tú y yo somos tres

Nada en el plato, todo en la factura

Nada en el plato, todo en la factura. Artículo de Ferran Monegal. / TV3

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Nos ha gustado en casa el viaje de Albert Om de esta semana (El convidat, TV-3), sumergido en el mundo gastronómico y existencial de Carme Ruscalleda. De entrada, viajar a Sant Pol ya es, por sí mismo, un placer. Y si encima el privilegio de ser estrella de la tele te permite circular libremente por la cocina del Sant Pau, e ir picando libremente por sartenes y cazuelas, la satisfacción adquiere tintes de gloria sublime. Interesante criatura la señora Ruscalleda. Partiendo del negocio de un humilde supermercado, lo que antes llamábamos colmado o botiga de queviures, ha edificado uno de los mejores restaurantes del mundo, con permiso de Ferran Adrià. En un momento dado, Om se la llevó a pasear por la arena de la platja de la Punta. Y allí, dejándose acariciar por la brisa, evocó sus comienzos como cocinera (quizá debería haber escrito artista). Decía: «Al principio, en el pueblo, entre mis vecinos, se produjo aquel temor, aquella desconfianza hacia la nouvelle cuisine, que tan bien sintetiza la frase Nada en el plato, todo en la factura. Pero nosotros lo pesamos todo. ¡Todo! Para tener conciencia de los gramos que servimos». Y así, pesando la ingravidez, no solo despejó temores sino que edificó, imparable, su genial sentido de la gastronomía. Tiene golpes francamente divertidos la señora Ruscalleda. Cuando quiere despejarse, relajarse, o simplemente evadirse, aporrea una batería que tiene ahí parada, batería de orquesta profesional, no batería de cocina, y entonces su marido, Toni Balam, agarra por su parte una trompeta, y conforman un dúo tan surrealista que si el pobre Alfred Jarry estuviera todavía entre nosotros no dudaría en definirlo como ¡patafísico! ¡Ah! Qué buen rollo, qué simpatía, la que esta pareja transmite. Poco ha tenido que esforzarse Albert Om en este viaje. Las criaturas visitadas no solo son un referente mundial en gastronomía: su vida está inmersa en una plasticidad superlativa.

EL CHISTE DE ALICIA .- Ha aparecido Alicia Sánchez-Camacho en El club del chiste (A-3 TV). Ha contado tres. Resaltemos uno. Un niño le dice a su padre: «Papá, ¿por qué llamas a Zapatero Misión imposible. Y el padre contesta: «Porque cada vez que lanza un mensaje, se autodestruye». ¡Ah! Si en plena campaña electoral catalana, la líder del PPC arrea contra ZP y no contra Mas ni Montilla, es que anida en ella una esperanza: ser llamada a pactar alguna cosita.