión la he comunicado a las personas más importantes de nuestro partido... y a Zapatero». Y dos: «Quiero también agradecer el apoyo de mis compañeros del PSC, ¡moltes gràcies..., fills de p...» ¡Ahh! Pero la vuelta de tuerca más tremenda fue el momento en que apareció por la derecha de la pantalla un brazo, una mano, que enarbolaba una pistola, y conminaba a la Chacón a que fuera comunicando su renuncia sin parar. O sea, ¡sin presiones de ninguna clase! Aquí lo más inquietante es que Polònia no nos ha enseñado quien era el que llevaba la pistola. Se admiten apuestas.

VIC. - Emitió ayer noche A-3 TV un documental firmado por David Fontseca sobre aquel escalofriante atentado de ETA, el 29 de mayo de 1991, al cuartel de la Guardia Civil de Vic. O sea, cuando se cumplen exactamente 20 años. Ha sido un trabajo impecable volcado, tejido, al entorno de las víctimas de aquella masacre. Aquellos niños que aquella tarde jugaban. Aquellos adultos que también quedaron absolutamente conmocionados. Hemos visto, 20 años después, a los supervivientes.

Y de aquel suceso trágico no es un recuerdo lo que en su memoria guardan: es una presencia constante, aterradora, en su alma. La vida sigue, sí, pero el golpe les ha dejado una marca que no se borra con el paso de los años. Esta ha sido la virtud de este trabajo: la exquisita sensibilidad de acercar la cámara a las víctimas sin que la mirada televisiva les arañe. Todo lo contrario. También ha sido oportuno el contraste que ha conseguido Fontseca (nacido y residente en Vic, precisamente) con la llegada de los cuerpos de los etarras a Gernika. El 1 de junio de 1991 cayó el comando asesino, y en Gernika recibieron los cuerpos como si de héroes se tratase. Qué sinsentido. Qué sinrazón. Qué barbaridad. Redimensiona este trabajo el que nos ofreció Albert Om (TV-3) en marzo de este año. Con Fontseca hemos alcanzado la emoción. Escala humana.