28 nov 2020

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tú y yo somos tres

Aventuras de Samanta en México

Ferran Monegal

Nos ha servido, al menos, el ejercicio de Samanta Villar en Ciudad Juárez (Conexión Samanta, Cuatro) para practicar el luminoso y útil deporte de la tele comparada. Su inmersión en la violenta ciudad mexicana de los cárteles de la droga ha sido bien distinta de la que nos había hecho meses atrás Jon Sistiaga (REC reporteros Cuatro) cuando todavía trabajaba para esta cadena. Sistiaga nos retrataba el problema global, nos daba la dimensión completa de aquel infierno. Desde las raíces del tráfico de drogas, hasta la corrupción y sus funestas y criminales consecuencias. Samanta se ha dedicado a otra cosa. Primero al cuerpo a cuerpo con agentes de policía, para transmitir sensación de aventura peligrosa. Preguntaba, por ejemplo, a los agentes de seguridad, mientras se colocaba un pasamontañas: «Si me relacionan con vosotros, ¿corro peligro? ¿Pueden venir a por mí?». O sea, la superestrella de la cadena en peligro inminente, una técnica de suspense muy usada en las producciónes del star system de ficción tipo James Bond. Y en segundo lugar, el cuerpo a cuerpo con las víctimas, el acercamiento al drama personal, a la señora que acababa de perder a su marido en un tiroteo -y que, como es natural, lloraba desconsoladamente-, o al herido de bala, en la cama del hospital, al que le rogó que enseñase la herida, un buen primer plano, morboso, del sanguinolento boquete sobre los genitales, en el bajo vientre. O sea, técnicas de atracción de audiencia a base de escarbar en casos personales, en busca de una emoción intensa, combinadas con técnicas habituales en Hollywood, es decir, transmitir que la estrella que está haciendo el reportaje corre un peligro tremendo, crear ansiedad y así dar la sensación de aventura muy trepidante y de alto riesgo en la que Samanta hasta podría ser herida en cualquier momento. Comprendemos perfectamente por qué Sistiaga ya no está en esta cadena.

«CHICA-CHICO-CHIQUE».- El fichaje de Carla Antonelli como candidata a diputada a la Asamblea de Madrid ha sido celebrado por Xavier Horcajo (Otro gallo cantaría, Intereconomía TV) en clave de burla y mofa, llamándola «Carla, Carlos, Carlitos, Carlines, chica, chico, chique». La rabia y el desprecio que transpiran estos apelativos se basan en algo que esta cadena considera intolerable: que Carla sea transexual. Es una nueva muestra de su cafre talibanismo. La intolerancia es su razón de ser.