tú y yo somos tres

Se lo quería comer crudo ¡ya!

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FERRAN MONEGAL

Y como dijoCuní, ayer por la mañana en susmatins(TV-3):«Lo más destacable del debate fue lo que ocurrió después, fuera de antena. ¡Vean y escuchen!». Y efectivamente nos pasó lo que no vimos desde casa, lo que sucedió después, una vez concluido el debate. ¡Ahhh! Qué escena más interesante.MontillayMas, de pie, frente a frente, yMònica Terribasentre los dos, agarrándoles del brazo, con aspecto de dolor y sufrimiento, intentando dulcificar el trance. ¿Y de qué trance estamos hablando? Pues hablamos de un diálogo trepidante en el que se ve aMas, en tono cordial pero a 300 revoluciones por segundo, instando aMontillaa hacer allí mismo el cara a cara. Le decía:«¡Lo hacemos ahora, ahora! /.../ ¡Aquí mismo, venga sentémonos! /.../ ¡Cuní siéntate en medio! ¡Siéntate aquí, en medio! ¡Aquí nos tienes a los dos!». Y por su parte,Montillarespondía:«El lunes, el martes, el miércoles, va /.../ Elige, ¡va elige! Lunes, martes, miércoles...». Y entre ambos, la delicada estampa de la directora de la casa -con el abrigo puesto porque ya se estaba marchando- agarrándoles del brazo y diciéndoles, implorándoles casi:«Va, va, descansad». O sea, ¡que pase pronto ese cáliz! Hombre, comprendamos la trepidantetremperadeMas. El debate le salió francamente bien. Incluso tuvo un final espectacular, ese último minuto queCunídio a cada candidato, en el queMasmiró fijamente a cámara, bien enfocado, casi en planpresident, mientras el resto de sus adversarios consumieron su minuto mirando ahora aquí, ahora allá. Eso le permitió aMasterminar con un esprint inesperado, y además incentivado por la sorpresa que le propinóMontilla cuando le soltó de pronto que aceptaba el cara a cara solo en catalán. ¡Ah!Montillaserá de verbo monocorde y de gestualidad parca, pero de tonto no tiene un pelo, y viendo queMasesprintaba, le soltó lo del cara a cara quizá para dejarle desconcertado. PeroMasiba ya como una moto, a todo gas, y aunque el debate había terminado propició la fantástica escena posterior, la escena de unMasimparable y con ganas de continuar conMontilla, allí mismo, mano a mano. ¡Ah! Era tan colosal su apetito, que en lugar de un cara a cara daba la sensación de que lo que pretendía era comerse crudo aMontilla,¡ya! Después de ver estas imágenes enEls matins, uno de los contertulios deCuní, el periodistaLluís Bassets, advirtió.«Este Mas que hemos visto se acerca al Mas de Polònia». Diana.