tú y yo somos tres

Bailemos, despidamos a mi pierna

Bailemos, despidamos a mi pierna. Artículo de Ferran Monegal. / TV3

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Ferran Monegal
Ferran Monegal

Crítico de televisión

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Es la excelencia. El ingenio. La elegancia. El trabajo impecable. La profundidad. Y sobre todo, aun siendo ficción, la autenticidad. Estoy hablando dePolseres vermelles (TV-3). Qué extraordinario estreno. Han conseguidoAlbert Espinosa, como guionista y alma de la idea, yPau Freixas,como director, elevar una teleserie a categoría de alimento de primera necesidad para la audiencia. Y en solo el primer capítulo, que tiene mérito. La historia parece sencilla: un grupo de jóvenes, de entre 10 y 16 años de edad, coinciden en el interior de un hospital como pacientes. Están ingresados por diversas dolencias, enfermedades graves, severas. Y de pronto, como si estas criaturas estuvieran en una casa de colonias, se organizan en un club, se instituyen en grupo estupendo, y su vida hospitalaria adquiere la dimensión de una aventura permanente. ¡Ah! Qué estrategia, qué planteamiento, más inteligente. Se consigue de esta forma una aproximación diferente, nada sensiblona, ni tampoco nada morbosa, a la íntima tragedia de estos jóvenes: amputación de pierna por osteosarcoma, infarto, cáncer de tibia, anorexia... Se consigue una profundidad, una delicadeza, y un atractivísimo comportamiento y relación entre ellos, que aun siendo intérpretes de un guión, te subyugan y te los crees. Sin pretender fabricar emociones, te emocionan. Son nítidamente auténticos. Una verdadera rareza. Tomen nota de estos nombres, desconocidos casi todos ellos:Alex Monner(Lleó),Igor Szpakowski(Jordi),Joana Vilapuig(Cristina),Nil Cardoner(Roc),Mikel Iglesias(Ignasi),Marc Balaguer(Toni). Hacen un trabajo impecable. La creación de esta burbuja humana, este club de jóvenes de la pulsera roja sumergidos en el interior de un hospital, nos proporciona una visión hospitalaria inédita. Sumamente atractiva también por los diálogos y situaciones en las que se ven inmersos. Hay mucho talento en este trabajo. Y hasta golpes de una ironía insólita en un establecimiento en donde parece que solo cabe dolor. Es un tratamiento escénico que desdramatiza, y al mismo tiempo conmueve.«Me gustaría bailar con las dos piernas. Sería una hermosa forma de despedirla»,le dice el jovencísimoJordia la jovencísimaCristina, momentos antes de que le amputen la pierna. Y bailan los dos y consiguen un clima espléndido. ¡Ahhh!, y todavía hay quien pulula por ahí y va diciendo que el problema de los críticos de tele es que no nos gusta la tele.