tú y yo somos tres

'Operación Campa'

’Operación Campa’. Artículo de Ferran Monegal.

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Ferran Monegal
Ferran Monegal

Crítico de televisión

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El juicio que se está practicando en la Audiencia de Cádiz sobreMaría José Campanarioy su madre está generando diversas excitaciones televisivas. Las imágenes de broncas y gritos contra la esposa deJesulín(«¡Choriza! ¡Ratera!») por parte de comadres agolpadas y silvestre personal adherido -cuando entraban las encausadas a la audiencia- ya nos las han ofrecido la mayoría de informativos.

En el programa satíricoEl intermedio(La Sexta), le han dedicado al tema un largosketch. TituladoOperación Campa, y con fondo musical de la sintonía deOperación triunfo, han sacado una foto retocada de la famosa encausada enarbolando una muleta, yWyoming advertía:«Este juicio ha conseguido que la Campa se convierta en la famosa más fotografiada en la puerta de un juzgado. ¡Ha desbancado a la Pantoja!». Y el cachondeo era mayúsculo.

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Hombre, cabe reflexionar un poco sobre todo esto que la tele nos sirve. Siempre he defendido en esta columna que cuando una audiencia inicia un juicio sobre cualquier criatura, sea cual sea el delito, desde un vil asesinato hasta cualquier caso de fraude chapuza, el papel de la mirada televisiva debería ser de una prudencia absoluta. Hemos asistido últimamente a verdaderosshows televisados que han transformado un plató en una especie de sala de justicia delirante y bufa. Es decir, intolerables juicios paralelos que no se merecen ni los jueces de verdad que están intentando hacer su trabajo en las salas de justicia, ni los encausados que están precisamente sub iúdice. De modo que, en el caso de la señoraCampanarioy de su madre, mi criterio no varía. Sigo pensando lo mismo.

Es curioso, el martes por la mañana,Ana Rosa Quintana(Tele 5), refiriéndose al estruendo televisivo que el caso está generando, advirtió muy apesadumbrada, y yo diría que hasta dolida:«Es terrible lo que se está haciendo con María José Campanario. Deberían esperar un poco a que la justicia diga la última palabra». ¡Hombreeee! ¡Aleluya! Sí, señora, muy bien dicho. Apoyo totalmente estas palabras. Son de una loable sensatez. Lástima que esta admirable prudencia de la que la señoraQuintanahacía gala el martes, no la hubiese practicado también días atrás, cuando montó aquel espeluznante espectáculo, aquel combinado depressing catch, juicio paralelo y circo sobreIsabel García. ¡Ah! Sospechosomodus operandi. Distinto rasero. Distinta vara de medir, la suya.